Más ejemplos de violencia cultural

Qu%C3%A8+hi+ha+darrera+una+porta+tancada%3F+%2F%2F+What%27s+There+Behind+a+Closed+Door%3F

En otras ocasiones hemos presentado ejemplos de violencia cultural. Se trata de la imposición de una manera hegemónica de entender el mundo, que propone ideas, creencias y prácticas para vivir la vida en términos de necesaria violencia y bajo objetivos de dominación-violencia y, desde luego, es uno de los principales aliados del paradigma de dominación-violencia vigente y de la ideología militarista.

La violencia estructural es un tipo de violencia que legitima la violencia directa y la violencia estructural, pero a la vez actúa potenciándolas, recreándolas, impulsándolas.

Podemos ver múltiples ejemplos de este tipo de violencia en nuestro propio entorno. Vamos a proponer algunos ejemplos.

1) El primer ministro iraní, progre para la óptica occidental, prometió que desde el primer momento de su mandato promovería políticas de igualdad entre hombres y mujeres. Su primer “gesto” ha dado muestras de su idea de la igualdad de hombres y mujeres. Se trata de una rueda de prensa de la que se ha hecho eco El País. En ella los periodistas de género masculino siguieron la rueda de prensa sentados en sillas, pero las periodistas mujeres tuvieron que seguirla sentadas en el suelo, a los pies de los hombres. Juntemos a esto que según Reporteros Sin Fronteras, Irán es uno de los países del mundo con más periodistas encarcelados. ¿violencia cultural?¿Justificación de la violencia estructural? ¿Explicación de la violencia directa? Sobran los comentarios.

2) Podríamos pensar, con esa mentalidad nuestra tan característica, que estas ideas solo ocurren en países “extremistas” o algún otro calificativo despectivo. Sin embargo, El País, de nuevo, nos informa de altercados racistas  provocados por pertenecientes al partido neonazi alemán en protesta por la apertura de centros de atención a inmigrantes y refugiados de conflictos bélicos. una nueva prueba de violencia cultural cuyo resultado final ya tuvo Europa la oportunidad de experimentar en los años 30 y 40. ¿Una cultura racista como justificación de la violencia contra los otros y de la violencia estructural? El ejemplo es efectivamente muy elocuente.

3) Lo mismo hemos conocido de la creciente ola desatada en Rusia que considera que los homosexuales no son gente normal ni debe pertenecer, al parecer, a la sociedad con igualdad de derechos. El último episodio es la noticia de la tramitación parlamentaria de una ley por la que se prohibirá la donación de sangre a homosexuales. Nos informa de ello Público. También aquí las ideas perversas y violentas acaban en actos violentos y en injusticia estructural.

4) También entre nosotros cunde el ejemplo de la burriez de las malas ideas. En concreto nos hemos sorprendido mucho del pensamiento militarista con el que algunos españoles de pura cepa han pedido la solución del conflicto de Gibraltar (que dicho sea de paso es una pura cortina de humo infumable y tóxica) apelando a los más rancios e irracionales valores y a las soluciones enérgicas (incluso con invocaciones al dictador Franco) y militares. Podemos escandalizarnos no sólo de la opinión extravagante de un tal Rocafort en el pornográfico diario La Razón, sino, sobre todo, el de la ristra de comentarios a su malhadada opinión. Nada bueno augura este imaginario militarista para las necesidades de una sociedad desmoralizada y atacada por el mal ejemplo de nuestra cerril oligarquía.

La violencia cultural acampa por doquier y predica el odio, la superioridad, la dominación y la justificación de la violencia como regla social de juego y como verdad última de nuestro género humano, Y lo malo es que, convertida en verdad esta prédica, el salto a la imposición por la fuerza, la dominación o la injusticia es algo absolutamente evidente y aterradoramente inminente.

Nos queda por ello una gran tarea por delante: nada menos que la de desenmascarar esta violencia cultural y desinventar sus mecanismos operativos.

Share

4 comments

  1. Carlos dice:

    Es lo que tiene la libertad de pensamiento, que cada cual pretende resolver los problemas del mundo en base a sus ideales. Y nada ni NADIE debe de cambiarlo amen de que ciertos pensamientos sean mas bien minoritarios.

