La ciberdefensa estrambótica o el ciberataque calculado

Fuente: abc

A muchos nos sorprendió la modernidad de las fuerzas armadas españolas en lo referente a ciberdefensa:

El Mando de Ciberdefensa -creado oficialmente por el Ministerio de Defensa en el mes de febrero- será un órgano perteneciente al Estado Mayor de la Defensa, integrado en la estructura operativa de las Fuerzas Armadas. Tendrá su cuartel en Retamares (Madrid) y antes de que su capacidad inicial operativa sea una realidad el jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Fernando García Sánchez, deberá aprobar la instrucción sobre «Organización del Mando Conjunto de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas».

También se ha informado de un considerable aumento en su plantilla:

En una reunión informativa ante el ministro de Defensa, Pedro Morenés, el general de brigada detalló que el recién creado Mando de Ciberdefensa contará con una plantilla de 70 personas, de las cuales 49 serán militares y 21 civiles. Actualmente, su personal se cifra en 19 personas, teniendo que elevarse la plantilla en los siguientes dos meses.

¿Y qué es lo que van a hacer este Mando de Ciberdefensa y sus 70 empleados?

Entre los cometidos del Mando de Ciberdefensa se encuentran garantizar el libre acceso al ciberespacio con el fin de cumplir las misiones asignadas a las Fuerzas Armadas; ejercer la respuesta oportuna, legítima y proporcionada ante amenazas o agresiones que puedan afectar a la Defensa Nacional y obtener, analizar y explotar la información sobre ciberataques e incidentes en las redes y sistemas de su responsabilidad.

El Mando, según su responsable tiene tres capacidades: defensa, explotación y respuesta. La primera refiere a la defensa de «nuestros sistemas de información ante ataques» y recuperarlos en caso de fallo o inutilización total o parcial.

La explotación se relaciona estrechamente con labores de inteligencia al entrar en los sistemas adversarios e investigar «lo que hay en ellos». Por último, la capacidad de respuesta, ha explicado el general, es «literalmente la capacidad de ataque» para neutralizar total o parcialmente los sistemas adversarios.

Como ven ustedes, 70 militares se van a dedicar a lo que no nos gusta que hagan en nuestros ordenadores:  espiarlos y destruirlos.

No nos informan bajo qué garantías legales lo van a realizar y a nosotros nos surgen muchas dudas:  ¿alguien les controlará?, ¿necesitarán autorización de un juez?, ¿cuál es la metodología de control para estos ciberataques que va a realizar el Ministerio de Defensa español?, ¿habrá control parlamentario o control técnico?, ¿habrá informes anuales?, ¿se harán responsables de los desperfectos que provoquen y que no sean justificados?, ¿algún desperfecto será justificado, bajo qué circunstancias?, ¿espiarán y destruirán ordenadores extranjeros o también nos tenemos que preocupar los nacionales?, ¿tendrán alguna responsabilidad política y/o penal los gestores de Defensa por este aparataje de intromisión en la vida de la gente?

Parece que están decididos a hacer la trampa y el mal uso antes de legislar lo que les pueda controlar.

Al final nos acabamos preguntando, nuevamente, ¿quién es el enemigo?  Y cada vez parece más claro que ellos son el enemigo.

Bajo el halo de modernidad que supone hablar de ciberdefensa y el escudo omnipotentes de alegar necesidades nacionales de defensa, lo que prevemos es una utilización sin cortapisas basada en el secretismo habitual en temas de defensa y generadora de violencia dentro y fuera de nuestras fronteras.  Hablan de ciberdefensa en los titulares, pero ocultan los ciberataques para los que se están preparando.  ¿Es esto terrorismo de Estado?

Desde aquí reivindicamos un control serio y eficaz sobre el Mando de Ciberdefensa.

Entretanto, la sociedad sigue desinformada, los políticos de la oposición sin ejercer, …

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