Violaciones y Fuerzas de Paz en Somalia

Imagen de HRW

Fuentes:  El País.  Y el informe de Human Rigths Watch titulado «El poder que los hombres tienen sobre nosotras«.

La situación en Somalia es dantesca:

Es necesario saber, para contextualizar estos datos, que Somalia tiene una población de 10’2 millones de personas.  Es decir, extrapolando, la hambruna somalí en España supondría la muerte de 1.000.000 de españoles y la cifra de 369.000 refugiados supondría en España que en los alrededores de Madrid viviesen en campos de refugiados 1.500.000 personas.  ¿Os imagináis la situación?  Queda clara la dimensión del sufrimiento de la población somalí.

Y en esta situación varios países han mandado soldados para que hagan de Fuerzas de Paz.  ¿Han contribuido a mejorar en algo la situación de la población somalí?  Pues no lo parece:

En junio de 2013, un intérprete que trabajaba en el cuartel general de Amisom —la misión de paz de la Unión Africana en este país— se aproximó a ella y le preguntó si quería ser “amiga” de un soldado ugandés. Le dijo a la niña que el soldado podría conseguir cualquier cosa que ella necesitara si le trataba “como si fuera su marido” y “le hacía sentir cómodo”. Cuando se encontró con el militar y comprendió que debía mantener relaciones sexuales con él, quiso marcharse, pero el traductor no se lo permitió, ignorando sus llantos y sus súplicas. “Cuando me resistí, el militar se enfadó mucho y llamó de nuevo a su intérprete, que me amenazó en somalí”, dijo la joven a la organización humanitaria Human Rights Watch.

Casos como el de Aziza no son excepcionales en Somalia. Tanto Naciones Unidas como diversas organizaciones en defensa de los derechos humanos han documentado altos niveles de violencia sexual contra las mujeres somalíes, especialmente contra las refugiadas. Pero ahora, por primera vez, una organización apunta directamente con el dedo a un organismo y a una práctica concreta: Human Rights Watch acusa a algunos soldados de Amisom, que cuenta con casi 17.000 efectivos desplegados, de abusar de su posición para agredir y explotar sexualmente a mujeres y niñas somalíes. «Algunos soldados de la Unión Africana han hecho mal uso de sus posiciones de poder para explotar a las mujeres y niñas más vulnerables de Somalia», asegura Liesl Gerntholtz, director de derechos de la mujer de Human Rights Watch.

No hay que olvidar la responsabilidad que contraen los países que envían al extranjero a sus Fuerzas Armadas, sin negar, por supuesto, la responsabilidad principal de aquellas personas que cometen las acciones ilegales:

Somalia tiene muchos problemas de difícil solución, pero los dirigentes de Somalia y la Unión Africana podrían acabar con la explotación y los abusos sexuales presionando a los países que aportan contingentes para que busquen y castiguen a los responsables

Los datos que aporta son horribles:

Generalmente, los violadores son hombres armados y uniformados y el 33% de las víctimas son niñas

Además,

Unicef, por otra parte, asistió a más de 2.200 víctimas de violencia de género en el sur y centro de Somalia ese año de 2012.

Los relatos son aterradores:

La mayoría de violaciones documentadas por HRW tuvieron lugar en las instalaciones del contingente de soldados de Burundi desplegado en Mogadiscio cuando mujeres y niñas acudían para obtener medicinas o ayuda humanitaria. Fue el caso de Qamar R., de 15 años.

Y la implicación directa o indirecta de los mandos es clara:

HRW ha documentado también casos que sugieren un sistema relativamente organizado de explotación sexual en los campamentos base de Amisom y en la base burundí de Mogadiscio. Varias mujeres y niñas reconocieron a HRW que mantuvieron relaciones sexuales consentidas con soldados como último recurso pues, en muchos casos, ellas eran el único sustento de sus familias. Los soldados de Amisom disponen de ingresos infinitamente mayores que los refugiados (unos 1.000 dólares al mes), por lo que se hallan en una situación de completa superioridad ante estas mujeres, denuncia el informe.

Las pruebas recabadas sugieren que la explotación sexual no es un secreto en las bases de Amisom, ya que las mujeres entran en ellas a través de puertas custodiadas por oficiales pese a tener prohibido el acceso.

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