Las pérdidas de la SEPI y las pérdidas de la industria militar acabarán repercutiendo en los presupuestos generales

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Gervasio Varela

Fuente: infodendesa.

Si hace poco comentábamos el tono triunfalista del Presidente de la SEPI explicando que no necesitarán dinero de los presupuestos generales del Estado para su financiación, ahora leemos, con algo más de preocupación, el anuncio de que no todo va tan bien como dijeron

La SEPI tiene cuantiosas pérdidas y durante el primer semestre de 2014, en vez de los beneficios previstos, sus previsiones se vinieron abajo con pérdidas que ya acumulan en conjunto (ingresos menos gastos) los 22 millones de euros a sumar a las pérdidas de años anteiores.

Los principales agujeros de SEPI son tres:

  • Los 131 millones de euros por el agujero de RTVE ( y en este caso es llamativo conocer que el propio Ministerio de Hacienda va a poner un pastón de lso presupuestos generales del estado para los ERE de RTVE)
  • Las deudas acumuladas por el plan de empresa 2013-2018 de Hunosa.
  • El agujero de Navantia, aún inmenso a pesar de las «perspectivas» de negocio abiertas por el cambio de política del MInisterio de Defensa a su actual papel de agente comercial de la industria militar y de impulsor a lo loco de la compra de armas inútiles por parte del ejército español.

Navantia lleva acumulando pérdidas desde 2008. En 2013 su resultado negativo fue de más de 57 millones de euros (y la deuda acumulada de 169 millones desde 2008), poca cosa comparado con los 78,2 del año 2012, si tenemos en cuenta que también en 2011 tuvo pérdidas. esta vez de 43,2 millones de euros y en 2010 de 46 millones de euros.

Este año, 2014, las previsiones de pérdidas serán de unos 20 millones, según dicen, y eso teniendo en cuenta el auxilio que le ha supuesto a esta empresa la entrega de ingentes cantidades para acabar de hacer el sunbmarino que diseñó defectuosamente y por los otros encargos de la armada por importe superior a 195 millones de euros, o que el Ministro de Defensa también le ha encargado la realización de dos BAM más por importe de más de 333 millones de euros.

A pesar del esfuerzo del gobierno por encubrir las pérdidas de Navantia con estos pedidos y transferencias económicos, lo cierto es que los portavoces sindicales no ven clara la viabilidad de la empresa militar y critican abiertamente esta política: Así, el portavoz ferrolano de los trabajadores declaró en septiembre de este mismo año

«realizaremos un llamamiento al Gobierno para que no ocurra lo mismo que con los gaseros y encarrile a Iberdrola a construir en los astilleros españoles». Además, insistió en la necesidad de que se logre con urgencias nuevos encargos para evitar que se produzcan situaciones financieras como en el 2013, cuando la propia SEPI anunció que Navantia requeriría ayuda externa.

Teniendo en cuenta todos estos datos, parece evidente que Navantia es un lastre y que la SEPI; antes o después, tendrá que pedir dinero de los presupuestos generales del estado para abordar el desaguisado en el que nos está metiendo el Gobierno con su inútil empeño de privilegiar una industria militar excesiva, que sólo favorece a unos pocos y que está generando una verdadera burbuja de deuda militar impagable.

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