Una nueva coalición militar en Oriente Medio

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Fuente: El Tiempo

De nuevo EE.UU y Occidente reeditan una coalición militar «ad hoc» para continuar la guerra permanente que viene patrocinando en Oriente Medio, ahora con la excusa del nuevo yihadismo.

Se avecinan nuevos tambores de guerra y, por lo que parece, la carne de cañón estará muy desigualmente repartida:  los occidentales pondrán los bombardeos aéreos y la guerra a distancia, y las bases y la tropa en tierra los miembros menos tecnológicos de la coalición, principalmente los irakíes y kurdos.

El «esfuerzo militar» de los «contribuyentes»

Estados Unidos pondrá en la guerra 1600 efectivos, que servirán bien como pilotos de los aviones militares con los que bombradeará al «enemigo» o bien como asesores para formar a los soldados irakíes y como espías para realizar la labor de inteligencia. Por su parte, Reino Unido también piensa incorporar pilotos y aviones para bombardear de lejos al «enemigo», al margen de entregar armas a mansalva a los Kurdos para que hagan la guerra en tierra. Es probable que si la primera fase de la acción militar no sale a su gusto, también manden tropa de combate en tierra, como ha afirmado el Jefe del Estado Mayor de EE.UU (a pesar de los desmentidos):

Canadá por su parte mandará asesores para formar a los solados kurdos que combatirán así mismo al «enemigo» en Irak.

Francia piensa mandar también asesores militares y encabezar alguno de los ataques, para lo que ya dispone de diez cazas Raphaele para tomar la delantera europea en los bombardeos, al margen de su principal compromiso de entregar armas a los kurdos peshmerga y de «ayuda humanitaria».

Entre los países que únicamente van a donar armas y dinero encontramos a Alemania (tres entregas previstas para los combatientes kurdos, con 30 sistemas de misiles antitanques, 16.000 fusiles de asalto y 8.000 pistolas), España (se está pensando si entregar 25.000 fusiles, cooperación de espionaje y «ayuda humanitaria» y otros medios militares que le sean solicitados), Italia (ametralladoras y armas ligeras), Albania, Polonia, Dinamarca o  Estonia (equipamiento militar sin definir),  Noruega (que únicamente participa con ayuda humanitaria) o Turquía (que donará más de 100 camiones de ayuda y la instalación de un campamento de refugiados cerca de Dahuk, en el norte de Irak), seguidos por donaciones menores de Irlanda (250.000 dólares a UNICEF y 250.000 al CICR) o Luxemburgo, (300.000 dólares de ayuda a UNICEF y al PAM).

Los países con mayor implicación militar, de momento, en el conflicto, serán los países del golfo, que aportarán ingentes cantidades económicas (Arabia Saudí 500 millones de dólares, Kuwait con 10 millones de dólares), así como material bélico para la lucha en tierra (Arabia Saudí, Barehim, Kuwait y Qatar), bases militares para las acciones de EEUU (Barehim la base principal de la V Flota americana, Qatar la base aérea de Udeid, sede de la fuerza aérea estadounidense para Asia Central y Medio Oriente) o los países de la «Liga Árabe» en su conjunto, que apuestan por apoyo político y diplomático pero que no han concretado su participación militar aún.

Incluso Arabia Saudí ha manifestado su disposición a bombardear Irak, como ya hizo en la coalición de los años 90.

El papel de España en esta guerra

En cuanto a España ¿participa de esta guerra?

Inicialmente no. Nuestros políticos peperos nos decíann que sólo con ayuda humanitaria (algo parecido a lo que dijo el tipo ese del biogote malhumorado cuando la invasión de Irak) y apoyo político.

Pero de momento España se piensa si aportar 25.000 fusiles y otro material bélico.  Lo de los fusiles tiene mala uva porque lo que les preocupa es que serán los antiguos CETME, de fabricación española, que el ejército español desdeñó por su mala calidad.  Lo que preocupa al PP es que acaben en manos de otras fuerzas armadas regulares o irregulares.  Ello dañaría a la «Marca España».  No les preocupa que las únicas acciones que realiza España sean para militarizar más el conflicto y rearmarlo con despojos de los años 90.

Pero eso no es todo. Según Margallo, España, a futuro, puede participar también en las operaciones militares:

La participación en operaciones de carácter militar está sujeta, primero, a que se nos pida; segundo, a que esté amparada por una resolución internacional; en tercer lugar, a que tenga el consenso de las fuerzas políticas, y desde un punto de vista legal, es obvio que requeriría el apoyo del Gobierno y una discusión en el Parlamento

También participa en los dispositivos marítimos de control de la zona, en el envío de instructores militares a Irak, en los dispositivos de inteligencia militar y en los de espionaje por satélite. El ministro de Exteriores ha llegado a decir en el Congreso que está abierto a otras propuestas de colaboración que se le hagan, incluida la utilización de las bases españolas o cualquier otra que se pida, pero que en principio es favorable a la vía diplomática por encima de la militar, que es como no querer decir nada, tirar la piedra y esconder la mano.

También, como ha destacado la prensa, España piensa modificar el código penal para que la colaboración con el yihadismo sea delito.

¿Y eso es todo?

No. Hay más. Tal vez parezca una casualidad que España en los últimos años haya hecho grandes negocios militares con Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Catar y ahora, últimamente, también Barehim. Todos ellos miembros activos de la acción militar que se va a desencadenar.

