Preparando la guerra

Puente+romano+y+mezquita

Por Ángel M. Felicísimo

 

Fuente: El País

Hoy vamos a darnos un homenaje de latinajos.

Dice una máxima acuñada por un tal Vegencio que si vis pacem praeparet bellum.  Gran verdad, especialmente verificada por nuestros más insignes mandamases, empeñados como se andan en traernos la paz y, sobre todo, en preparar la guerra.

Tenemos el envidiable honor de surtir de munición a mansalva al Golfo Pérsico, nuestro segundo cliente mundial después de los países de la OTAN.

A Bahrein, por ejemplo, le vendimos en el primer semestre de 2014 el equivalente a 21,6 millones de euros en munición. Teniendo en cuenta que el número de censados en dicho lugar recóndito (aclaremos para el general conocimiento de la población que Bahrein sale, amén de algún que otro cuento exótico, en los mapas y hasta en Google) es de 1.234.000 personas, contamos con el equivalente a 17,50 euros en munición española por bareimense, lo que se nos antoja algo elevado y hasta peligroso para la seguridad de aquellas ignotas y calenturientas tierras.
Pero eso no es todo: entre Arabia Saudí (nuestro segundo mejor cliente), Bahrein (el séptimo) y Omán (octavo) nos compran armamento por valor de más de 310 millones de euros en dicho semestre. Y nos podemos preguntar ¿qué uso piensan dar a este aparataje?

Ni que decir tiene que, sumadas las ventas de estos excepcionales clientes a las de los otros no menos meritorios distribuidos por el resto del globo, nuestras ventas de armas, como dijo Cicerón puppi ventis audiabatur.

De modo que la segunda parte de los latines del inicio del artículo la llevamos con estricta observancia, y preparamos la paz a base de lo que podría parecer el modo más torcido de llegar a ella: surtir de guerra a los demás, vendiéndoles armamento sin ton ni son y sin hacerle ascos al negocio con tal de llevar unas perrillas a casa con las que amortiguar los rigores de la crisis y hacer marca España.

De este modo hacemos verdad la primera y la segunda condición del latín comentado: hacemos la paz (nuestra) preparando la guerra (de los otros) y nos preparamos para la guerra (a los otros) haciendo el negocio de venderles armas y restar posibilidades de desarrollo con las que discutir, por ejemplo, el actual modelo mundial de statu quo que los convierte en unos pringaos y a nosotros en unos inteligentes comerciantes.

Ya dijo aquel otro que peculia non olet, cuando ganaba dinero de la pura mierda que (y con perdón de la grosería) vendía a los tontos.  ¡Lo mismo podría decir ahora todo el aparato puesto en funcionamiento por el militarismo patrio para enriquecer a unos pocos aquí preparando la paz y meternos a todos los demás en llevar la guerra a limes externo de nuestro propio imperio.

Y todos tan contentos y felizmente inconscientes, que risus abundat in ore stultorum , sin caer en la cuenta de que este negocio de las armas ahora tan de provecho, puede ser que sea pronto una manera insensata de preparar la guerra donde esperábamos traer la paz.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed