Reconvertir los Programas Especiales de Armamento (PEAS) en ayudas a los desahuciados

Carlos Huerga nos cuenta en Asaltar los suelos que:

Desde enero de 2008 hasta septiembre de 2014, se han ejecutado 360.125 desahucios.

Además, nos informa de que el Vivero de Iniciativas Ciudadanas junto con PAH Madrid ha creado un mapa en el que se recoge toda la actividad que esta última ha venido desarrollando desde su creación en el año 2011.  Magnifica aportación.

Y nos advierte de que el gráfico es incompleto porque no se tienen en cuenta los desahucios ejecuados entre 2008 y 2011 (los peores años).  En definitiva, nos advierte, todo lo representado no representa más que el 2 0 3 % de la realidad.

Nos gustaría saber cuál es la cuantía total de lo que adeudaban los desahuciados.  Sería una millonada, o quizá no tanto.  Muchos nos dirían que recatar a las personas sería inasumible para ningún poder público.  Los políticos agacharían la cabeza y con caras tristes nos confesarían que aunque ellos quisieran ayudar no sería posible porque no hay dinero, que esta crisis cruel ha dejado las arcas vacías.

Seguramente todos moveríamos las cabezas indignados pero resignados porque no adivinamos de dónde sacar el dinero para rescatar a las personas.

Queremos, otra vez, proponer una idea:  elegimos mantequilla en lugar de cañones.  Usar los 10.000 millones de € que se han comprometido a finales de 2014 para un nuevo ciclo de compra de armas.  Es decir, cerca del 1 % del PIB español.  Con ello se pretende conseguir

  • 5 fragatas F-110, de los que cada unidad sale a más de 800 millones de €
  • al  menos 350-400 blindados 8X8, por un coste de entre 1.000 y 1.500 millones de €
  • 3 aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo A 330-MRTT, por 200 millones de € cada uno.
  • 4 drones que saldrán por entre 200 y 300 millones de €
  • 1 nuevo submarino S-80 que nadie sabe por cuánto saldrá pero que seguro que subirá de los 2.100 millones de €

Ahora bien, si dividimos estos 10.000 millones de € dedicados, en plena crisis económica, al armamentismo patrio, entre los 360.125 familias desahuciadas, obtendremos la nada despreciable suma de 27.778’13 €.

 27.778’13 € para cada familia desahuciada sería una ayuda magnífica y se podrían reconocer, como los créditos a la industria militar, a interés cero.  Para no discriminar.

A muchas personas y familias les cambiaría la vida.  Totalmente.  Cuántas vidas se cambiarían, cuánto dolor se evitaría, cuánto bien común se fomentaría.  Además de no verse en la miseria, podrían consumir, invertir, emprender, crear riqueza para los demás.  Los deudores cobrarían sus deudas, el índice de bienestar humano aumentaría exponencialmente.   Se podrían hacer políticas sociales positivas en lugar de tener a los ciudadanos en la miseria.

Se evitaría la violencia directa y estructural que suponen los desahucios.  Se comenzaría a emprender el camino que nos llevaría a la alternativa de la actual violencia cultural que nos impide ver alternativas al sufrimiento de nuestros iguales, se comenzaría a defender lo que realmente es importante para la gente y dejaríamos, en parte, de ser un país agresivo, violento y militarista.

Nos parece sorprendente, increíble.

Ganas nos dan de no escribir ninguna noticia más y sólo replicar esta hasta el infinito.  Hasta que todo el mundo se entere y lo asimile.  Hasta que se cambien las cosas por fin.

Es una cuestión de elección, de voluntad política.

Pero también de conocimiento ciudadano, de concienciación política de lo que realmente está suponiendo el militarismo y el armamentismo.

Elije entre cañones y mantequilla.  Haz objeción fiscal al gasto militar.  Denuncia el ocultamiento del gasto militar y su sobredimensionamiento.

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