El engaño del desarme nuclear

Fuentes:  Atenea Digital y Público.

El armamento nuclear mundial se redujo un 9 % el último año debido a la retirada de armas obsoletas, según el informe anual presentado hoy por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).  Las ocho potencias nucleares -EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán e Israel- poseían a principios de este año 17.265 armas nucleares, frente a las 19.000 de 2012, en gran parte también por los acuerdos entre los dos primeros países dentro del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III). Del total de cabezas nucleares, estaban operativas 4.400, de las que 2.150 pertenecen a Estados Unidos y 1.800 a Rusia.

Por lo tanto, todos los anuncios sobre desarme nuclear acaban siendo un engaño, sobre todo si tenemos en cuenta que los principales protagonistas de este armamento actualizan sus planes nucleares sin presentar ningún síntoma de querer cancelarlos:

Los cinco estados reconocidos legalmente como potencias nucleares -China, Francia, Rusia, Reino Unido y EEUU- «están o desplegando nuevos sistemas nucleares o han anunciado programas para hacerlo, y parecen decididos a mantener sus arsenales nucleares de forma indefinida», destacó el informe. Y tanto India como Pakistán están también expandiendo sus reservas de armas nucleares.

Parece que para estos estados que juegan con la seguridad de todo el planeta

los programas de modernización a largo plazo de estos estados «sugieren que las armas nucleares son aún un marcador de estatus internacional y de poder».

Seguimos con las noticias aterradoras:

2.000 de estas armas nucleares están activas y preparadas para usarse en cuestión de minutos.

Y para sufrir las consecuencias nefastas de la radiactividad no es necesario que se declare una guerra nuclear,

desde el año 1945 se ha hecho hasta 2.000 pruebas con armamento nuclear en todo el mundo, lo que conlleva radiaciones con graves consecuencias sobre la población a largo plazo. Consecuencias a nivel de salud – la lluvia de partículas radiactivas contamina el ambiente y provoca enfermedades como el cáncer – pero también a nivel social y cultural. Según explica Jacobs, ‘en muchas zonas donde se han hecho experimentos nucleares, la población ha tenido que ser evacuada, y esto quiere decir desconectarla de su estilo de vida, de sus tradiciones, perder la independencia social y la dignidad, puesto que pasan a ser personas identificadas como contaminadas’.

Por supuesto, los que han sufrido estos ensayos nucleares han sido los más desprotegidos:  A lo largo de la historia nuclear, quien más ha sufrido las consecuencias de las radiaciones son las poblaciones más marginadas socialmente, lo que Jacobs denomina colonialismo nuclear: ‘Francia no ha hecho las pruebas cerca de París, sino en Argelia e Indonesia; Rusia las ha hecho al Kazakhstán, donde aún la gente vive en pueblos contaminados y come carne de caballo contaminada’.

El coste de estas armas también es inmenso, el investigador del Centre Delàs de Estudios para la Paz, Xavier Bohigas, calcula que es de 105 millones de dólares en el año 2011.

El mejor remedio contra ellas es prohibirlas totalmente y para ello serían necesarias campañas diplomáticas agresivas contra los países que las promueven.

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One comment

  1. Alfons Banda dice:

    Me temo que a la cifra que daís como coste, al final de la entrada, le faltan muchos ceros. Gracias por corregirlo, si es así.

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