Doce propuestas para luchar contra la Ley de Seguridad Ciudadana

Fuente:  eldiario.es

La Ley de Seguridad Ciudadana pretende cargarse la política en la calle, las protestas ante las leyes injustas, las protestas contra las situaciones injustas (desalojos de viviendas, estafas bancarias, campos militares, etc.).  Pretende que todo aquel que quiera hacer oír su voz no lo haga porque va a ser golpeado por la policía, llevado a juicio y multado.

Su idea última es que como muchos jueces se niegan a condenar a los que protestan en la calle alegando que no es ilegal la sanción, ahora quieren convertir todas estas alegalidades no en delitos sino en faltas con una carga económica para cada una de ellas.  Han pensado que si nos tocan el bolsillo y comienzan los embargos se acabarán las protestas, dada la época de carestía que vivimos.

Ante esta situación, ¿qué se puede hacer para seguir siendo insumisos a las injusticias?:

Desde luego no es la primera vez en la historia que la política -esto es, la activación de la gente para discutir y decidir sobre la vida en común- se encuentra amenazada: dictaduras, regímenes autoritarios y leyes represivas, gestión policial de los espacios, etc. ¿Qué hacer, cuando la confrontación abierta y frontal no es posible o no es la mejor opción (porque es inútil, porque produce desánimo y enronquece la voz, porque sólo acarrea una espiral de heridos, detenidos, etc.)?

En otras situaciones, muchas veces infinitamente más duras que la nuestra, la gente se las ha ingeniado para desactivar leyes y situaciones represivas desde las sutilezas de la inteligencia y la imaginación. Aquí te proponemos doce historias de acciones que pueden ser inspiradoras hoy, para desobedecer la nueva Ley con humor, belleza, movilidad y un poquito de camuflaje.

El artículo nos presenta doce propuestas que, ante todo, nos hacen pensar que sí hay alternativas y que es necesario recurrir a la imaginación, al humor, buscar flecos en la ley y ser mucho más creativos (todavía) para seguir protestando y seguir compartiendo y llevando a cabo políticas alternativas en estos tiempos oscuros.

Parece ser que no querían poner en el titular el número 13, quizá por lo del mal fario, o porque es un añadido posterior a la traducción del artículo, y al final, que recomendamos encarecidamente que leáis y disfrutéis, nos ofrece un link para seguir disfrutando, esta vez nos llama poderosamente la atención el lema:

«antes éramos invisibles, ahora somos reflectantes«.

Visitar esta página es esbozar una sonrisa continuada porque parece que protestan y se divierten.  O se divierten y protestan, no sabemos.  Además nos aportan la idea de los reflectocubos (una especie de nuevo arma noviolenta de los manifestantes).

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