¿Para qué se usan las armas que vende España?

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Cau Napoli Collettivo Autorganizzato Universitario di Napoli

 

Fuente: huffingtonpost

Nos informa este simpático medio que según el informe de la Secretaria de Estado de Comercio, España vendió material militar por valor de 1.378,5 millones de euros.

En realidad no es una noticia nueva, pero sí pone el énfasis en algunos aspectos que nos permiten preguntarnos, sobre todo a raíz de la actualidad más rabiosa, por los países a los que vendemos armas.

Recordemos que la retórica de nuestro simplón ministro del ramo dice que nuestro negocio es inocuo, pero no inicuo. En cambio, vista la distribución de dicha venta, nosotros nos atrevemos a decir todo lo contrario: de neutro el negocio no tiene nada y de justo tampoco.

La supuesta neutralidad de nuestra venta de armas

El 53% de lo vendido en este semestre fue a los países de la OTAN, principalmente a Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. Sobre todo aviones militares. ¿Y qué organización mundial está actualmente empeñada en la vigilancia militar del espacio limítrofe con Rusia en lo que parece una actualización de la Guerra Fría?. Y una segunda pregunta inquietante: ¿Qué países están en la actualidad protagonizando una sostenida lucha militar en la periferia? ¿Francia en Centro-África y el Golfo de Guinea? ¿Está, a lo mejor, Reino Unido participando en las operaciones militares en Siria, Afganistán, etc.?¿Alemania, no ha reabierto el debate sobre su mayor implicación militar en el mundo; no suministra armas a los kurdos; no es responsable de una región militar en Afganistán?  E Italia ¿es quien no participa en las operaciones militares en curso  en Sudán del Sur, Mali, Níger o  el Congo; no emplea su ejército para la represión de la inmigración?

De modo que la neutralidad de vender armamento a los países OTAN y UE es cuando menos muy cuestionable.

Pero, ¿qué no decir de gran parte de los países clientes de España?  Por ejemplo, los principales:  Arabia Saudí (tristemente protagonista de una operación militar en estos días contra un país vecino), Indonesia (cuyo nivel de represión es indudable), Omán o Egipto (embargados en una reacción autoritaria contra las revueltas democratizadoras de la primavera árabe) o Sudán del Sur (en guerra).

Se ve que apostamos sobre todo por los países con alta codicia de armas para ser de facto y de inmediato usadas contra otros, de forma que de neutralidad nada, más bien parcialidad, venta de armas pro guerra, política intervencionista y de muy descarada visión.

Y si seguimos por el capítulo de la venta de material antidisturbios, especialmente pensado para la represión interna, veremos clientes que nos evitan cualquier comentario. Nos dice la noticia que:

Las exportaciones de material antidisturbios subieron en un 125% (de 2,8 millones en 2013 a 6,3 millones en 2014). Los principales destinos fueron Bolivia (2,8 millones, 45,4%), Túnez (2,8 millones, 44,5%) y Venezuela (637.072 euros, 10,1%).

Al margen del conflicto venezolano, que por excesiva (e interesadamente) repetido en los medios de comunicación, contamos con que en Bolivia existe una constante y gradual represión hacia pueblos originarios en lucha contra la colaboración gubernamental con petroleras, madereras y explotación de otros recursos, que protagonizó grandes titulares en 2013 por la movilización campesina, y cuya lucha continua. Igualmente en Túnez, donde tras el proceso de democratización, y a pesar de la venta mediática de la democracia tunecina amenazada por el islamismo, se ha desatado también un represión gradual contra las fuerzas críticas y desencadenantes de Primavera Árabe, con la detención de blogueros y movimientos críticos con el autoritarismo heredado de la situación anterior.

Tampoco parece que haya mucha neutralidad en la venta de material antirepresivo a los ansiosos clientes predispuestos a utilizar su eficacia contra las costillas de sus maltrechos ciudadanos.

 La injusticia de nuestra venta de armas

Pero si, como decimos, la venta de armas no es neutra, tampoco es justa. Y ello porque, como acabamos de comprobar, el gobierno Español autoriza ventas de armas que se alinean en una política de dominación y de apoyo a las más pésimas pretensiones del reparto geopolítico del tablero mundial.

Se venden armas para ser usadas en los escenarios donde al Occidente al que España presta su fe a pies juntillas se juega sus preferencias. Se vende para ayudar a mantener conflictos en un estado que fragmenta las posibilidades de paz justa. Se vende para que otros hagan nuestro trabajo sucio en nuestro nombre. Se vende porque interesa mantener un status quo donde la inestabilidad de los conflictos bélicos y la guerra de unos contra otros beneficia la posición dominante de Occidente. Se vende porque está en juego un cúmulo de intereses económicos (control de materias primas como es el caso de la frontera con Ucrania, Centro-África, Oriente Medio y el complicado tablero arábigo) o porque está en juego una geopolítica de debilitar a otros, o porque está en juego el obsceno interés de multinacionales españolas.

De modo que la venta de armas españolas tiene más de una finalidad: gana con el propio negocio y el propio negocio desencadena la pérdida de otros en beneficio de los intereses de dominación del bloque donde estamos, realimentando así la espiral de la lógica militarista.

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One comment

  1. […] de armas de fogo. Ante iso, colamos agora (traducido) este interesante artigo publicado en “Utopía Contagiosa” con o título “Para que se usan as armas que vende España?” que desgrana como van a […]

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