Nuevos programas de armas de la Armada

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Por oalfonso

 

Fuente: Infodefensa

Queremos comentar el artículo publicado por Infodefensa y  escrito por Julio Maíz sobre las prioridades de nuevas compras militares de la Armada.

El mismo nos señala las lineas en las que se va a crecer en el segundo ciclo de armamento y compra de nuevos programas especiales de defensa destinados a la Armada.

Según el autor, las nuevas «necesidades» de la Armada son

• Adquisición de 5 unidades de la nueva serie de fragatas F-110 para sustituir a las de la Clase Santa María.

• Compra de una segunda serie de unidades de BAM (Buque de Acción Marítima): 3 de la versión patrulla naval, 1 de salvamento y rescate de submarinos y 1 de investigación oceanográfica.

• Mantenimiento de la capacidad de helitransporte táctico de tropas (adquisición de helicópteros SH-60F o modernización de los SH-3D).

• Adquisición de vehículos de alta movilidad táctica VAMTAC para la Fuerza de Infantería de Marina.

• Compra vehículos aéreos no tripulados (UAV) de empleo táctico.

• Realización de las obras de infraestructura necesarias en el Arsenal de Cartagena para el apoyo al  submarino S-80.

• Realización de las obras de infraestructura necesarias en el Arsenal de Las Palmas para el apoyo a los BAM.

Todos estos elementos son parte de los  nuevos Programas Especiales de Armamento (PEAS) que el Estado ha anunciado que va a comprometer y  globalmente incrementarán la ya cuantiosa deuda militar por compra de armas (unos 30.000 millones de euros que resultan impagables en la actualidad y suponen un lastre para todo el Estado) en otros 10.000 millones de euros como poco.

¿Armas de defensa o de ataque?

Fijémonos en el nuevo material que, según el autor, requiere el ejército: ¿qué tipo de material es?, ¿para qué vale?

Navantia y los submarinos

Nos habla de la necesidad de obras de infraestructuras en Cartagena para los S-80, lo cual exige una previa aclaración. Los S-80 son unos submarinos proyectados por Navantia y que se están pagando con un considerable sobrecoste dado que el fabricante (Navantia, perteneciente al Estado) los diseñó mal y no eran capaces de emerger si se sumergían. El hecho es que, gracias a los asesores americanos, al parecer van a poder flotar. Nos interesa saber para qué sirve un submarino y más en concreto: ¿es un arma defensiva u ofensiva?

A esto lo podemos contestar diciendo que son capaces de desplazarse a miles de kilómetros y con sus sistemas de armas agredir a otros. Es un modo muy eficaz de explicar su sentido militar:  sirven para la injerencia militar fundamentalmente, no para la defensa territorial (que se suponen que es para lo que el estado dice tener un ejército).

El artículo que comentamos lo deja muy claro:

 Es vital para mantener la capacidad de disuasión de la Armada y de las Fuerzas Armadas españolas en su conjunto,

Pero además, la Armada tiene una segunda razón para gastar dinero en estos submarinos, a pesar de que desde el punto de vista de la defensa no sean especialmente útiles y sólo sirvan como arma de ataque (teniendo en cuenta que según al Directiva de Defensa Nacional elaborada por el Gobierno «España no tiene enemigos»):

el prestigio de Navantia, la empresa pública española que lidera su construcción y es el contratista principal de la mayor parte de los demás programas navales, con la que la Marina tiene una especial relación, para aunar esfuerzos y obtener las unidades que necesita para el desempeño de sus cometidos. Para abrir el programa a potenciales clientes extranjeros, como Australia, es necesario tener uno operativo en manos de la Armada, una máxima con la que la industria trabaja con ahínco.

Efectivamente, el prestigio de Navantia y el obscuro interés militar en vender armas.

Programas de Helicópteros:

Los quieren para «reequipar los BAM», es decir, para dotar de armamento de ataque a unos buques que tienen como principal misión desplazarse a miles de kilómetros en labores de agresión, un rama por ello ofensiva igualmente y que no tiene nada que ver con una labor defensiva, sino con la política de acompañamiento al militarismo de la U.E. y la OTAN.

