Los desmanes del militarismo (V)

 EJÉRCITOS E INCENDIOS FORESTALES

Auto+bomba

Fuente: Publicado por Utopía Contagiosa en el periódico Es Hora

Son muchas las noticias con las que anualmente nos informan de la importante labor de los ejércitos, por medio de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ayudando a la población en catástrofes naturales.

La UME rescata civiles atrapados por grandes nevadas, apaga incendios, participa en operaciones ante terremotos… Todo un despliegue de material con el que se nos muestra la cara amable de un ejército colaborador y ecológico.

Si acudimos a la página de auto-propaganda del Ministerio de Defensa veremos también cómo el ejército gestiona parques naturales (por cierto, de uso exclusivo militar) y apoya el medioambiente con innumerables programas, la mayoría de ellos meramente de papel, que nos señalan un ejército ecologista.

Podríamos objetar a tanta propaganda que, desde que se creó en 2005 la UME, se la ha dotado con más de 1.000 millones de euros, que cuentan con el material anti-incendios mejor, más caro y sofisticado; que las dietas que perciben sus miembros superan escandalosamente las de cualquier retén civil y que si ese despliegue de medios se empleara en lo civil, probablemente la eficacia no sería menor.

Pero, al margen del uso manipulador de la UME ¿Qué podemos decir del papel del ejército como fuente de constantes agresiones ecológicas?, algo de lo que los medios de comunicación no nos informan nunca.

La anterior Ministra de Defensa firmó el 12 de julio de 2010 una directiva específica para la prevención y extinción de incendios forestales en los campos de maniobra y tiro, que es toda una muestra del peligro de piromanía de los ejércitos. En ella se dice que el Ministerio asume la responsabilidad social de minimizar el impacto ambiental de las actividades militares (algo que va mucho más allá de apagar incendios y que tiene que ver con vertidos, contaminación por residuos militares y armamentos, depredación de espacios naturales, etc). Señala dicha directiva que las actividades militares “pueden requerir la utilización de municiones y explosivos susceptibles de generar incendios en los campos de maniobra y producir daños en el rico patrimonio natural del Ministerio de defensa que, si no se toman las medidas adecuadas, podrán extenderse al exterior de dichos campos”.

He aquí el más expresivo reconocimiento, poco difundido, de la peligrosidad incendiaria de nuestros ejércitos. Añadamos que si en algo dice una verdad incontestable la Ministra, es en eso de que los ejércitos tienen un rico (tanto por su valor ecológico como patrimonial y económico) patrimonio natural (que por cierto debería estar en manos civiles y ser del común y no de nuestro principal terrateniente).

Pues bien, si tenemos la santa paciencia de permanecer ojo avizor sobre las noticias publicitadas en lugares siempre residuales por los medios oficiales de información, muchas veces silenciadas o con un tratamiento comunicativo irrelevante, podremos comprobar cómo el ejército, anualmente, provoca no algunos sino muy muchos incendios con sus actividades bélicas. Habitualmente son pequeños incendios que pasan desapercibidos y ni siquiera son noticiables. Pero en ocasiones se trata de monumentales e irresponsables ecologicidios.

Señalemos algunos de los más graves desde 2005.