Pero ya es casualidad que nuestros principales clientes en compra de armas de los últimos años sean precisamente los países que pueden estar en la primera linea de la nueva guerra que por casualidad o porque así ha sido diseñada, vamos a protagonizar en Irak y Siria.

Como el futuro, a nada que te descuidas, llega rapidísimo, hete aquí que ya ha llegado y, aunque ninguna de las condiciones que ponía Morenés se ha cumplido, el mercader de las armas ha decidido que España despliegue en Turquía una batería antiaérea de misiles Patriot y 130 soldados.  Lo curioso es que, según informa El Mundo, esta decisión se comprometió en la cumbre de la OTAN de Gales.  Y, por lo tanto, todas las declaraciones posteriores fueron mentiras y cortinas de humo para la opinión pública, para la gente corriente que no entiende las razones por las que hemos de acudir a esta nueva guerra.  Fíjense si no:

Tras afirmar que España no estará en bombardeos ni en fuerzas terrestres en Irak, Morenés se ha comprometido a informar al Congreso y solicitar las autorizaciones que sean necesarias una vez se cierren los detalles de la participación española en la coalición.

Cuando lo lógico sería que quienes cerrasen los detalles, e incluso se ocupasen de las cuestiones generales, fuesen las Cortes españolas en las que reside la soberanía.

Un poco más preciso es Público:

conllevará el desplazamiento de una batería con seis lanzadores y unos 130 militares. La contribución española consiste en la sustitución con baterías antiaéreas Patriot, de las desplegadas por Holanda, cuyo repliegue está previsto para finales de enero de 2015.

Los militares españoles colaborarán con unidades similares de Alemania y EEUU en este dispositivo de la OTAN, iniciado el pasado año como respuesta a la petición de Turquía en 2012.

Pero además nos informan de algo que ha pasado más desapercibido pero que consideramos muy grave, la participación española en todo el planeamiento de la guerra contra E.I.:

España ha estado y está actualmente participando en el proceso de planeamiento de la operación que se desarrolla en el Tampa (EEUU), donde se establecen y coordinan las opciones de apoyo a la coalición internacional contra el Estado Islámico. Allí, según fuentes militares, se encuentran un general y siete oficiales.

Si seguimos puntualizando las características de nuestra intervención:

Defensa compró en 2004 una batería de misiles Patriot de segunda mano a Alemania por 60 millones de euros. El sistema, de fabricación estadounidense, incluye un radar AN/ MPQ-53 y misiles MIM-104, capaces de detectar un misil balístico a 150 kilómetros e interceptarlo a unos 70 de distancia y a 30 o 40 de altura. Está previsto que el despliegue rotativo —el primero de carácter operativo de una unidad antiaérea del Ejército español en el extranjero— dure seis meses, aunque podría prolongarse hasta un año.

Es decir, les damos CETME de baja calidad y mucha antigüedad y usamos, además, misiles de segunda mano.

No parece que el interés del gobierno español sea muy alto.  Parece que queremos quedar bien con la coalición internacional y, de paso, entrenar a nuestros misileros en una acción sobre el terreno.

Semejanzas con la coalición del Trío de las Azores

Comencemos por destacar que en el bando «enemigo» existen algunas diferencias respecto del bando enemigo de antaño. Ahora se trata de un ejército de una facción política sunní, de discurso religioso muy radical y que ha protagonizado algunos episodios que pueden calificarse como crímenes de lesa humanidad y algunos actos mediáticos de una extremada crueldad y de un fuerte impacto. Predica la guerra por todos los medios a su alcance contra Occidente y sus aliados. Un ejército que pretende construir un nuevo califato árabe con vocación de extenderse por los distintos estados y de un cierto «resurgimiento», un tanto idílico, del poder califal de antaño.

Pero en el orden de barbaridades bélicas, y por mucho que la visión que se da desde aquí sea muy alarmista, no es ni más ni menos que cualquier otro ejército. El verdadero sinsentido es la propia guerra.

Ahora vayamos a las semejanzas:

Como en la anterior guerra de Irak, ahora participamos de una nueva aventura bélica patrocinada por EE.UU.

Como en la anterior coalición de 2003, el motivo de la nueva coalición es la existencia de un gran peligro mundial. En el anterior caso unas armas de destrucción masiva, ahora una ideología devastadora. En ambas, se creó una coalición ad hoc para encabezar la guerra. Ambas carecen de legitimación de la ONU. Ambas circunscriben la guerra a la misma región y en ambas los intereses son similares. Algunos de los actores de la actual coalición militar, sin embargo, no estaban

En cuanto a la participación española en ambas guerras, se ha hecho, hasta la fecha, la misma venta del producto: España aporta su apoyo político y logístico, pero no enviará tropas a la guerra. SIn embargo, como hemos visto antes, la guerra existe, en ella sí hay participación española, tanto por entrega de armas como por apoyo logístico, de inteligencia y asesores, y de la misma se beneficia la industria militar española.

Resultado: España participa de esa guerra.

¿Tendrá la participación velada de España en esa guerra la oposición popular que tuvo la anterior?

Post data:

El portavoz del PSOE, Diego López Garrido, ha defendido la presencia de España en la coalición internacional contra el terrorismo yihadista

¿Dónde está las diferencias entre el PP y el PSOE?

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