Repsol y la geoestrategia interesada

Imagen de Gerard Arcos

Fuente:  El Confidencial.

Resultan muy clarificadoras las declaraciones:

El presidente de Repsol, Antonio Brufau ha enmarcado las prospecciones petroleras en Canarias como una cuestión de fortaleza geoestratégica europea, durante su participación en el XXX Encuentro del Círculo de Economía que se celebra en Sitges.

Lo que realmente interesa a Brufau es el negocio y los beneficios que va a obtener.  Y ante las protestas ciudadanas se esconde detrás de la geoestrategia, europea, además.  Es decir, su negocio y sus beneficios los hemos de respaldar todos con nuestros impuestos y nuestra política exterior y de defensa.  Hemos llegado ya a una especie de esclavitud indirecta hacia los empresarios.

El hecho es gravísimo porque ahora los empresarios intentan convencer a la ciudadanía de que es nuestro deber defender sus empresas.  La razón que alegan es que sus empresas son las nuestras a pesar de que sus beneficios nunca nos llegarán.

¿Debe la política de exteriores y, sobre todo, la de defensa, estar al servicio de los intereses empresariales?  ¿No es bastante con la defensa de los atuneros que hacen nuestras tropas en las costas de Somalia?  ¿Vamos a expandir esta política a todos los continentes y a todas la exigencias de cualquier empresa española?

También es de reseñar la intervención de Brufau en lo que concierne a la energía que necesitamos.  Lo primero que hay que analizar es si necesitamos más energía para crecer industrialmente.  Quizá la huella ecológica española ya sea más que suficiente y lo que habría que hacer es consumir menos.  Lo segundo a analizar es qué fuente de energía necesitamos, si el petróleo canario o la solar o cualquier renovable de todo el territorio. Parece que las renovables se desprecian porque se habían democratizado y muchos ciudadanos podían hacer negocio con la energía además de fomentar su propio autoabastecimiento.  El egoísmo de las empresas les lleva a preferir la opción que supone un posible conflicto fronterizo con Marruecos (como informábamos en el artículo «el coste militar del petróleo canario«) y la militarización de nuestras relaciones internacionales.

Pero Brufau ha querido completar sus elevadísimos razonamientos geoestratégicos y redondear la actuación con la siguiente brillantez:

Brufau también ha defendido que Europa debe reducir su dependencia energética del exterior. En este sentido, ha lamentado esta tarde la ventaja estratégica que le llevan Estados Unidos y China aplicando tecnologías como el frackingAntoni Brufau ha abogado por estas fuentes de energías no convencionales y ha defendido que en el caso del fracking, estas políticas no se dejen en manos de cada estado, sino que se encuadren en una normativa europea común.

Aquí sólo hacemos un razonamiento:  ¿Tiene REPSOL algún interés económico en el fracking?

En nuestra opinión, habría que establecer un código ético para hacer política exterior y de defensa.  Sin él nos vemos gobernados por élites egoístas que sólo buscan su beneficio.

Brufau fomenta la guerra y el militarismo.  Y lo hace tan alegremente.

Imaginemos la alternativa:  que se diese más peso a la cooperación al desarrollo, a las energía limpias y alternativas, al codesarrollo con nuestros vecinos, a una vida menos consumista, …  En este mundo alternativo Brufau y sus ideas no tendrían sitio y sí otras empresas (ECOOO, por ejemplo) que nos hacen posible una soberanía energética y limplia aquí y ahora.

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