Informe de Morenés en la Comision de Defensa, sobre operaciones militares españolas

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Fuente: página web del Congreso

El pasado 18 de diciembre, el Ministro de Defensa español, Pedro Morenés, acudió al Congreso de los Diputados a informar (no a que se vote nada) a la Comisión de Defensa de la exitosa acción militar española en el exterior.

Puede seguirse el debate en el video filmado de la intervención que está enlazado más arriba, pero para facilitar las cosas, vamos a poner los datos más destacados, pues el tema es un poco ladrillo. Eso sí, advertimos que es una versión libre de lo dicho por Morenés y los escuchantes.

1) La desmesura del intervencionismo militar español

Morenés hace un repaso de las intervenciones militares vigentes de España en el exterior. Concretamente se refiere a 6, a la vez que anuncia que en breve iremos a una séptima, esta vez a República Centroafricana, donde al parecer somos imprescindibles.

Queremos destacar este primer dato: el país pacífico y pacifista por excelencia, según nuestros políticos, está realizando actualmente injerencia militar en 6 lugares distintos del globo y pretende entrar en un séptimo lugar.

La cifra es escalofriante, pero nada novedoso, pues desde Felipe González a la actualidad hemos estado en 68 lugares, demostrando nuestra evidente voluntad militarista e intervencionista.

Si sumamos el número de soldados que han pasado en estas 68 intervenciones militares por los diversos países donde hemos mandado tropas, sumamos que han salido más de 137.000 soldados (así lo dice el Ministro) y han muerto 167 militares y civiles de nuestros «ejércitos» (lamentablemente el Ministro no ofrece cifras de los muertos y heridos que hemos provocado, tal vez porque en nuestra bondad reconocible no hemos matado ni herido a nadie, tal vez porque estos datos no sean de interés para el balance que el Ministro realiza).

El caso es que de un ejército que, como se nos dice, está en los huesos, resulta que hemos mandado fuera a 137.000 efectivos, lo cual no es poca cosa. Por cierto, en el balance del Ministro refiere entre estos «efectivos» también a guardias civiles. ¿Será que por fin se ha decidido a reconocer que los guardias civiles son también militares?

2) Las cifras frías

El Ministro señala que este derroche de solidaridad militar ha supuesto desplazar a 5.200 militares en 2012 y un gasto de 791,2 millones de euros (lo cual no deja de sorprender cuando en los presupuestos del estado de 2013 la partida para esto no superaba los 15,2 millones de euros)

En cuanto al repaso de las misiones, y dejando de lado los alardes patrioteros del Ministro y toda la retórica hueca al uso, encontramos que durante 2013 hemos destinado:

Afganistán:  375 militares desplegados y 434,8 millones de euros.

Atalanta: 137 militares y 142,1 millones de euros

Líbano: 578 militares y 80 millones de euros.

Mali: 47 militares y 39,7 millones de euros en la primera de las operaciones, (hay dos) y 110 militares, pero sin dar datos del gasto en la segunda.

Bosnia Herzegobina: 11 militares y 2,2 millones de euros

Somalia: 15 militares  y no nos dicen cuánto gasto.

3) No nos salen las cuentas ni a tiros

Con el antecedente de lo rematadamente mal que presupuestan los militares, como puede verse en los presupuestos generales del estado, donde ponen unas cifras y luego resultan otras escandalosamente superiores, nos hemos creído en la obligación de echar las cuentas.

Y gran sorpresa. Las cuentas que ofrece Morenés no coinciden con las cuentas que ofrece Morenés. No es que os queramos liar con un juego de palabras, es que no se nos ocurre una mejor manera de explicarlo. Veamos.

Si sumamos el total de soldaditos que Morenés dice que ha desplazado a los diversos lugares, resulta que nos salen 1.163 y no 5.200 que Morenés afirma que ha desplazado. ¿Por qué? Creemos que es un juego de confusión que usa mucho: la cifra 5.200 supone el total de militares que ha movilizado en diversos turnos y la cifra 1.163 son los que tiene permanentemente en los conflictos armados.

Por cierto, que este jueguito nos permite recordar que estos desplazamientos implican un juego muy jugoso de dietas para los desplazados, los cuales, lo decimos una vez más, tienen sobradas razones personales y muy lucrativas para querer ir a este tipo de misiones.

Pero vayamos a la segunda suma: si sumamos el coste que Morenés dice que costó cada operación (más las dos en las que no dice qué es lo que costó), nos sale que se gastaron 698,8 millones de euros, y no los 791,2 que Morenés afirma que costó.

Faltan nada menos que 92,4 millones de euros que no sabemos bien donde han ido a parar. ¿es creíble que sean el coste de los 15 militares desplazados o los instructores llevados a Mali? ¿Se ha equivocado Morenés al leer sus papeles?¿Los millones dónde están?

4) El cuestionable éxito de las misiones

Las misiones han sido un éxito y evolucionan favorablemente, según los objetivos marcados.

Para llegar a esta peregrina conclusión, Morenés afirma:

  • Que las cosas están mejor en todos los escenarios que cuando llegaron
  • Que se han puesto las bases para que los países donde estamos vivan en paz, libertad y desarrollo.
  • Que nos reconocen y quieren un montón.
  • La enorme coordinación con los aliados.
  • Que, además, todo esto redunda en nuestro propio bienestar.

No estamos seguros de cuál de los cinco razonamientos es más falaz, dejamos abierta la pregunta al simpático público.

5) Lo mucho que le debemos a los ejércitos.

Además de arrastrar el argumento victimista de los héroes y tal, Morenés, ya crecido en la faena, se atreve a afirmar que es necesario mantener el esfuerzo (y el gasto) en este tipo de misiones porque estamos exportando seguridad al planeta (parecería más bien que lo que exportamos es armas y conflictos, pero en fin, es otro enfoque) y porque contribuimos con estas misiones al desarrollo de otros pueblos en términos de seguridad y derechos humanos.

Pero el colmo del colmo es que acaba el susodicho afirmando, sin rubor alguno que «el esfuerzo de las fuerzas armadas es el pilar básico en el que se asientan nuestras libertades», ahí es ná.

6) Qué pena de oposición

Únicamente Izquierda Plural critica abiertamente el intervencionismo español y afirma que no es creíble lo que el ministro dice. Algo es algo, y en este caso mucho, si nos atenemos al encefalograma plano de la comisión de defensa.

Nos ha sorprendido especialmente, porque no nos lo podíamos creer, la intervención del diputado Tardá. Este ha dicho que ellos (osea, los nacionalistas catalanes de izquierdas) no son beligerantes con las operaciones militares del ejército español cuando llevan el aval de naciones unidas, para remarcar a continuación que ellos no son unos «locos» y que su voto siempre está entre el sí y la abstención, nunca en el no.

Eso sí, pide que en algún momento se hable en la comisión de las opiniones de los militares españoles sobre cierto tema que no menciona expresamente (es decir, sobre el proceso independentista catalán).A lo mejor la idea de una Cataluña independiente es compatible con el ideario militarista, eso sí, bajo el aval de la ONU. Ya que llama locos a los que dicen no al intervencionismo militar español (o de cualquier otro lado) pues eso, cada loco con su tema.

Los demás, han ido de palmeros.

Una miseria.

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