La política europea anti inmigración es inhumana

Desplazados por conflictos

Fuente: ACNUR

Hemos querido insertar este mapa de ACNUR porque es muy ilustrativo de dos cosas que están pasando en la actualidad y que nos deberían hacer pensar en dos tipos de repuestas y reivindicaciones.

El mapa muestra los lugares de donde salen los 30,5 millones de personas que hoy se encuentran huyendo de 15 guerras y conflictos y que, como sabemos, llaman, entre otras, a las puertas de Europa pidiendo refugio.

Estos 30,5 millones de refugiados y desplazados no son, sin embargo, todos los desplazados por las guerras, sino únicamente los desplazados por estos quince conflictos La suma actual habla de 60 millones de desplazados, contando los de los otros conflictos.

Ahora pedimos al respetable que piense en cuáles son las políticas que la UE, y en ella España, tiene en estos quince escenarios.  En todos ellos la respuesta principal arroja una afirmación:  intervencionismo militar, geopolítica de dominación, venta de armas.  ¿De dónde salen estos refugiados? En parte de las malas políticas y de la pasividad de los Europeos que permiten a sus gobiernos ejercer un apolítica que tiene como consecuencia el desprecio a las personas.

Es curioso:  nuestras malas políticas aparecen en esta comparación como una de las causas, no la única, que desencadena la crisis de refugiados que tiene deambulando a las puertas de Europa a más de 30,5 millones de personas, de víctimas, de perjudicados por nuestras políticas.

Visto así, dos son las lineas que pensamos que exige la ética a los europeos:

1) La centrada en otorgar refugio y auxilio a estos refugiados

2) la que exige cambios de nuestra política para desmilitarizar los conflictos que hemos ayudado a crear.

Las dos afectan, en el plano macro, a los estados europeos, que deberían variar sus políticas de asilo y de relaciones exteriores.  Pero las dos afectan en el plano micro a las personas de Europa, que pueden luchar desde aquí para forzar a sus gobiernos a estos cambios y, también, desde lo cotidiano, ejercer la hospitalidad, desacatar las normas racistas, acoger a refugiados y desertores de las guerras, realizar objeción fiscal al gasto militar, boicotear industrias propias de armamentos y bancos que los financian, negarnos a un consumo irresponsable de aparatos que necesitan los metales y materias primas que han motivado estas guerras, y un largo etcétera encaminado a cambiar esta situación.

No podemos ser cómplices de lo peor de Europa y de lo peor de las tiranías de los lugares donde hemos provocado estas guerras.

Algunas cifras nos ayudarán a ponderar el gravísimo problema:

En 2014 se contabilizó la cifra de desplazados más grande desde la 2ª Guerra Mundial:  60 millones de personas.  El aumento entre 2013 y 2014 fue espectacular:  8 millones de personas.  Si estos 60 millones de personas formaran un país, sería el 24º del mundo en población.

Cada minuto hay 30 refugiados más en el mundo.

El problema se agrava porque no son precisamente países ricos quienes reciben a la mayoría de estos refugiados y desplazados:

  • Turquía:  1.600.000 refugiados
  • Pakistán:  1.500.000 refugiados
  • Líbano:  1.150.000 refugiados
  • Irán:  982.000 refugiados
  • Etiopía:  659.000 refugiados
  • Jordania:  654.100 refugiados
  • Kenia:  551.400 refugiados
  • Chad:  452.900 refugiados
  • Uganda:  385.500 refugiados
  • China:  301.000 refugiados

En definitiva, el 86 % de los refugiados son acogidos en países en vías de desarrollo.

Como se ve, poca ayuda pueden realizar estos países, poco más que compartir su miseria o sus dificultades económicas.  Mientras tanto, la rica Europa mira para otro lado.  Nada de ayudar en tanto sufrimiento humano, nada de alentar a los que huyen de las guerras y  renuncian al uso de la violencia.

Según el proyecto de investigación The Migrants Files, entre los años 2000 y 2015 la Unión Europea se ha gastado aproximadamente 13.000 millones de euros en impedir la entrada de inmigrantes a sus fronteras.

Y la realidad es que se necesita el apoyo del Norte, la implicación de la U.E.  Porque se solicitaron a Europa 626.065 peticiones de asilo, aunque sólo 161.000 personas recibieron algún tipo de protección internacional de la U.E.  De enero a marzo de 2015 se recibieron en Europa un total de 185.000 solicitudes, un 86 % más que en igual periodo del año anterior.

En España 5.947 personas (el 0’9 % de las peticiones europeas) solicitaron asilo.  Las cifras en el resto de la U.E. son las siguientes:   Alemania (202.645), Suecia (81.180), Italia (64.25), Francia (62.735), Hungría (42.775) o Reino Unido (31.180).

De las 5.947 solicitudes España sólo resolvió 3.614.  Y lo hizo de forma negativa en un 56 % de los casos.  Es decir, dimos asilo a 1.590 personas.  Más o menos 32 personas por provincia, lo cual no se nos antoja como un esfuerzo demasiado importante.

