Ciber reserva voluntaria británica

Fuente:  El País.

El Gobierno británico ha sorprendido al mundo al anunciar la creación de un cuerpo de reservistas para formar un Ejército cibernético. La creación de ese cuerpo, anunciada por el ministro británico de Defensa, Philip Hammond, tiene como misión no solo defenderse de ataques cibernéticos, sino estar preparados para lanzar sus propios “ataques en el ciberespacio”. Se entiende por guerra cibernética el uso de ordenadores para trastornar las actividades de un país enemigo, especialmente mediante ataques deliberados a sus sistemas de comunicaciones.

Si lo hace una persona o un grupo de personas es considerado ilegal, ilegítimo, horroroso.  Destruir ordenadores, robar datos, infiltrar virus, todo ello está mal visto si lo hace cualquiera.

Pero, si lo hace un Ministerio de Defensa, sin regulación legal, sin garantías para terceros, sin control parlamentario y judicial, …, pues nada.  Todos tan contentos.

¿Y, en el fondo, para qué sirve esta moderna iniciativa?:

El verdadero objetivo de ese paso, sin embargo, no está claro. El ministro Hammond ha hablado de disuasión, aunque algunos expertos opinan que eso no es técnicamente posible en materia de ciberseguridad. Otras explicaciones que se manejan van desde la mera propaganda para distraer la atención sobre el impacto de las políticas de ajuste a una maniobra para concienciar a la opinión pública o simplemente un intento de atraer genios informáticos en un momento en el que un gran segmento de la población desconfía cada vez más de los servicios secretos británicos.

Todo el resto tiene los claros tintes militares de las cosas que se hacen por la patria:

1.-  De la nada se pasa a ser prácticamente imprescindible:

Estamos invirtiendo una parte cada vez mayor de nuestro presupuesto en capacidades de alta calidad como herramientas cibernéticas, de inteligencia y de vigilancia para mantener la seguridad del país

La Ciber Reserva será una parte esencial para asegurar que defendemos la seguridad nacional en el ciberespacio. Esta es una fantástica oportunidad para que expertos en la industria de Internet puedan poner sus conocimientos para que sean aprovechados por la nación

2.-  Los civiles ponen el trabajo y los militares se llevan el sueldo:

El Ministerio de Defensa no ha aclarado cuáles son las compensaciones que ofrece a quienes quieran formar parte de esta nueva fuerza cibernética, pero sí ha explicado qué condiciones han de cumplir para poder ser aceptados.

Los candidatos han de ser mayores de 18 años; británicos o de un país de la Commonwealth; haber vivido en Reino Unido al menos los últimos cinco años; ser capaces de comprometerse a realizar un entrenamiento de entre 19 y 27 días al año, incluidas dos semanas consecutivas y varios fines de semana; tener tiempo libre en fin de semana para apoyar misiones de ciberseguridad de la defensa; superar un proceso de seguridad; y, por supuesto, tener “aptitudes cibernéticas excepcionales y verificables”. Entre las cualidades más apreciadas cita una cuarentena de tipo general o relacionadas con redes, lenguajes, calificaciones y cuerpos profesionales a los que se pertenece.

Pero, en definitiva, el asunto es muy preocupante porque se van a dedicar dineros, esfuerzos, gente y recursos a la ciberguerra:

un ciberataque puede destrozar las comunicaciones del enemigo, sus arsenales atómicos y químicos, sus aviones o sus barcos. “La gente piensa en lo militar como algo de tierra, mar y aire. Nosotros hace tiempo que hemos incorporado una cuarta esfera: el espacio. Estamos ante una nueva frontera en materia de Defensa. Durante años hemos estado construyendo una capacidad defensiva para protegernos de ciberataques. Eso ya no es suficiente”, advierte. “Para disuadir, has de tener capacidades ofensivas. Vamos a construir en Gran Bretaña una capacidad de ciberataque que nos permita responder en el ciberespacio a los enemigos que nos atacan, poniendo lo ciber como una actividad militar convencional junto a tierra, mar, aire y espacio”.

Por otro lado, como cualquier escalada agresiva y violenta, sólo marca el camino de la espiral continua y devastadora de violencia:

Thomas Rid, profesor del King’s College y experto en guerra cibernética, cree que no. “Construir un arma cibernética significa atacar primero. Construir una capacidad ofensiva exige conocer de antemano cuál es el objetivo, en detalle, incluyendo configuraciones singulares de sistemas industriales de control, conocidos como SCADA. Conocer esos objetivos exige penetrar primero el objetivo, a través de agresivos sondeos de inteligencia. El efecto de eso es la escalada, no la disuasión”, ha declarado a The Guardian. Y en declaraciones al Financial Times, Rid sostiene que hacer ahora públicos los planes de poner en marcha una fuerza cibernética atacante “puede ser contraproducente porque otros protagonistas pueden reaccionar de forma que todos estemos menos seguros”. La guerra de las galaxias ya está aquí pero no se libra con sables de luz, sino con pantallas y teclados.

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