La obsesión del Polo Militar-Industrial español

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Fuente: El País.

Nos informa Miguel González que Defensa impulsa, contra viento y marea, la obsesiva idea del Ministro Pedro Morenés de crear un polo militar industrial «made in Spain».

Para ello, y dado que sus intentos de forzar la fusión de las industrias militares que posee el Estado con otras que cuentan también con capital privado, como es el caso de INDRA, han resultado muy complicados hasta la fecha, está buscando la fórmula contractual para que estas industrias, si no fundidas entre sí, al menos se vean en la obligación de colaborar y hacer proyectos comunes de diseño y fabricación de armas con vistas a su venta por el mundo entero.

El ejemplo sería la Unión  Temporal de Empresas (UTE) que el Ministro quiere forzar entre Navantia e Indra para hacer las fragatas F-110 que el ejército ha encargado (a pesar de no ser estrictamente necesarias) para poderlas mostrar por el mundo entero y conseguir encargos.

Otro ejemplo sería el intento de forzar otra UTE para fabricar loo vehículos 8×8, también de reciente encargo y en la que se opta por General Dynamics, Indra y SAPA. En este caso,

 Consciente de que no es rentable diseñar un vehículo de nueva planta, sino españolizar un modelo ya existente, Defensa tiene ya sobre la mesa las ofertas de la italiana Iveco-Oto Melara, la francesa Nexter, la finlandesa Patria y el consorcio alemán Artec, formado por HMF y Rheinmetall.

La obsesión de construir un polo «militar industrial» lleva a Morenés a decir que

Se trata de que, cuando llegue esa política común europea [de Defensa], pongamos sobre la mesa una industria con peso, para que podamos sentarnos en el Consejo de Administración y no quedarnos como meros subcontratistas

Por eso y según Infodefensa, Morenés ha afirmado en la reciente I Conferencia de la Industria, organizada por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial, de la Universidad Politécnica de Madrid, que el Gobierno se ha dedicado estos años a proteger los activos de nuestra industria militar de movimientos exteriores que «amenazaban nuestra soberanía tecnológica». ¿Cómo?  Potenciando encargos de armas sofisticadas que no necesitamos, pagando altos sobrecostes por ellas, prestando a las industrias militares ingentes sumas económicas a interés cero y poniendo toda la capacidad política gubernamental (y del ex-rey) al servicio de la venta de armas made in spain.

Que luego los prototipos sean una verdadera chapuza (véase el submarino S-80 diseñado inservible o los aviones A-400, por poner algunos ejemplos) o que todo ello haya coadyuvado al incremento de los conflictos bélicos mundiales o al empobrecimiento de pueblos sometidos a los caprichos militaristas de sus jefes, es lo de menos.

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