Pelea entre ministerios por el control de los espías

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Fuente: Hispanidad.com

Que hace poco dijera el ex-ministro de Defensa, Trillo, que algo olía mal en Dinamarca (resabio que nos muestra que el tal además de embajador en Londres y egregio militar, es leído y teatrero) para referirse al extraño modo en que se han producido las interesadas filtraciones acerca de las consultas telefónicas millonarias que cobró en su tiempo de ariete de la oposición al PSOE, no hacía sino señalar con el dedo acusador en la dirección de las luchas de poder interno,  e incluso más intestinal que intestino, del PP del rajoinato en su fase más excretora.

Pero ahora nos viene otra noticia fatídica y preocupante, esta vez dada desde noticieros por lo general bien informados en lo que tiene que ver con los bajos fondos donde se mueve el espionaje, la “hintelijenzia” policial y guardiacivilesca y toda la cohorte de alcahueterías y bulos maledicentes de la política convertida en navajeo. Noticia ésta que afirma que el CNI, la Guardia Civil y la Policía Nacional están a la gresca por ver quién filtra más y quién empura mejor a los chivos expiatorios de la corrupción, se supone que en cada caso en beneficio de su respectivo ministro jefe.

De este modo, Interior, que en principio controla a la Policía;  Presidencia, que nominalmente controla el CNI y quiere ejercer también el control político sobre el mismo, y Defensa, que es el jefe tradicional y natural de CNI y Guardia civil en cuanto a espionaje se refiere, se encuentran, al parecer, en una guerra de guerrillas donde se lanzan filtraciones para perjudicarse mutuamente (y perjudicar de paso a las facciones a las que cada ministro representa en el entramado del PP).

Soraya contra Morenés, que le quiere quitar el mando del CNI y pone al gobierno de vez en cuando con el culo mirando para las témporas.  Morenés aliado con Fernández, que para algo comparten aficiones religiosas y sectarias y no quieren ni ver a los “liberales” (que marean de liberales que son) del sector sorayista.  Fernández contra Soraya, que además relativiza los dogmas de fe.  Morenés contra Fernández, que al parecer representa el sector más ultra y aznariano frente al más aristocrático y regio del primero.

Un despelote.

Y de nuevo, entre bambalinas, el ejército y sus espías medrando en la sombra. ¿Nos queda algo por ver?

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