El agua y la guerra

Imagen de Agustín Ruiz

Fuente:  Es global.

Ya en varios momentos hemos incidido en la importancia geoestratégica del agua, por ejemplo en un post de mayo que titulábamos la geopolítica del agua.

Ahora ES GLOBAL analiza los casos de Gaza, Siria, Irak, Botsuana y Turquía.

Tres litros por persona al día. Es la disponibilidad de agua potable con la que han contado en la Franja de Gaza 1,2 millones de personas, dos tercios de la población, durante el conflicto del pasado agosto, según los datos de Intermón Oxfam. Los bombardeos mermaron de manera significativa el acceso al vital líquido, dejando una cantidad dista del umbral mínimo establecido por la ONU (20 litros al día) y se queda más lejos aún de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (entre 50 y 100 litros).

Los israelíes enfocaron el tema del agua como uno de los pilares de su última ofensiva, así:

Los desagües, pozos, redes e instalaciones eléctricas que son usadas para el suministro “han sido un objetivo directo” (…)  Amnistía Internacional también reporta ataques a los trabajadores que reparan las infraestructuras, y la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, en sus siglas en inglés) ha pedido protección para los técnicos que realizan esos arreglos.

Pero el agua también es foco de atención en los ataques previos a la ofensiva y que han desembocado en que la franja de Gaza sea uno de los lugares del mundo con más violencia estructural:

“Antes de la crisis ya tenían poca agua potable. Gaza se nutre de un acuífero que está casi destrozado por la sobreexplotación y que además no es potable en un 90%, por las filtraciones de aguas residuales de fertilizantes y porque Israel ha construido pozos para evitar su recarga”

Es decir, no hace falta que comience una guerra para que uno de los bandos ya sufra bajas, o vea mermadas sus condiciones mínimas de vida digna, por contaminación del agua, por sed o por falta de riego para los cultivos.  Esto es violencia estructural.

También nos llama la atención la siguiente frase:

El Derecho Internacional de los Conflictos Armados prohíbe los ataques sobre los sistemas de aguas o las centrales eléctricas

¿Hay algo más ineficaz que el Derecho Internacional de Guerra?  Si no, que se lo digan a los sirios de Alepo:

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos alertó el pasado mes de julio de una probable “catástrofe humanitaria” si persistía el corte del agua en algunos barrios de Alepo, una de la ciudades más castigadas por la guerra de Siria y que ha llegado a estar más de 80 días sin suministro. La red de agua potable ha estado en el punto de mira tanto del régimen de Damasco como de los grupos opositores.

Las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas no dejan lugar a dudas:

Poner a la población civil como blanco y negarle suministros esenciales es una clara violación de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional

El agua parece estar también en las raíces del conflicto de Siria como cuenta Peter H. Gleick:

Según indica en su último estudio Agua, sequía, cambio climático y conflicto en Siria, “la drástica disminución de la disponibilidad de agua, la mala gestión, los fracasos agrícolas y el deterioro económico relacionado contribuyó a las dislocaciones de la población y a la migración de las comunidades rurales a las ciudades cercanas. Estos factores contribuyeron aún más al desempleo urbano, las dislocaciones económicas, la inseguridad alimentaria de más de un millón de personas, y al subsiguiente malestar social”.

El investigador Marlow razona que también el mal uso, o el uso interesado del agua, contribuyó al conflicto en Egipto:

el desvío de agua en Egipto hacia lugares donde vive la población más enriquecida fue un factor importante para la aparición de la Primavera Árabe

o también en Botsuana:

en Botsuana se han destruido suministros de agua para expulsar a población bosquimanas de zonas con diamantes, algo que también apunta la ONG Survival. “El Gobierno espera que, negándonos el agua, nos va a obligar a irnos de la reserva una vez más. Pero ya deben de saber que estamos decididos a vivir con nuestros antepasados en la tierra que hemos conocido desde el principio de los tiempos”, afirma un bosquimano a través de la organización internacional.

O en Irak:

Desde los 80, Saddam Hussein drenó y secó terrenos para debilitar a sus rivales, y en la guerra de 2003 se atacó el sistema de abastecimiento de aguas iraquí. Recientes informaciones apuntan a que el actual Estado Islámico está adueñándose de presas y reservas de agua en su avance por Irak.

O en Turquía:

En 1989 el entonces primer ministro de Turquía, Turgut Ozal, amenazó con utilizar el agua como arma contra los militantes kurdos, cortando el suministro a Siria si no expulsaba al PKK, refugiado en este país

Con estos ejemplos de cómo el militarismo y el paradigma de dominación-violencia trata el tema del agua es evidente que el Concepto de Seguridad Humana tiene mucha más miga de la que nos quieren hacer creer y que defender el agua y otros derechos humanos básicos es lo que más interesa a las poblaciones porque es lo que les permite llevar una vida digna.

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