Fronteras férreas frente a los pobres

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sotojose2004

Fuente: Público

Ahora le toca el turno a Francia y, como han hecho otros países a los que se les va la fuerza por la boca en eso de la defensa de los derechos humanos, cierra las fronteras a los pobres.

Cientos de inmigrantes, la mayoría procedentes de Eritrea y Senegal, permanecen bloqueados en la localidad italiana de Ventimiglia después de que Francia decidiera cerrarles el paso.

De dónde salen esos cientos de personas que intentan ingresar en Francia, después de habérsela jugado para cruzar el mar y llegar a Europa?  Salen de la guerra, de la represión, del desastre y la miseria impuesta por siglos de políticas de dominación y violencia a las que Francia, Europa y todo Occidente no son ajenos.

Políticas fraguadas en interés y beneficio de esta Europa fortaleza que convirtieron en teatro de las peores mezquindades las regiones africanas que ahora colapsan en el peor de los fracasos.

Son personas en tránsito. Es una nueva definición. Según la ley son invisibles, pero desde el punto de vista humanitario no lo son

dice un portavoz de Cruz Roja en Italia.

Los hombres y las mujeres huyen del desastre, de una muerte segura, de la desgracia como fatalidad y buscan realizar alguna de las promesas que nuestra cultura vomita como la mejor de las realizaciones humanas. Quieren ser como nosotros, o al menos vivir con dignidad.

Pero la dignidad está reñida con Europa. Palabras como patria, nación, enemigo, amenaza, invasión y otras plagan el lenguaje y las mentalidades europeas. Políticas como intervencionismo humanitario, lucha contra el terrorismo, venta de armas, gasto militar, control del territorio, geopolítica y capitalismo salvaje plagan las políticas.

La legalidad farisaica por encima de la dignidad humana. “Francia ha asegurado que no ha cerrado el espacio europeo de Schengen, pero sí intensificado los controles para no dejar paso a los inmigrantes indocumentados”.  Una manera obscena de ver la realidad y de imponer más sufrimiento en nombre de los grandes valores.

Como en otros países de Europa, no queremos señalar con el dedo para que uno de ellos no nos vaya a acusar de cualquier delito de sentido común.

Europa convierte en un infierno África para hacer negocio y cierra la puerta a sus víctimas para hacer negocio. Y los pueblos europeos lo consienten preocupados por su “seguridad” y su “bienestar”, poniendo su supuesta seguridad, paradógicamente, en manos de estas élites incapaces, carniceras y despiadadas que tan a las claras muestran su falta de escrúpulos.

Si en algo estimamos nuestra seguridad, deberíamos luchar contra esta violencia estructural que provocamos, pues nuestros enemigos son en realidad quienes aparecen como nuestros defensores.

Con una mano atizando el fuego y con la otra apagando las brasas a fuerza de represión y crueldad.  De vergüenza.

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