El impacto emocional de la barbarie de la guerra

La+libertad

Fuente: El País

Es elocuente el informe que han elaborado hace poco la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), Unicef y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar sobre los niños que han sufrido la barbarie de la guerra en Colombia:

No pueden evitar estar tristes. Lloran. Se aíslan. Tienen problemas para hacer amigos. La ansiedad parece un apéndice de sus días. Les cuesta sonreír. No confían en los demás. Los persigue la culpa y tienen enormes dificultades para sobreponerse al dolor. Son agresivos y para algunos, sobre todo para los que han sido reclutados por grupos armados, ser sinceros es todo un desafío.

Naturalmente podríamos aplicarlo a los niños de Siria, o de Afganistán, o de Congo, o de Palestina, o de cualquiera de los otros escenarios de horror militar actualmente en activo.

Podemos observar las diferentes categorías de niños y niñas agredidas por las múltiples guerras: repesaliados y víctimas civiles, reclutados y niños soldado, niños y niñas sometidos a violencia sexual, agredidos como «daños colaterales», refugiados … Todos ellos víctimas de la barbarie de los mayores. ¿Cuántos miles de niños y niñas víctimas de las guerras?, ¿Cuántos de ellos marcados que reproducirán en el futuro la sinrazón de la violencia militar?

Los expertos recomiendan infinidad de enfoques para trabajar con el estado emocional de estos menores.¿Cuánto hay de verdad al servicio de los menores y cuánto de negocio que aprovecha a los niños para sostener a las instituciones  en estos programas?. Con todo, cuanto se haga será poco para recuperar estas vidas rotas por las guerras.

En la realidad de los niños soldados vemos amplificada la realidad brutal de todas las guerras y la vulnerabilidad de todas las víctimas. Soldados por imposición, víctimas de la barbarie, esclavas sexuales, rapiñas, masacres, horror sin fin al servicio de los señores de la guerra.

Llama la atención la frágil realidad de los niños victimados por la guerra si contemplamos la retórica de los políticos mundiales que usan la imagen de los menores para fundamentar sus aspiraciones y ambiciones políticas. ¿qué no harían por un niño?. Podrían empezar por prohibir su reclutamiento y la constante exhibición de violencia y muerte que son los valores militaristas. ¿no es sospechoso que detrás de las vaporosas llamadas a la paz de los políticos y líderes mundiales nunca vaya aparejada alguna idea práctica, como el llamamiento a desobedecer a los ejércitos, a desertar de sus fatales ideales, a acoger a los que rechazan el juego de las armas, a negar financiación a las empresas que negocian con tan turbio interés…? ¿No llama la atención que las guerras sigan teniendo tantos adeptos, desde los que las potencian hasta quienes las pagan y las consienten, pasando por todos nosotros, aparentemente lejanos a ellas, a pesar de beneficiarnos de su preparación y de su resultado?. ¿No parece que nuestro modelo de vida se base en la preparación de la guerra, en la propagación de la dominación y la violencia?

Podrían empezar las grandes agencias internacionales interesadas en los niños soldados por reivindicar la prohibición de los ejércitos, por luchas por impedir el negocio de las armas, por inculcar una cultura de la noviolencia, por promover estructuras sociales justas, por castigar a quienes se lucran de la guerra, …

Una mejor manera de luchar hacia el futuro contra la barbarie de la guerra y en favor del futuro de los niños y del planeta.

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