Morenés se queja de nuestra «conciencia de defensa»

Mafalda+in+San+Telmo

Fuente: Revista Española de Defensa. 

La revista de propaganda del Ministerio de Defensa del mes de diciembre de 2013 hace una entrevista al Ministro de Defensa español en la que éste repasa y refuerza todos y cada uno de los tópicos de nuestro rancio militarismo, afirmando que necesitan más admiración y más pasta.

Este mantra de nuestros ministros del ramo no resulta muy novedoso, pero no queremos dejar de comentar uno de los aspectos que más cabrea a nuestros políticos militares: la falta de cariño, la falta de «conciencia de la defensa» que tenemos, disolutos y olvidadizos como somos, y que se traduce en lo reacios que somos a que gasten más.

Dice Morenés

El ciudadano opina en las encuestas que las Fuerzas Armadas son una institución creíble y respetable, pero cuando luego le preguntan: ¿de dónde recortaría usted?, dice: en defensa. Esa extraña manera de entender las cosas es muy propia de nosotros; se respeta a una institución, pero si no existe tampoco pasa nada.
Es una actitud muy irresponsable, no solo de la sociedad, sino también de la clase política, que debería entender que en sus mensajes fundamentales tiene que estar la seguridad.

Reconoce el Ministro que los españoles no desean gasto militar. ¿quiere decir que tienen poca conciencia de la defensa, o que tienen una conciencia de la defensa que no pasa por el militarismo?, ¿Es falta de conciencia todo lo que no sea pensar como ellos quieren?, ¿Es irresponsable preferir políticas noviolentas y desmilitarizadas a lucrar los intereses violentos de unos pocos?, ¿En realidad pasa algo si desaparecen instituciones caducas y perniciosas, pongamos por caso el ejército, aunque se nos ocurren otras cuantas?

En lo que se cuela Morenés es en eso de que la casta política no pone toda la carne en el asador para dotar de prebendas y privilegios a los  militares. Si hay una política que goza de continuidad, falta de crítica, opacidad y consenso de la casta política, es la política militar. Todos ellos saben quién les defiende los intereses y el corralito.

¿Cuál es la receta de Morenés para que los propagandistas del régimen nos disciplinen en temas de defensa?.

«señalar el valor de la seguridad y transmitir que es clave para que una sociedad sea capaz de generar libertad, paz, justicia y bienestar. Solo hay que pensar donde se irían, por ejemplo, las inversiones, nacionales y extranjeras, en una situación permanente de desorden social y de inseguridad. Por eso conviene saber que la seguridad tiene un precio y que, además, es un prius a cualquier otro desarrollo de la sociedad»

No podemos afirmar que este pensamiento Morenesiano sea ni original ni brillante precisamente, pero además es que contiene una serie de falacias dignas de enmarcar.

Primera, vincular, como presupuesto de nuestras libertades y de la justicia, la «seguridad» militar. No se nos ocurre un solo caso en el que los ejércitos y el montaje económico y político montado en torno a ellos haya traído ni justicia ni paz, ya sea aquí o en otros lugares. ¿Cuántos Estados han dejado de ser invadidos o de invadir a otros desde que tenemos ejércitos?, ¿Cuánta paz basada en la justicia tenemos ahora que estamos armados hasta los dientes?. Si algo podemos afirmar con todo lujo de ejemplos es precisamente lo contrario de lo que Morenés señala. Tenemos privilegios, quietud, poder, pero seguridad en el sentido de seguridad humana, de mayor justicia, de disminución de la violencia estructural, de mejora del orden mundial, etc. … no. Los ejércitos no sirven para garantizar esa seguridad basada en la justicia.

Segundo, el tema del precio: Es que el montaje de la defensa militar, amen de ofrecer solo protección a los intereses de los que mandan, tiene un precio inasumible. En concreto para 2014 más de 27.300 millones de euros (casi 8 de cada 10 ocultos), una cifra que contrasta con los cuantiosos recortes que padecemos y restringen nuestros derechos en nombre de la supuesta seguridad y la racionalidad del mercado.

Tercero, el temita de las inversiones extranjeras. Según Morenés, un sistema que no tenga la garantía del orden armado detrás, expulsa a los mercados. ¿Quiere decirse que la lógica del modelo capitalista implica dominación y amenaza militar como ratio final?, ¿Es ese un modelo apetecible?. En nuestro criterio hay determinados mercados, precisamente los que son éticamente limpios y viables para el respeto con el planeta, que crecen mejor sin militarismo, mientras que hay otros, depredadores e inhumanos, que prosperan con el militarismo. Si Morenés se refiere a amenazarnos con que se irán los chorizos si no ven un ejército capaz de defender su depredación, nos da una razón de más para preferir otra lógica económica y la desmilitarización de la defensa.

Por otra parte, el argumento de que sólo se invierte donde hay «seguridad militar» choca con la realidad de cada día: ¿Cuántos países inseguros se benefician de nuestra «inversión» en venderles armas y en los créditos que les damos para ello?¿Cuántos se benefician de la «des-regulación» y «des-localización» de nuestras industrias? El caos es siempre bueno para el militarismo y su lógica; la justicia es lo que no le conviene tanto.

En resumen: nos quieren disciplinar con una especie de recetario de palo y zanahoria tendente a que traguemos con el indeseable militarismo que sirve para mantenernos firmes.

Lo suyo es que, en nuestro propio beneficio, desobedezcamos.

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