A las puertas de Europa

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US Embassy Madrid

Fuente: Sputiniknews

Si hemos de hacer caso del Ministro de Defensa español, un señor especializado antes de ser ministro en vender armas al mundo mundial, estamos a las puertas del caos y a punto de acabar intetgrándonos en el califato mundial que quiere proclamar el Daesh (acrónimo de Estado Islámico).

Muchos países ya están padeciendo la opresión y la barbarie que esto representa

ha dicho el Ministro Morenés en su intervención en la clausura del Seminario celebrado en Madrid por iniciativa del Instituto Elcano y la Oficina del European Council on Foreign Relations (ECFR).
Sus preocupaciones no son para menos: la organización terrorista, ha dicho, ocupa 150 kilómetros de la costa libia y
podría “camuflar” yihadistas en las barcas de emigrantes que quieren llegar a Europa.
¡Saltó la liebre!  Hete aquí una explicación alternativa a la que a cualquiera de nosotros se nos puede ocurrir sobre la negativa española a aceptar refugiados de la nueva oleada del desastre humanitario procedente de las costas del sur del Mediterráneo. No es que nuestros políticos sean racistas, o cutres, o las dos cosas y alguna otra, sino que, sencillamente, temen que los terroristas se camuflen en las barcas de emigrantes que quieren llegar a Europa para atacarnos. Como si no se hubieran inventado medios mejores de llegar a Europa si es que se quiere atentar.
Morenés reclama más militarismo a escala europea

Europa no termina de encontrar el camino para una política de Defensa y Seguridad común… no se avanza de forma ordenada y equilibrada, y eso nos hace más débiles ante las amenazas terroristas.  (…)  la UE no acaba de definir una política de defensa y la OTAN todavía está en búsqueda de un sentido en un mundo que ha cambiado mucho más que la propia estructura de la organización militar

El discurso del miedo, con independencia de la alarmante escalada de terror y el rearme de los islamistas “radicales”, sirve también de justificación para legitimar otra vuelta de tuerca autoritaria y militarista en el abordaje de problemas mundiales que tienen que ver con el comportamiento occidental en el norte de África y con la lucha militar despiadada que encabeza por el control y la dominación de la zona.
Parece que el miedo que provocan nuestros halcones pretende encubrir la gestión política que están haciendo de todo esto y, cómo no, los turbios negocios de venta de armas que tanto benefician a unos cuantos pajarracos.
El pueblo teme, se siente impotente, mira para otro lado y deja hacer.
Así se ganan las conciencias sumisas y las guerras.
Salvo que los pueblos recobren su dignidad y luchen contra el militarismo y sus tópicos y mitos.
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