La tragedia del Mediterráneo y el militarismo

De+patera+en+patera

por Diego López Román

 

La tragedia del Mediterráneo, ya lo hemos dicho antes, es una crónica en diferido y muestra los efectos perversos de malas políticas de dominación a las que no somos ajenos.

La vinculación entre este cementerio de refugiados que huyen hacia las costas de Europa, miles de ellos muertos en su desesperada huida del horror que nosotros mismos hemos auspiciado con la militarización del espacio africano por parte de nuestras políticas. Atizados los fuegos por nosotros, vendido durante décadas un amplio arsenal de armas por nosotros, desencadenadas las guerras en todo el Sahel y desestabilizado el mundo árabe por nosotros, aplicadas políticas de fragmentación y desencuentro entre los pueblos por nosotros, aferrada una política económica de dominación y violencia por nosotros y un largo etcétera, que ahora no quede títere con cabeza no puede sorprender más que a los cínicos, y que los desheredados y expulsados de todos los lugares intenten cruzar hacia nuestro mundo no es sino lo más razonable.

Sonroja por ello que algún político indecente nos diga que no se trata de refugiados, sino de inmigrantes económicos, como si el tema -además de una evidente mentira- cambiara en algo la realidad.

Pero el vínculo entre estos muertos en la tumba del Mediterráneo y las políticas militares occidentales en África y en Oriente Medio resulta, no ya evidente hasta para los ciegos, sino que los propios políticos extractivos que nos gobiernan la dejan claro para quien quiera oírlo.

Así ocurre con el, por otras muchas cosas nefasto, Ministro de Defensa español, Pedro Morenés, quien con el descaro que le caracteriza ha afirmado, tal como recoge El Mundo, que misiones militares como la de la República Centroafricana se justifican para evitar tragedias como la del Mediterráneo.

Lo ha dicho ante la Comisión de Defensa, un lugar donde se debería controlar políticamente la política de defensa pero se duerme la siesta dado el apabullante acuerdo militarista reinante.

Ya lo ven:  nuestras «fronteras avanzadas» y las misiones militares en el Sahel sirven, en la idea de Morenés, para que los inmigrantes sumidos en el caos que hemos provocado, no puedan llegar hasta aquí ni mostrarnos en nuestras propias narices el horror que estamos generando.

Al parecer, para esta casta extractiva que padecemos peor que un sarampión, los desplazados por las guerras y los  inmigrantes son más monos de lejos y cuando no se les puede oler ni oír.

Cuando no nos dicen a la cara y con tan rotundo escándalo lo que somos.

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