Los caballitos de la Guardia Real

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JJ Merelo

 

Fuente: Público

¿Quién no se enternece cuando pasean los caballitos de la Guardia Real haciendo sus escenificaciones de escolta del rey? Qué monos y bien peinados, con sus guerreros encima y su disciplina caballuna.

Los caballitos, dice un portavoz de la familia real, enfatizando su entidad regia

gozan de gran prestigio en disciplinas como cursos de equitación, doma, enganches y concursos hípicos

¿Se imaginan una monarquía huérfana de caballitos cabrioleros o escoltada en borriquillo? No daríamos la talla en el Hola y más de uno diría que nuestros oropeles son de trapo.

Esos caballitos de la Guardia Real son unos privilegiados y sus soldados de vedette costarán 632.000 euros al año durante 2015 sólo para cuidados.

Dice el portavoz casarealesco que además estos caballos son más ecológicos que vigilar el palacio real de otro modo. Se explica diciendo que los bichos son

insustituibles por cuestiones de cuidado medioambiental que afectan al  terreno circundante

A ver si ahora van a salirnos ecologistas los remilgos a los caballos principescos.

La manada (esperemos que se diga así en el lenguaje ecuestre) cuenta con 148 bichos, lo que equivale a 4.257 euros de cuidados por caballo. ¿Se imaginan que destináramos por persona una cifra así a nuestros cuidados? Al menos un sector mejoraría sus resultados económicos y podríamos encima formar parte del ornamento público: los embajadores de fuera diciendo «que guapa está la gente», «menudo país». Ole la marca España.

La noticia donde nos enteramos de este trato de favor caballuno explica a continuación que el ejército trata mejor a la caballada del Rey que a los soldados, estos sin calefacción, o los propios soldados de la guardia real, que en el cambio de guardia «tienen que ir a pié» (a pesar, pensamos nosotros de que esto también es bastante ecológico y ayuda a desentumecer las piernas).

Es una buena comparación, pero preferimos otras, como contrastar que mientras se privilegia un gasto que es puramente despilfarro, superfluo, ornamenta, de boato, las necesidades sociales de verdad, las de la gente, se recortan y se apalean.

Nos empiezan a caer un poco mal los caballitos del rey y mucho peor los gestores de lo común que equivocan las prioridades y barren para casa.

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