Mientras tanto, la Unión Europea, que de enero a marzo de 2015 ha recibido 185.000 solicitudes de asilo (86% más que en el mismo periodo de año anterior) sigue enfrascada en un debate sobre cuotas de refugiados para el que los Estados miembros no consiguen ponerse de acuerdo.

El plan inicial de Bruselas proponía reubicar en un plazo de dos años a 60.000 inmigrantes demandantes de asilo (40.000 que se encuentran actualmente en Grecia e Italia y 20.000 en terceros países no comunitarios) a través de un sistema de cupos obligatorios. A cada Estado miembro le sería asignado un número de demandantes en función de unos criterios calculados de población, PIB, o tasa de desempleo del país receptor, entre otros.

Amnistía: “La crisis de los refugiados es uno de los retos que definen el siglo XXI»

Pero no hay acuerdo. Buena parte de los países rechazan el carácter obligatorio de la propuesta y otros tantos la aceptan, pero piden que se revisen los criterios de distribución.

España lidera la oposición al plan europeo. El propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha propuesto que en contrapartida se establezca un sistema para acelerar la expulsión de quienes no reúnan las condiciones de asilo. El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, consideró asimismo que los criterios propuestos por la Comisión no eran “justos” ni “realistas”.

De seguirse el plan de Bruselas, a España le tocaría tramitar en torno a un 10% de las solicitudes de asilo, frente al 0,9% actual.

En el blog Actualidad Humanitaria hacen un análisis que nos parece muy acertado:

«Dale al topo» es un popular juego que consiste en golpear con un mazo a un topo que asoma la cabeza por un agujero. Si no eres lo suficientemente rápido el topo se mete en su agujero y asoma por otro. Eso es exactamente lo que está haciendo la Unión Europea para afrontar la crisis de los «migrantes ilegales», en su mayoría refugiados, que tratan de entrar en Europa.  (…)

Los líderes europeos están afrontando esta crisis, quizás el mayor movimiento de personas de la Historia, como si jugaran a «dale al topo». Cierran una frontera aquí, patrullan por allá, suben las vallas en otro sitio… pero no consiguen más que trasladar el problema a otro lugar.  (…)

Hagamos un repaso de la estrategia europea para contener la marea de «migrantes ilegales»: España firmó en 2007 y 2008 acuerdos con Marruecos, Mauritania, Senegal Gambia, Guinea Conakry y Guinea Bissau para hacer frente a la crisis provocada por la llegada de pateras y cayucos a las islas Canarias. Los acuerdos, de carácter indefinido, permitieron a España y a la Unión Europea, por tanto, el control de las aguas territoriales de estos países con patrulleras o medios aéreos, bajo la coordinación de FRONTEX, la Agencia Europea de Fronteras. Las aguas territoriales de Senegal fueron literalmente impermeabilizadas con medios aportados por otros cuatro países además de España. El resultado fue el esperado: dejaron de llegar cayucos a Canarias. Sin embargo, fue sólo una solución parcial al problema: las mafias que trasladan a los «migrantes ilegales» simplemente siguieron la estrategia del topo: escondieron la cabeza y asomaron por otro agujero. Sólo tuvieron que cambiar la ruta y los «migrantes» empezaron a llegar por otro sitio.

A cada esfuerzo -con un coste enorme de inversión añadido- por controlar una vía de entrada los traficantes encuentran otra: Lampedusa, Turquía, Grecia, de nuevo Ceuta, los países del Este de Europa, de nuevo Canarias… Se refuerzan las fronteras de Austria, pues los traficantes lo intentan por la frontera entre Serbia y Hungría. Así hasta la náusea.  (…)

Cada obstáculo que la Unión Europea pone para impedir la entrada de los refugiados, encarece el precio que éstos tienen que pagar, aumenta el riesgo que corren y provoca más sufrimiento. Se podría decir que al final lo que está haciendo la UE es contribuir al lucro de este inmenso negocio ilegal sin solucionar el problema de fondo.

Hace unas semanas se discutió en el seno de la Unión Europea, presionada por Italia, la posibilidad de bombardear los barcos que trasladan a los desdichados «migrantes» desde Libia a las costas italianas. Algunas voces dijeron que no serviría para nada: sólo trasladaría el problema a otro lugar. Grecia, sumida en una crisis financiera brutal, se ha convertido en uno de los países europeos que más refugiados está recibiendo y llegó a amenazar a la Unión Europea con admitir a todos los refugiados y proporcionarles registro para que pudieran moverse libremente por la Unión. La respuesta de algunos países fue plantear la suspensión de Schengen, acuerdo que garantiza la libre circulación de personas por la UE. Así estamos.

La política europea antiinmigración es inadecuada, equivocada, militarista, violenta, perniciosa.  Somos la Europa de las concertinas y no la de la solidaridad.

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One comment

  1. pepe dice:

    lo que esta haciendo europa en este caso alemania contra el gerero humano es un genocidio a nivel planetario es de lo peor que se ha visto.De seguir asi el ser humano desaparecera de la faz de la tierra.lo unico que desean dinero y esclavizar a lo seres humanos un mundo de esclavos y parece que lo estan consiguiendo,pero fracasaran.

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