Solidaridad y noviolencia en Albania en la Segunda Guerra Mundial

Imagen de Charles Roffeyn

Fuente:  Historias de la Historia.

¿Qué se puede hacer en una invasión?  ¿Qué se puede hacer cuando los invasores no respetan los derechos humanos?

La mayor parte de la gente diría que nada.  Otra parte apostaría por tomar las armas.

Y ahí se cerrarían las opciones para casi todo el mundo.

Sin embargo, ha habido otras respuestas noviolentas y solidarias que han sido constantemente silenciadas en los libros de historia.  Por ello nadie las conoce y no nos pueden servir de inspiración a la hora de diseñar nuestras propias políticas en la época actual.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Albania era una monarquía dependiente económica y militarmente de Italia. Así que, cuando los italianos la ocuparon y el rey Zog I huyó -eso sí, con todo el oro que pudo-, apenas cambiaron las cosas. En estas fechas, el número de judíos en Albania apenas llegaba a los 200… cuando terminó la guerra eran más de 3.000. Los judíos que huían de los países ocupados por los nazis encontraron refugio en Albania… un país de mayoría musulmana. Los organismos gubernamentales proporcionaron documentación falsa a las familias judías que les permitía entremezclarse entre el resto de la población y los albaneses proporcionaron sus casas y sus escasos recursos para acogerlos.

Las cosas se complicaron en 1943 cuando fueron los nazis los que, a petición de Mussolini, tomaron Albania. Al igual que hicieron en el resto de la Europa ocupada, los nazis solicitaron a las autoridades locales los listados de los judíos residentes en el país… pero obtuvieron un no por respuesta. ¿Por qué un país de mayoría musulmana se implicó en salvar a los judíos poniendo en juego su propia vida?

La coexistencia pacífica, solidaria, noviolenta, colaborativa puede ser una realidad, todo depende de la educación y de las opciones políticas que se tomen:

Herman Bernstein, embajador de Estados Unidos en Albania en los años 30, escribió:

No hay rastro de ningún tipo de discriminación contra los judíos en Albania […] Albania ha pasado a ser un lugar raro en Europa hoy en día, donde no existe el odio ni los prejuicios religiosos, a pesar de que los albaneses mismos están divididos en tres religiones.

Todo está basado en un código musulmán, Besa, que

es la regla de oro, es un código moral, una norma de conducta social, además de una antigua tradición.[…] Besa se trata, en esencia, de no ser indiferentes ante alguien que sufre o es perseguido. Es una autoexigencia moral que le pide a cada albanés que viva honestamente y que -llegado el caso- también se sacrifique.

O en otra versión:

Para los albaneses la Besa es tan antigua como el mundo y el mundo existe, en última instancia, gracias a este acuerdo colectivo que habla de socorrer al que está en apuros y de vernos reflejados en él, porque todos somos criaturas de Dios. Besa es, al mismo tiempo, una obligación moral y un código de honor centrado en el cuidado del otro, en especial de aquel que llega hasta nuestra puerta pidiendo auxilio.

Qué diferencia en el trato hacia los refugiados de las guerras.  En Albania, el país europeo más pobre, fueron solidarios, nosotros los ricos de Europa nos negamos a ayudar a los gazatíes, por ejemplo, o a cualquier otros desplazados por las guerras. No sea que nos quiten el pan.

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