Las armas químicas y su destrucción

Imagen de Cedward Brice

El de las armas químicas es un asunto muy poco tratado en los medios de comunicación de masas, salvo cuando ocurren hechos puntuales de uso o amenaza.  Glosamos aquí dos entradas de sendos blogs porque hacen un tratamiento del tema muy interesante a la par que general, lo cual nos ayuda a comprender mejor este apartado del armamentismo mundial.

Fuente:  Posos de Anarquía.

Existe una Convención de armas químicas (1993) y una Organización Para la Prohibición de las Armas Químicas (1997).  Parece que su trabajo es constante en la destrucción de arsenales de armas químicas:

“la organización ha supervisado ya la destrucción de las tres cuartas partes de todas las armas químicas declaradas e inspecciona a diario la industria química”. De las casi 72.000 toneladas de agentes químicos declarados, ya han sido destruidos más de 53.600 toneladas (75,37%).

Además,

La Convención establece, no sólo la obligación de destruir todas las armas químicas, sino también las instalaciones en las que se producen esas armas, por lo que casi todas las instalaciones han sido destruidas o reconvertidas para propósitos pacíficos”.  Nieves García, actual secretaria de ANPAQ, explica que cuando arrancó la OPAQ hubo que abordar tanto a los países poseedores de armas químicas (EEUU, Albania, Corea del Sur, India, Iraq, Libia y Rusia), como a los productores (Bosnia Herzegovina, China, Corea del Sur, EEUU, Francia, India, Irán, Irak, Japón, Libia, Reino Unido, Rusia y Serbia), sin olvidar a aquellos países en los que otros había dejado abandonado armamento de este tipo, como es el caso de China con armas de Japón, Panamá con las de EEUU o Libia con armas químicas italianas.

Hasta la fecha, la OPAQ ya ha realizado un total de 4.779 inspecciones en más de 80 Estados Partes, con más de 2.500 inspecciones en 211 polígonos con armas químicas, de un total de 227 declarados. El balance es muy positivo y, como asegura Alejandre, “a diferencia de otros tratados de desarme y no proliferación, aquí a todos los países se les trata por igual, no se mide con diferente rasero a Occidente y Oriente, entre otras cosas, porque tanto el cuadro directivo como el cuerpo de inspectores de la OPAQ es multinacional”.

Aunque siempre hay estados que se demoran en el cumplimiento de las convenciones internacionales, aunque sean ellos mismos quienes más reclaman a los demás la destrucción de sus arsenales, como por ejemplo …

Según el tratado, en abril de este año todas las armas químicas debían estar destruidas. Sin embargo, no todos los países han llegado a tiempo. Es el caso de EEUU y su último arsenal de armas químicas, el Blue Grass Army Depot, perdido en los bosques de Kentucky. Se trata de un complejo militar de 3.000 millones de dólares que alberga en su interior 523 toneladas de VX y sarin –agentes nerviosos letales utilizados durante la Guerra Fría- y gas mostaza, empleado durante la I Guerra Mundial.

44 bunkers de hormigón, rodeados de dobles vallas metálicas, alambre de espino, un potente despliegue de videocámaras y la advertencia que reza “Uso de fuerza mortal autorizado”, guardan en su interior más de 100.000 municiones llenas de veneno que, según denunciaba Los Ángeles Times hace tres años, algunas de ellas están tan deterioradas que se han detectado trazas de escapes de gas mostaza y sarin en alguno de estos búnkeres.

España también se ve sometida a las inspecciones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas:

Aunque Nieves García asegura que, cuando se ratificó la Convención, España no era poseedor de armas químicas, las inspecciones sí le afectan en su actividad comercial e industrial, puesto que muchos de los 3.400 compuestos químicos contemplados por la OPAQ se utilizan en procesos productivos con destino a uso civil. Se trata de las denominadas “sustancias de doble uso”, que siendo empleados por la industria y los centros de investigación para actividades lícitas también pueden desviarse de estos usos para la fabricación ilegal de armas químicas. Es el caso de las sustancias ignífugas con que impregnan los rellenos de tapizados de sillas y butacas o el aislante de los tubos de aire acondicionado. Jaime Alejandre, experto en armas químicas, explica que “simplificándolo mucho, el fosgeno que se usa para el relleno de las butacas, basta mezclarlo con cloro para obtener gas mostaza”.  

