850 millones de € para compra de armas con toda la oposición en contra

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Fuente: Europa Press

EL PP acaba de convalidar y aprobar definitivamente, con toda la oposición en contra, el crédito de 850 millones de € que comprometió el gobierno con la industria militar para programas de armamentos. De este crédito ya nos hicimos eco en su memento.

Novedoso, doblemente, porque:

  • 1) Es la primera vez que toda la oposición en bloque dice no a un crédito de armas
  • 2) Es la primera vez que se usa la fórmula de proyecto de ley y no de Decreto-Ley (que en realidad es una convalidación automática y sin discusión) para aprobar un crédito militar.

Algo cambia en los usos y costumbres del parlamento con relación a la (pactada) política de defensa vigente hasta hoy.

Para comprender cómo hemos llegado hasta aquí hay que tener en cuenta dos cosas:



  1. Una, que hasta la fecha, PP y PSOE, cuando les tocó gobernar, se dedicaron a usar esta fórmula de no contemplar en los Presupuestos Generales del Estado los pagos a las industrias militares para adquisición de armas, para luego aprobarlos mediante créditos extraordinarios y extrapresupuestarios por medio de Reales Decretos del gobierno, directamente ejecutivos y luego convalidables en el Parlamento sin posibilidad de enmiendas ni discusiones. Cierto es que en los últimos años de Zapatero el PSOE dejó de hacer estos pagos y alertó de la existencia de una deuda militar ingente e inabordable desde el Ministerio de Defensa de más de 30.000 millones de €.
  2. Dos, que en los dos últimos años del gobierno de Rajoy existe un clima de rechazo a sus modos de actuar, incluido el PSOE, y amplias críticas a la opacidad del presupuesto de Defensa y a los créditos extraordinarios de que se dota. Esto llegó al culmen con la presentación de un recurso de  inconstitucionalidad contra esta costumbre.  Ahora, para evitarlo, el PP ha acudido a la tramitación ordinaria, por medio de proyecto de ley que se discute en el Congreso con luz y taquígrafos y que permite proponer enmiendas y debates.

Pero ¿ha cambiado la forma o el fondo?

De momento el cambio de las formas tiene su importancia, pues ahora, aunque seguirán fingiendo menos gasto militar al no incluir los pagos a las industrias militares en los presupuestos para luego acordar créditos extraordinarios para éstos, al menos ahora el Congreso no será un mero convidado de piedra que tiene que convalidar o rechazar sin alternativas, sino que podrá enmendarlos y debatirlos con amplitud, lo que permite que los grupos se posicionen y opinen.

En cuanto al fondo algún cambio hay, pues el paso dado por la oposición unánimemente dando su no a estos créditos algo debe querer decir y el hecho de que amenacen con recursos al Constitucional si el gobierno vuelve a las andadas también.

Pero las malas artes no acaban:  El PP; cuando accedió a tramitar como proyecto de ley la autorización de este nuevo crédito extraordinario, dejó muy claro que

no se podían aceptar enmiendas porque esos pagos estaban comprometidos y no admitían variación alguna.

Es decir, la industria militar está, sigue estando, por encima del propio Parlamento y no se pueden admitir variaciones que perjudiquen sus expectativas.

En todo caso, algo parece que empieza a moverse en el Parlamento en  lo referido al gasto militar, cada vez más desenmascarado y patente en su descaro e insolidaridad.

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