Los tópicos del militarismo y las felicitaciones del Ministro Morenés a los instructores militares españoles en Mali

Casino+Ateneu+%2807%29+Interior.+Bandera+2a+Republica.+Sueca.20-9-2009

Por German Laullon

Fuente: teinteresa.es

El ministro Morenés aprovechó hace pocos días los micrófonos de la propagandística y radiofónica COPE para mandar sus mensajes de afecto a los pobrecitos militares españoles que están en Mali.

Según parece, el Ministro se puso patriótico-sentimental y les dijo a los oyentes al otro lado de la comunicación, esos abnegados militares que están lejos de sus seres queridos por pura generosidad, que esperaba que dejaran «muy alto el pabellón de España«, tópico vacío de contenido donde los haya. En todo caso, nos hemos documentado de los lugares más altos del país y proponemos que situen ese pabellón, si tan alto lo quieren, por ejemplo, en  El Adrar de los Ifoghas, una de las principales alturas malienses y donde de hecho se han dado combates militares, o en el Hombori Tondo, por ser el lugar más alto de Malí, aunque en realidad no sabemos bien para qué se requiere tanta altura, sobre todo si juzgamos que lo que hacen allí estos militares (adiestrar a los malienses para que hagan la guerra como carne de cañón para asegurar los intereses europeos en la región) no parece algo de lo que podamos sentirnos muy ufanos.

También los conminó a «cumplir con los objetivos de la misión y garantizar la seguridad de los malienses y de nuestros aliados«, como si esto fuera lo que han ido a hacer allí los militares españoles.

En todo caso, la frasecita última debe ser leída con pausa. Primero porque ofrece un test importante para medir la acción de las fuerzas armadas españolas en Mali. Según el ministro su misión allí no queda clara al cien por cien, pero incluye como poco garantizar la seguridad de los malienses. Podemos medir por ese rasero la actuación: ¿en realidad está garantizando la seguridad de los malienses?, ¿la seguridad de los malienses es mayor o mejor que cuando los españoles no estaban allí?, ¿en el caso de que haya mejorado, se puede demostrar que sea a causa de las tropas españolas?

Y vayamos a la segunda parte: la garantía de seguridad que se supone justifica la presencia española en Mali es para garantizar la seguridad de «nuestros aliados», en este caso los ejércitos de la U.E., principalmente franceses. Y aquí hay una verdad que se dice como de paso y que, sin embargo, es donde creemos que está la razón de ser de la misión española. Los soldados españoles no están allí para apoyar a los malienses, sino para hacer de guardianes de la seguridad de nuestros aliados, para garantizar la operación militar de nuestros aliados en Mali, los cuales combaten por razones que tienen que ver con geoestrategia y dominación, no por los derechos de los malienses.

Que no estamos para garantizar nada digno de los malienses de a pié lo reconoce en la misma conversación radiofónica un tal coronel Sevilla, Jefe de la Fuerza de Adiestramiento española en Mali, que nos dice que las labores de instrucción que está haciendo el contingente español tienen el «propósito de hacer autosuficientes» a las fuerzas malienses. Es decir, estamos fabricando un ejército para que sea «autosuficiente» y haga la guerra poniendo lo que las opiniones públicas occidentales no pueden permitirse: las bajas.

Remata el asunto el embajador español en Mali, que también mete baza para explicarnos que la presencia de nuestros soldados es muy importante «porque es una zona muy compleja y muy volátil» (una razón que valdría para estar en todas las zonas del mundo o para no estar en ninguna, pero debe ser que el lenguaje diplomático necesita embeleso para decir lo terrible como quien dice un verso) y porque «una de las prioridades que tiene España es colaborar en la lucha contra el terrorismo que es una amenaza global y una pesadilla para la comunidad internacional«.

En román paladín: que uno de los objetivos prioritarios de la política exterior española es la guerra contra «el terrorismo internacional».

No en vano, reconoce Morenés, somos el segundo país de la U.E. en envío de tropas a misiones militares. En nada más somos de los primeros, salvo en el paro y en servilismo a los designios de la troika, en las clasificaciones de la UE.

Y así nos va.

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