 En el caso español, García indica que nuestro país ya ha pasado más de medio centenar de inspecciones sin ninguna incidencia destacable. Sólo en España, el número de instalaciones bajo control alcanza potencialmente las 8.000.

Las inspecciones, llevadas a cabo por entre 3 y 5 inspectores de diferentes nacionalidades, son anunciadas por la OPAQ con 48 horas de antelación y, tal y como explica García, son extraordinariamente intrusivas para así descartar que no se hayan producido desvíos de sustancias químicas para otros fines que los declarados por esa instalación: “se meten hasta la cocina revisando facturas de compra y venta, partes de producción, visitando plantas piloto, almacenes”, explica, llegando incluso a plantear ciertas tensiones por cuestiones de propiedad industrial en las que ANPAQ ha de arbitrar.

Los 3.400 compuestos vinculados a las armas químicas que conforman la base de datos de la OPAQ han sido divididos en tres grupos que van desde los agresivos químicos totalmente prohibidos -salvo en los casos de sustancias necesarias para la protección de la propia sociedad, investigación médica o farmacéutica-, los de uso legítimo que afecta a pocos sectores como el farmacéutico, tinturas y textil (materiales ignífugos) y un tercero, mucho más amplio que va desde los detergentes, a productos de belleza e higiene, cementos o pilas.

En el caso del primer grupo (sustancias prohibidas) y siempre y cuando sea para fines de investigación, médicos o farmacéuticos, la Convención permite su producción en cantidades superiores a 100 gramos y hasta 10 kilogramos al año en laboratorios previamente aprobados por la Autoridad Nacional. Si las cantidades son inferiores a 100 gramos al año, no es necesaria la autorización previa ni hay obligación dedeclaración.

La destrucción de las armas químicas sirias:

Fuente:  Kaostica.

El pasado domingo expiró el plazo que tenía Siria para entregar su arsenal de armas químicas, del que se calcula que aún resta un 8%. Las estimaciones realizadas por parte de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) se mueven en torno a las 1.300 toneladas de agentes químicos que, tras el ataque que se produjo el año pasado, deben ser destruidas antes del próximo 30 de junio.

En el blog de kaostica se cuenta todo el proceso de neutralización de los agentes químicos de estas armas.

Y además, nos aleccionan sobre la doble moral de EE.UU.:

El Gobierno de Obama es uno de los que mas ha presionado a Siria con la destrucción de su arsenal de armas químicas y, sin embargo, EEUU es probablemente el mayor incumplidor con la Convención de Armas Químicas. Se calcula que sólo desde la I Guerra Mundial hasta 1960, EEUU almacenó unas 31.500 toneladas de armas químicas en nueve instalaciones diferentes (comparativamente, el arsenal de Siria sería un 4% de eso).

En 1985 el propio Gobierno de EEUU dió la orden a su ejército de destruir todos los arsenales químicos, fijando 1994 como la fecha tope para cumplir con su destrucción. Incumplió, como años después también incumpliría la fecha de 2007 tras suscribir la Convención de Armas Químicas, así como sus sucesivas prórrogas.¿Por qué incumple con los plazos si la propia tecnología con la que se están destruyendo las armas sirias es norteamericana?

Mientras, alrededor del 10% del arsenal químico de EEUU (8% e Pueblo (Colorado) y un 2% en Blue Grass (Kentucky), están almacenados y, según algunas fuentes,no en las mejores condiciones precisamente. En cuanto a los plazos manejados por Washington, digamos que pueden ser calificados de generosos: el 8% de Pueblo será destruido mediante procesos biotecnológicos para 2019 y el restante 2% de Blue Grass mediante un proceso denominado ‘oxidación con agua super-crítica’ para 2023.

 

 

 

 

 

 

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