¿Reclutamieto o lucha contra la violencia de género?

Corrosion

Luis Parravicini

Fuente: Público.

Aparentemente son dos cosas que no tienen nada que ver. ¿Qué punto tienen en común el reclutamiento militar y lucha contra la violencia de género? Son dos realidades distintas, difíciles de definir.

Pero podemos ver las cosas de otro modo. Supongamos una cuerda que en uno de sus cabos (perdón por la mención castrense) pone un tipo forzudo que en la camiseta lleva el lema “reclutamiento” y que tira con fuerza de la soga. Supongamos en el otro extremo una persona normal, cotidiana, que en la camiseta lleva el lema lucha contra la violencia machista.

El forzudo, tira que tira, se lleva la soga a su terreno y la persona normal se queda afligida mirando cómo gana siempre el forzudo.

Tal vez parezca un cuento, un mal cuento, pero lo cierto es que la relación entre reclutamiento militar y violencia de género existe y consiste en que el gobierno español gastó en reclutamiento militar más del doble de lo que gasto en toda una política de estado: lucha contra la violencia doméstica. Y esto ocurrió, según han denunciado las ONG ante la ONU, por apuesta política, por falta de voluntad política en promover políticas de igualdad (podríamos decir a la vez que por exceso de voluntad en promover el militarismo, que rinde buenos réditos a la clase extractiva que padecemos).

Miren si existe relación, en boca de la portavoz de las plataformas de mujeres que se quejan ante la ONU:

El reflejo de este “desmantelamiento” es, por ejemplo, el tijeratazo del 23% entre 2009 y 2014 al presupuesto estatal destinado a la lucha contra la violencia de género. Y el recorte del 49% en el presupuesto del Estado para igualdad y del 32% de media en las comunidades autónomas. Como prueba de esta falta de voluntad política, la plataforma recalca que “en 2012, la inversión en campañas de reclutamiento del ejército duplicó a la dedicada en campañas de prevención de la violencia de género”.

Podríamos poner otros muchos ejemplos. Ejemplos que nos demuestran la relación inequívoca y perversa que existe entre el fomento del gasto militar y el detrimento de los gastos sociales. ¿Cómo es posible que los recortes habidos hasta la fecha hayan ido en paralelo con la asunción de una deuda militar por compra de armas de cercad e 30.000 millones de euros?, ¿cómo es posible que mientras en 2014 se deterioran las prestaciones sociales básicas se otorguen créditos extrapresupuestarios para atender a gastos militares de más de 1.400 millones de euros?

Es posible porque hay dinero para lo que se quiere, y porque, al parecer, nuestra élite política piensa que nunca tendrá que volver a la escuela, pero tal vez si necesitará próximamente una guardia pretoriana que defienda sus privilegios.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed