Resistencia popular al reclutamiento en la Guerra Civil

Fuente:  Público.

Es curioso que sea un historiador británico James Mathews quien se haya preocupado por desvelar la cara oculta de la historia de las guerras, en este caso de la Guerra Civil Española:  hubo muchísimos españoles que no querían la guerra, que no querían participar, que buscaron miles de formas para no estar ni con los unos ni con los otros porque ambos utilizaban la violencia como forma de actuación política.

El libro se llama «Soldados a la fuerza» y analiza el reclutamiento obligatorio en la contienda.

Muchas veces se ha hablado de las dos españas, las que se enfrentaron por las armas.  Poco a poco va saliendo del olvido esa tercera españa antiguerrera, antibélica, que fue obligada por las otras dos a tomar partido.

Entre la España que apoyó el régimen legítimo de la República y la España que se levantó en armas junto al bando golpista de Francisco Franco, se sitúa una tercera España. Un país de pobres que fue reclutado a la fuerza, que trató por todos los medios posibles de eludir el servicio militar y al que la Guerra Civil le fue un conflicto distante, externo e impuesto desde arriba.

«En julio de 1936 solo una pequeña minoría de militantes había interiorizado una de las ideologías y estaba dispuesta a luchar y a matar para imponer sus puntos de vista sobre la otra España», escribe el historiador británico James Matthews en el ensayo Soldados a la fuerza (Alianza Editorial). Para defender su tesis, Matthews expone los esfuerzos que tuvieron ambos ejércitos para retener a sus reclutas durante toda la guerra. «Los reclutas de ambas zonas recurrieron a expedientes imaginativos y a menudo desesperados para eludir el servicio», prosigue.

Es necesario repensar la historia.  Hemos de ser conscientes de quienes la escribieron y de que investigar los conflictos humanos desde una perspectiva diferente, noviolenta, antimilitarista, quizá desvele muchas historias dignas de ser contadas y que nos puedan ayudar a educar desde la noviolencia y la paz en la resolución de los conflictos.

Una y otra vez se nos pregunta por ejemplos de luchas noviolentas porque nunca nos han informado de ello en nuestras clases en las escuelas, institutos y/o universidades.  Parece que el mundo de la noviolencia no ha existido a lo largo de la historia.  Y lo que se deduce de ello es que si no ha existido, no puede existir en el presente y no será posible en el futuro.  Ello nos conduce a negar la posibilidad de una alternativa a la defensa militar.

Sin embargo, como parece que demuestra este reciente libro, sí que hubo historias alternativas a la militar, también durante la Guerra Civil.  Bienvenida la iniciativa.

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