  • En 2005 y 2006 provocaron incendios en los campos de tiro del Teleno y del Feral, por más de 5000 hectáreas calcinadas. También en Cerro Muriano (Córdoba) y en Sierra de Retín.
  • En junio de 2007 produjo otro incendio en Cerro Muriano (Córdoba) de más de 4100 hectáreas de montaña, incendio que estuvo a punto de llegar a la pedanía de Cerro Muriano y al pueblo de Ovejo.
  • En Abril de 2008 vuelven a incendiar el monte del Teleno, en León. En julio de 2008 arrasaron más de 60 hectáreas en el campo de Tentagorra, en Cartagena,
  • En mayo de 2009 provocaron otro incendio en Sierra de Retín, en Barbate (málaga) y en julio de 2009, arrasaron 968 hectáreas como consecuencia de unas maniobras en el campo militar de Chinchilla (Albacete). En Agosto de ese mismo año arrasaron más de 7200 hectáreas en el campo de Maniobras de San Gregorio, en Zaragoza, y de los pueblos de Tauste, Torres de Berrellén, Remolinos y Pradilla de Ebro; campo militar donde volvieron a incendiar más de 400 hectáreas en junio de 2011. En noviembre de 2009 incendiaron también un campo de tiro en el municipio almeriense de Viator cuando estaban disparando con blindados.
  • En junio de 2011 calcinaron cincuenta hectáreas del campo de tiro de Las Bardenas Reales (Navarra). En septiembre de 2011 provocaron otro incendio cerca de las casas del pueblo de El Tropezón, en Córdoba.
  • En 2012 volvieron a incendiar San Gregorio, esta vez con más de 300 hectáreas. En marzo incendiaron más de 36 hectáreas en el campo de tiro de Parga, en Guitiriz. En junio de 2012 volvieron a provocar otro incendio en Las Bardenas Reales. En julio de este año incendiaron otro monte en el campo de tiro de El Matorral, en Fuerteventura. En agosto de este 2012 volvieron a incendiar más de 80 hectáreas en Cerro Muriano.
  • En febrero de 2013 hace bastante poco, otro monte cerca del campo de tiro de Onil (Alicante)

Hemos contado hasta ahora 20 grandes incendios militares (desechando los pequeños y más insignificantes), cifras nada desdeñable y sospechosamente silenciadas. Algunos de ellos se han producido en lugares emblemáticos donde, por ejemplo, han reaparecido especies que no anidaban en la península desde hace más de 500 años, como es el caso del Ibis eremita, que anida ahora en el Retín, o donde habitan las más de 257 especies amenazadas de extinción consignadas por la propaganda pseudoecologista del ejército. ¿sobreviven allí gracias a las labores del ejército o muy a su pesar?

Pero veamos más datos del “ecologismo” del militarismo patrio (que hemos sacado del texto “defensa y medio ambiente” publicado por el Ministerio de Defensa en 2011):

  • El consumo eléctrico de los ejércitos españoles se cifra en una factura de más de 67 millones € al año
  • El consumo de combustibles fósiles de los ejércitos supera 23 millones €
  • El vertido de CO2 calculado por emisiones del ejército y de los diversos organismos de la defensa supera los (datos de 2010) 9.855 millones de kg/año.
  • La emisión de Halones de los ejércitos de tierra y armada es de más de 1.4 Toneladas al año
  • La emisión anual de Oxido de Nitrógeno es de 136 millones de kg y la de SOx de 251.000 kg.
  • Del mismo modo son exageradas las cantidades de aguas y vertidos que el ejército ha provocado.

Se destaca así el papel de gran contaminador y de uno de los principales agentes agresores de nuestra naturaleza del militarismo. Otro coste no cuantificado de los muchos desmanes del militarismo.

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3 comments

  1. El término mpal de Barbate está en la provincia de Cádiz

    Bien este artículo.

    Saludos,

    Cristóbal

    http://www.ecologistasenaccion.org/article2431.html

    Mención especial merecen los incendios causados por las Fuerzas Armadas en lugares como el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, Jaén –300 hectáreas de bosque de alto valor ecológico destruidas en septiembre 2009–; o en el campo de tiro de Cerro Muriano, Córdoba –ardieron casi 4.000 hectáreas de encinar, pinar y matorral en julio de 2007–; o en el campo de tiro de la Sierra del Retín, Barbate, Cádiz –desde 1982 han tenido lugar aquí 14 incendios de origen militar, con cientos de hectáreas de arboleda y monte bajo destruidas–.

    (en: http://www.ecologistasenaccion.org/article19968.html)

  2. […] ¿Son los militares los más capacitados para defender nuestra seguridad ecológica en lo que a incendios se refiere?  Mucho nos tememos que no, como intentábamos demostrar en el artículo:  ”Los desmanes del militarismo (V)“. […]

  3. […] el gasto militar final, el despliegue militar que conlleva la intervención de estas unidades, la generación de incendios por el propio ejército, o el abusivo uso propagandístico de la […]

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