¿ Cuánto nos costarán los fastos de la entronización militar de Felipe ?

Carlos+and+Felipe

Por Antonio Rull

Fuente: Vozpopuli

La esencia de los estados es su militarismo. No es una idea novedosa y no queremos atribuirnos ningún mérito al predicarla, pues es antigua.

De hecho, del montón de comentarios que nos hacen en esta página los adeptos a las ideas incuestionables, una gran parte se dedica a decirnos que si no nos hemos dado cuenta de que un estado sin ejército es imposible (a veces además nos tildan con más o menos elegancia de ilusos, capciosos, mentirosos y otras cosas imaginables).

Tan es así que la entronización de un rey, la escenificación por excelencia de un Estado, como sería también la puesta de largo de un presidente de república al uso, es sobre todo un acto de exhibición militar y una oportunidad del militarismo patrio de reivindicarse.

En el caso español, como no podía ser menos, las cosas también son así y cuando el estado sale a la calle a reivindicarse a lo grande lo hace con un desfile, parada o como se llame la pariolada militar al uso, al son de los cañonazos de rigor, y con el protagonista del evento ejerciendo de generalísimo, que suponemos que es el nombre que se da al general de generales, al capitán general o como se denomine la cosa.

Pues bien, en el caso de Felipe de Borbón, la cosa ha sido precisamente esa: un general aclamado por un público comprado y al coste, aún sin calcular, de desplazar durante varios días una refriega de unidades militares para decorar estos actos. ¿Qué ha costado el despliegue de aviones militares para parar el tráfico en el espacio aéreo?, ¿Qué ha costado desplazar más de 500 militares a Madrid?, ¿Qué han costado los dos desfiles, el del miércoles y el del jueves?, ¿El uso y acondicionamiento de los distintos escenarios donde se ha llevado todo esto a cabo?

No lo sabemos y no lo sabremos, pero nos podemos hacer una idea si tenemos en cuenta que, por primera vez desde que estamos en crisis, el Ministro Pedro Morenés ha decidido, precisamente aprovechando el tirón del nuevo capitán general recién nombrado rey, iniciar una campaña de publicidad para el día de las fuerzas armadas que costará cerca de 800.000 euros, a la que seguirá un desfile como los de toda la vida y sin tener la mínima preocupación por la austeridad que predican con la boca pequeña.

Y es que el dinero público en manos de esta gente se vuelve loco y nos acaba costando un riñón.

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