    Es frustrante ver como todos “informais” avisais, sabeis que existe un problema pero no aportais absolutamente ninguna opción o plan b, a esta sociedad. Decir que existe un problema es fácil… Decir como solucionarlo, solo lo hacen de momento los de tu otro bando, con su forma de pensar y actuar. ¿Por qué será?

    • utopia contagiosa dice:

      Es curioso que no te parezca adecuado solucionar los problemas del mundo en base a los ideales, sobre todo cuando los ideales son de justicia social, de paz, de igualdad, de respeto a la naturaleza, de noviolencia, etc. ¿Te parece que la solución en base a los “ideales” vigentes y seguramente “mayoritarios” es realista?¿Te parece que las cosas con la vigencia de la violencia y la dominación van razonablemente bien? En cuanto a las soluciones, nosotros en concreto procuramos aportar bastantes. Un repaso a las diversas entradas de nuestro blog te dará cuenta de ello. Te pueden parecer bien o mal, imaginamos que si eres un geo te parecerán mal porque propugnan cosas contrarias a tus intereses, pero propuestas no nos faltan. Incluso más, para desmilitarizar la defensa y la seguridad contamos con un libro escrito recientemente que en sí ofrece una alternativa como propuesta y un modo para llegar a ella. Será mucho pedir, tal vez, pero por si tienes curiosidad se llama “política noviolenta y lucha social. Alternativa noviolenta a la defensa militar”, está editado por la editorial libros en acción y es de fácil acceso en cualquier lugar. Un saludo

      • Carlos dice:

        Si empieza Ud. a decir que la policía tiene intereses llamémosle militaristas o bien es que usted no tiene la más remota idea de la función de la Policía en la Sociedad, está practicando demagogia pura, o generalizando que es la segundad vez que tiras de dicho arte para justificar tu postura.

        Yo soy una persona realista, y por tanto exijo soluciones realistas y las vuestras se basan en una utopía que hoy por hoy, por la condición propia del ser humano, y por intereses que están bastante más arriba de los militares contra los que por cierto estáis descalificando continuamente, llamándole peseteros, que van a misiones por el dinero, generalizando o etc… No tienen nada que hacer ni capacidad para ello.

        • utopia contagiosa dice:

          Me imagino la misma postura realista de usted, hace un par de siglos, cuando a quienes planteaban el voto de la mujer, o la abolición de la esclavitud, pongamos por caso, le salía un policía de la época (podríamos poner cualquier otra persona: un político, un militar, un simple cura, etc) para decirle: “eso de la igualdad de sexos no es una solución realista. Se basa en una utopía que hoy por hoy, por la condición propia del ser humano y por intereses que están bastante más arriba, no es posible. Hay que conformarse con lo que tenemos. Exijo soluciones inmediatas”. ¿Quién era más realista, quien aspiraba a cambiar las cosas o quien justificaba que todo siguiera igual? A juzgar por los hechos, los que apostaban por el cambio. ¿Y por qué? Pues, sencillamente, porque no estamos hablando de realismo o no, sino de conformismo o lucha social. Para que cambien las cosas hay que tener un horizonte alternativo (y no meramente maquillado) y una coherencia de lucha persistente por cambiar las cosas. Hoy pasa igual: el realismo es ver que tal como están las cosas vamos por mal camino, tanto por la eficacia de las soluciones “vigentes”, como por su falta de ética y por su insostenibilidad a medio plazo. Si seguimos alimentando el negocio de las armas, promovemos el interés de unos pocos pero en detrimento de los demás y con el grave riesgo de guerras. Si promovemos la resolución violenta de los conflictos perpetuamos el paradigma de dominación vigente y no resolvemos nada. Si mantenemos ejércitos permanentes para defender naderías, como es el caso, y admitimos los privilegios de casta que el militarismo entraña, evitamos el cambio del statu quo… En fin, el militarismo tiene seguidores y tiene beneficiarios, pero a costa de perjuicios para las mayorías. Y, pro otra parte, desmontar el militarismo no es imposible, tiene sus reglas de juego, es viabale y sobre todo es positivo. De ahí que lo realista sea luchar por cambiar las cosas a pesar de los anatemas de quienes apuestan por mantenerlas como están y de quienes sacan tajada de ello. Tal vez dentro de unos años cuando alguien se pregunte realistamente por los ejércitos tenga mucho que reprochar a quienes hoy los justifican. No es demagogia, es sentido común.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed