Otro escándalo: el Ministerio de Defensa trabaja a las órdenes de una «empresa militar»

Fuente:  lavozdigital.es

Las declaraciones de Morenés son muy explicativas:

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, reconoció el pasado marzo en Rota que la Armada no cuenta con dinero para contratar nuevos barcos, «pero el Gobierno hará todo lo que pueda por favorecer el negocio a Navantia».

Pero, por si hubiese dudas, se puntualiza que:

El Ejecutivo español ha optado por aliarse con la empresa pública para buscar clientes y aliviar su grave situación financiera. De esta forma, una de las iniciativas que ha tenido el Ministerio ha sido ofrecer sus barcos a clientes potenciales de Navantia para que comprueben su operatividad y calidad. Este es el caso del Buque de Aprovisionamiento en Combate (BAC) ‘Cantabria ‘, que lo ha cedido durante nueve meses a la Marina de Australia.

Nuestros barcos no están ocupados en nuestra defensa, sino que se dedican a exhibirse y a alquilarse por el mundo para aumentar la facturación de nuestras empresas armamentísticas.

 Con razón dice la Directiva de Defensa Nacional, máximo documento que rige las líneas de la defensa en cada legislatura, que España no tiene enemigos.  Le falta añadir que lo que sí que tenemos son clientes.  Por ello, nuestros buques y marineros militares ahora son representantes de la industria militar.

Por lo tanto, es una filfa lo de que la defensa de España queda en entredicho si perdemos un sólo buque o submarino más por culpa de los recortes (inexistentes, por cierto, en Defensa), la prueba está en que somos capaces de prescindir de un buque para dejárselo como muestrario de ventas a Australia y otro para Sudáfrica:

 La Armada española trasladó el pasado diciembre a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el Barco de Acción Marítima (BAM) ‘Relámpago’. Este país es actualmente uno de los potenciales clientes de Navantia.

El anterior comerciante de armas, Morenés, pone los puntos sobre las íes:  aunque sea provisionalmente Ministro de Defensa del Estado Español, él sigue siendo un comerciante de armas y muerte.  A esto, en el argot político, se le conoce ahora como Ministro «puertas giratorias» que tan pronto sale de cargo público se mete a la dirigencia de empresas del ramo, sin importarle la ética ni el qué dirán.

Todo, como no podía ser menos, es por interés económico:

El Gobierno australiano es uno de los mejores clientes de Navantia. De hecho, en 2007 se convirtió en cliente preferente de la compañía española al firmar un contrato histórico de 2.000 millones de euros. Australia encargó a Navantia la construcción de dos portaaviones (LHD), similares al ‘Juan Carlos I’, y tres destructores, casi idénticos a las fragatas españolas F-100. El contrato se ha ampliado recientemente con la contratación de doce lanchas de desembarco. El acuerdo inicial con Australia toca a su fin. El astillero de Ferrol terminó el pasado año el portaaviones ‘Camberra’ y en breve entregará el segundo, el ‘Adelaide’. Las fragatas se construyen allí por transferencia tecnológica y las lanchas de desembarco se fabrican en el astillero de San Fernando. De lo que se trata ahora es de posicionarse ante la segunda fase. El Gobierno australiano adjudicará en 2014 la construcción de dos buques de aprovisionamiento y Navantia tiene papeletas.  Así, la Marina de Australia tendrá a su disposición hasta noviembre el buque de aprovisionamiento ‘Cantabria’. Esta cesión es a coste cero, es decir, Australia corre con todos los gastos de manutención del buque durante este tiempo, así como, con los de su dotación.

Y por ello, Navantia de las órdenes al Ministro y éste pone al Ministerio de Defensa bajo las apetencias y las necesidades de Navantia, todo ello, por supuesto, con el dinero público.

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