¿Es un despilfarro gastar 24 millones de €, en dos años, en la alimentación de nuestros militares en misiones en el exterior?

Fuente:  extraconfidencial.com

Nos parece muy interesante el enfoque que propone extraconfidencial.com.  Da que pensar.  Contrastan el gasto del gobierno en alimentación para los centros de Estancia Temporal de inmigrantes de Ceuta y Melilla, y el gasto destinado a alimentación en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Además, por encima del artículo, fuera de él, en letra menor pero destacado en rojo, aparece la siguiente frase:

En España más de 2’2 millones de niños y niñas están por debajo del umbral de la pobreza y, por lo tanto, pasan hambre.

Nos ofrece para comparar tres cifras:

  • Los 7.931.878 euros) que estima necesarios para la alimentación de inmigrantes en Ceuta y Melilla,
  • con los 23.776.330 euros necesarios para alimentar, durante dos años, a nuestros militares en misiones de invasión.
  • Con los 2’2 millones de niños y niñas que pasan hambre en España.

¿Qué piensan nuestros lectores?

A nosotros se nos ocurren varias cosas:

  1. Se gasta demasiado en alimentar a nuestros soldados.  No porque no merezcan alimentación.  Sino porque es un gasto, las misiones armadas en el exterior, que se puede considerar inútil porque no produce ningún beneficio a los habitantes de Afganistán, Líbano, Malí, … en la mejora de ninguno de sus índices de bienestar.  Por lo tanto, lo consideramos como un despilfarro.
  2. Se gasta demasiado en política que quieren llevar el nombre de España y la Marca España al extranjero cuando sería mucho más valorado gastar en la alimentación de nuestros niños y pobres y de los niños y pobres de los países vecinos.
  3. Las políticas de Estado (seguridad y defensa) no han sido discutidas por nadie, ni votadas, ni revisadas, ni evaluadas.  Simplemente se mantienen por inercia y por nuestra carencia absoluta de espíritu crítico y de propuestas alternativas.
  4. Los cambios no llegarán desde las instituciones, cuya inercia les hace inmovilistas, sino desde la sociedad si se conciencia por datos como estos y se vuelve activa para exigir que pasemos de una política de defensa basada en la seguridad militar de las fronteras y de nuestros intereses económicos en el extranjero, hacia una seguridad basada en la seguridad humana y en la consecución, para todos, de los objetivos del milenio.

Nos parece éste un nuevo ejemplo de violencia estructural, que nos lleva, directamente, al gran debate en cuestiones de defensa:  ¿qué queremos defender?  El debate está servido.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed