Programas electorales (V): Una opción por el transarme

Además de conocer las trampas del militarismo, es posible contar con un horizonte de defensa absolutamente diferente. Un horizonte que oriente y ofrezca criterios para un cambio gradual y constante de nuestro actual modelo de defensa basado en el militarismo y en el paradigma de dominación y violencia que le dota de sentido, hacia otro basado en las ideas fuerza de cooperación y noviolencia.
Un nuevo paradigma de defensa y unos criterios alternativos  y noviolentos nos pueden permitir promover un gradual cambio de las políticas de defensa, quitando poder a lo militar de forma planificada y dotando de poder social alternativo a la comunidad, en un modelo de defensa basada en la idea de seguridad humana y de desarrollo humano. A este conjunto de cambios y políticas que nos lleven a una sociedad con un modelo de defensa alternativo y noviolento se le denomina
transarme
No sería la primera vez que se ha dado un cambio de calado en el militarismo español. SI atendemos a las explicaciones dadas por quien fue Ministro de Defensa durante más de 8 años, bajo el mandato de Felipe González, Narcís Serra, en el libro “La Transición Militar” (2008) publicado por la Editorial Debate, se realizaron reformas importantes para pasar desde un ejército que ostentaba en tiempos de Franco yen los primeros años tras su muerte el control político y eran guardianes de las “esencias patrias”, condicionando las políticas gubernamentales y las reformas pretendidas en otros campos, a una asunción gradual de otro marco de relaciones con el poder civil hasta consolidar un modelo, ciertamente militarista, de sumisión del poder militar al poder civil (por mucho que este tenga múltiples defectos y sea altamente defensor de los valores de la oligarquía). Estos cambios fueron posibles en un contexto de altas dificultades diferente a las actuales, pero muestran que cambiar las políticas de la defensa no es una entelequia, sino una constante en la historia reciente.
Ello nos permite postular un proceso de transarme noviolento, del que hemos hablado extensamente en nuestro libro «política noviolenta y lucha social», que implicaría cuatro pasos graduales hasta llegar desde la situación actual hasta la plena vigencia de un modelo de defensa social alternativo basado en la cooperación y la noviolencia.
Dichas fases buscarían la consecución de:
a) La soberanía popular en la toma de decisiones en temas de defensa,
b) La redefinición de los objetivos y metodologías de la defensa,
c) La coextistencia programada del modelo militar y el noviolento bajo la dinámica gradual de ir quitando poder al modelo militar e ir dotando en paralelo de poder al modelo noviolento,
d) La vigencia del modelo de defensa popular noviolenta dentro del paradigma de cooperación y noviolencia.
Desde estos presupuestos es posible desarrollar propuestas de enmienda gradual al gasto militar y a las políticas que éste pretende desarrollar. En este documento, a modo de ejemplo, y siempre enmarcadas en un proceso gradual de transarme, en una primera fase es posible plantearle al gasto militar y a la

política que conlleva un cuadro de enmiendas que buscarían los siguientes
objetivos  en el presupuesto de 2014:
1) Reducir y reconvertir un porcentaje de los efectivos militares y del gasto en sus prestaciones y actividades.
2) Iniciar un proceso de reconversión de las industrias militares y de desarrollo alternativo de las zonas vinculadas o cautivas de éstas.
3) Iniciar una efectiva transformación del complejo militar/industrial y el conjunto de intereses que condicionan la política desde un enfoque militarista y autoritario.
4) Trasvasar partidas desde el gasto militar a otras necesidades sociales prioritarias.
5) Promover la retirada de las organizaciones e instrumentos militares internacionales en los que se encuentra encuadrado el Estado español.
6) Abandonar la política internacional agresiva y basada en la injerencia humanitaria y cambiarlas prioridades hacia la cooperación y la solidaridad y hacia el desarrollo de una defensa de la seguridad humana.
7) Garantizar un nivel asistencial, de provisión social (jubilaciones, etc.) e inclusión suficiente para las personas dependientes de forma directa en la actualidad del sistema de defensa militar(jubilados, familiares con derechos de prestaciones, etc) para evitar que actúen en contra del proceso y para respetar sus derechos como ciudadanos.
8) Iniciar un proceso de supresión de los organismos e instituciones contrarias a la idea de seguridad humana, tales como el CNI y otros similares, trasvasando sus rubros a la práctica de una efectiva política de paz y cooperación.
9) Promover la democratización en la toma de decisiones en materia de defensa y en la transparencia.
10) Promover el cambio en la idea de una cultura de paz.
El desarrollo de estos ejes políticos tendría un carácter instrumental: estarían dirigidos a fortalecer la idea de cambio radical en la política de defensa y servirían para, sobre su base, profundizar en ejercicios sucesivos nuevos cambios políticos.
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