Veamos la explicación del artículo:

En referencia al programa LHD (Landing Helicopter Dock), que dio como resultado el polivalente navío Juan Carlos I, que durante un reciente ejercicio operó con un MV-22B de los Marines de Estados Unidos a bordo, la División de Planes nos manifiesta que está finalizado, lo cual confirma que no está entre las prioridades la ejecución de un segundo buque de esta clase. El presente más inmediato en el reequipamiento de la Armada está en la construcción de más BAM. La primera serie de 4 está finalizada y el Consejo de Ministros aprobó el 1 de agosto pasado la extensión de esta serie con 2 unidades más, cuyo proceso de obtención ya ha comenzado y serán construidos por Navantia, cifrando la operación en 333,4 millones de euros. Ambos serán patrulleros, idénticos a los que ya están en servicio. Uno se hará en Puerto Real (Cádiz) y el otro en Ferrol (La Coruña).

Segunda serie de los BAM;

Para explicar qué es un BAM acudimos a Wikipedia

El BAM es concebido como un buque que debía permitir una máxima eficiencia en la logística y una optimización de los recursos humanos para llevar a cabo misiones de control del mar en escenarios de baja intensidad, con capacidad de disuasión y reacción ante amenazas convencionales de pequeña calado, todo ello especialmente en escenarios oceánicos o alejados del territorio nacional.

Buques pensados para «escenarios oceánicos o alejados del territorio nacional: nada más que explicar.

Fragatas F-110

El mismo artículo que comentamos explica este sistema de armas:

La F-110 nace con el concepto de ser un escolta polivalente, equilibrado en todas las guerras, en el que se potencian algunos aspectos, para balancear las capacidades de la Armada. Estará especialmente diseñada para operar en el entorno  litoral y adaptarse a los cometidos que se le asignen. La adaptabilidad a los cometidos la obtiene mediante su espacio multimisión, que permite el embarque de capacidades modulares (personal y material asociado) para potenciar bien las capacidades básicas inherentes a un escolta multipropósito o proporcionarle otras nuevas: guerra naval especial, vehículos no tripulados, apoyo a operaciones MCM (Medios Contra Minas), etc. Otro aspecto novedoso será su mástil integrado. Potenciando la participación de la industria de defensa (Navantia, Indra, etc.) será tecnológicamente muy avanzado, incorporando en ese mástil principal los radares, sistemas de comunicaciones, optrónicos y de guerra electrónica, buscando sinergias entre ellos, reduciendo la firma radar del buque y facilitando el mantenimiento

¿Para qué valen entonces los nuevos armamentos de la armada?

Es evidente: se ha desplazado la idea de defensa tradicional, entendida como defensa frente a agresiones exteriores de posibles «invasores» (que ya no hay) a la de «fronteras avanzadas» y «prevención» entendida como una geopolítica militar  del bloque occidental (donde estamos integrados), basada en imponer un orden mundial a nuestro favor y controlar militarmente otras zonas del planeta donde nuestras políticas generan inestabilidad (que usamos en nuestro beneficio) para que ésta no nos salpique. Esta «prevención» la hacemos en alianza con otros estados canallas dentro del marco de la OTAN y de las operaciones militares de la UE.

Las nuevas armas responden a esta construcción y son las que se usan para imponer este régimen militarista y agresivo. Claro que esto, dicho a lo bruto, esto no aparece ni en los artículos militares ni en las declaraciones institucionales, que usan palabras más embaucadoras.

Colaboración con la industria

Comentemos el último elemento destacable de la noticia que estamos explicando: la comunión de intereses entre el ejército y la industria militar que exporta armas a troche y moche. Lo dice así

La Armada mantiene una estrecha colaboración y relación histórica con la industria de defensa del sector naval, por considerarlo un sector estratégico para la defensa nacional. Identificadas las necesidades que permiten proporcionar diferentes capacidades, se fomentan las actividades de investigación, desarrollo e innovación necesarias para que la Marina y las empresas se mantengan actualizadas tecnológicamente, requisito indispensable para preservar las capacidades del futuro. Existe, por lo tanto, una relación estrecha y fluida de lealtad y transparencia con todos los actores que participan en el proceso de obtención de nuevas unidades. Asimismo, la participación de la industria de defensa nacional en los programas más avanzados de la Armada le proporciona una capacitación tecnológica esencial para su competitividad.

Todo un escenario preocupante que invita a exigir una auditoría completa a la política de venta de armas y una verdadera asunción de la soberanía en esta materia por parte de la ciudadanía, pues no está claro que ésta quiera un ejército agresor.

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