En la espiral de la energía: entrevista con Luis González (3/3)

Ecologistas en Acción

 

(Primera parte, pinchando aquí. Segunda parte pinchando aquí)

Si los escenarios futuros son los que planteáis en el libro, parece que las estrategias de lucha social deberían ser diferentes a las que nos embargan en el día a día. ¿No debería cambiar la metodología, las prioridades, los objetivos, etc., de los ecologistas, de los pacifistas, de otros movimientos? ¿Cómo debería ser ese cambio?

Creo que efectivamente debería ser así, lo que no implica que haya que cambiar todo. Considero que el principal cambio es releer el objetivo a medio plazo. Se terminó el momento histórico en el que pudimos hacer una transición ordenada para evitar el colapso de la civilización industrial.  Ahora lo que toca es navegar el colapso para que los nuevos órdenes que salgan de él sean lo más justos, solidarios y sostenibles posibles.

En este sentido hay cosas en las que dejaría de centrar las fuerzas. Un ejemplo son muchas campañas de concienciación, porque ya no hay tiempo para que por esa vía se ejecuten los cambios y, sobre todo, porque esa concienciación va a producirse “a lo bestia”, durante el colapso.  Esto ya se está viendo en muchos de los cambios sociológicos que se están viviendo en nuestro Estado desde el inicio de la Gran Recesión.

Hay otras que siguen siendo necesarias, por ejemplo todas esas campañas encaminadas a parar la destrucción social y ambiental. Un ejemplo sería la campaña contra el TTIP. El comercio mundial como existe en la actualidad tiene los años contados, pero cuanto antes se paralice, mejor, pues menor será la profundidad de sus impactos y, por lo tanto, en mejores condiciones estaremos. Dicho de otro modo, no creo que “cuanto peor, mejor”, sino todo lo contrario: “cuanto peor, peor”.

En tercer lugar, hay elementos que ahora son mucho más importantes de lo que lo eran antes. En concreto, la creación de alternativas. Lo es porque serán los botes salvavidas, los faros, que cuando la crisis arrecie facilitarán que las sociedades se organicen de forma solidaria y no fascista. También serán fundamentales porque no habrá sociedades nuevas, economías nuevas, ni personas nuevas, sin prácticas concretas en las que se forjen los valores y los hábitos de apoyo mutuo. Y, cuantas más alternativas se creen y más diversas sean, mejor, porque no sabemos cuales podrán tener éxito y esa diversidad será un mecanismo de seguridad social.

.- El decrecimiento ha comenzado a ser una propuesta frecuentemente aludida por los grupos alternativos, pero encontramos que tras de este término se entienden cosas muy diferentes y a veces difícilmente conciliables entre sí.  Explícanos la visión de ese decrecimiento que proponéis.

En el libro argumentamos de forma exhaustiva que el decrecimiento en el consumo de materia y energía y, con ello económico en un entorno capitalista, es inevitable.  Lo es, fundamentalmente, por los límites ambientales: el agotamiento de los recursos de más fácil acceso y de mayor calidad, y la saturación de importantes sumideros (“basureros”) planetarios. Las opciones oscilan entre un decrecimiento justo u otro en el que las tremendas desigualdades que existen se plasmen de forma muy cruda.

En el decrecimiento que se va a producir, el capitalismo global va a ser insostenible. No puede pervivir con un proceso de relocalización con lo que conlleva de pérdida de economía de escala, de capacidad de explotación de la naturaleza, de consumidores/as o de exportación de externalidades.  Desde esa perspectiva, nuestra visión del decrecimiento pasa por el fin del capitalismo global (que no es lo mismo que el fin del capitalismo, pues se podrían iniciar nuevos procesos de reproducción del capital en escalas más pequeñas).

.- Danos una razón suficientemente atractiva por la que merece la pena a una persona preocupada por lo social hacer el esfuerzo de leer un texto así de denso y complejo?

Para desarrollar buenas estrategias, necesitamos tener un buen análisis histórico que nos permita aprender de errores y aciertos pasados, que posibilite mirar los ciclos que se han producido en la historia y cómo han evolucionado, y que contemple la interrelación de múltiples factores.

También necesitamos hacer ese análisis en el presente. Uno de los problemas para afrontar la Crisis Global es nuestra incapacidad para comprenderla en su globalidad y en sus raíces. No necesitamos conocimientos fraccionados, sino totalizadores y por ello hemos abordado distintas disciplinas como la economía, la ecología, la sociología, la física, la química, la filosofía, la politología, el urbanismo, la psicología, la demografía, la geología o la ingeniería. Creemos que los aprendizajes importantes en este tiempo histórico están en las fronteras entre los distintos saberes. Además, hemos recurrido extensivamente a explicaciones multicausales, en las que causas y consecuencias se han entrelazado.

También es preciso imaginar el futuro, por duro que sea, para poder encararlo con más posibilidades de éxito emancipador.  Esta proyección no es para adivinar lo que va a ocurrir, algo imposible, sino para ser capaces de tener una estrategia que mire a lo que va a suceder y no contemple que el futuro será igual que el pasado.

Sabemos que nos ha salido un trabajo demasiado extenso, pero no hemos sido capaces de abordar con rigor todos los temas que hemos considerado importantes en menos espacio. En compensación, no hace falta leer el libro entero. Aunque el texto está escrito como una obra total y va construyendo sobre lo ya trabajado, cada capítulo es comprensible por separado. En concreto, si lo que te interesa es el recorrido histórico, este se abarca en los capítulos 1 a 7. Pero si tu foco de interés está en la justificación y posible proyección del colapso civilizatorio actual, puedes leer únicamente los capítulos 7 a 9. Además, la lectura de las numerosas notas al pie no es necesaria para la comprensión del texto.

Sin embargo, aún siendo fundamental esta comprensión del mundo, no es suficiente para cambiarlo. Además de comprenderlo, tenemos que sentirlo. Creemos que las emociones en su interacción con las necesidades serán una clave fundamental de los cambios por venir, probablemente una clave más importante que la racional (sin quitarle ninguna importancia a esta). Sobre esto también reflexionamos en el libro.

.-Por nuestra pobre experiencia hemos visto que existe una gran dificultad para la difusión de las ideas novedosas y alternativas y, mucho más, para su divulgación con libros como éste o como el que nosotros mismos hicimos en la editorial Libros en acción.  ¿Cómo se te ocurre que podemos mejorar la capacidad de divulgar este tipo de contenidos?

Escuchamos las ideas que queremos oír. Creo que este es un factor determinante para la limitación de la difusión de muchos de nuestros discursos: no solo son contra el poder, sino que también son incómodos para quienes no quieren cambiar su modo de vida (que es el grueso de la población). En ese sentido, probablemente antes de lanzar discursos hay que lanzar emociones, trabajar la capacidad de empatizar de la población. Creo que esto está más en la raíz de nuestros problemas que nuestras dificultades técnicas, logísticas u organizativas, que indudablemente también las tenemos.

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