Grecia aspira a cobrar a Alemania los daños de guerra de la invasión nazi

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Fuente: El Pais

La invasión nazi de Grecia, como toda guerra y todo militarismo, supuso a los griegos un coste brutal. Según calcula un informe encargado por el gobierno griego, implicó un principal de 162.000 millones de euros, sin sumar los intereses de este enorme gasto provocado por el militarismo más aberrante.

De este dinero calculado 108.000 millones se corresponderían con las infraestructuras destruidas por la invasión y la guerra y los restantes 54.000 millones a los gatos que tuvo que asumir Grecia para mantener a la tropa invasora.

La guerra produjo matanzas de no menos de 300.000 personas, torturas, persecuciones, ejecuciones, exilios, … No hemos visto reflejada una estimación de este coste, como tampoco del desastre ecológico que supuso este conflicto, pero imaginamos que también se puede cuantificar.

Grecia estudia reclamar a Alemania, el país sucesor del invasor nazi, por estos destrozos, aunque en los años 60 firmó un acuerdo por el que descartaba nuevas reclamaciones a Alemania.

Nos llama la atención. Que se pueda cuantificar este coste horrendo de una guerra nos parece no sólo razonable, sino necesario. Cuando nos dicen para qué sirve la defensa militar, con tanta retórica de gestas, ideales y clichés, debemos poner el contrapeso en sus efectos en términos de muertes, de desgracias, de desastre ecológico, de desastre económico, de infraestructuras, …

La guerra es inasumible desde el punto de vista ético, pero también económico, como se ve. Su preparación perpetuando políticas de dominación, estimulando un gasto militar absurdo, estableciendo ejércitos permanentes, dotando de un inadmisible privilegio a la investigación militar, y un largo etcétera, es, sencillamente, tan inmoral como la propia guerra.

Si se hiciera pagar a los responsables de causar las guerras por sus fechorías, tal vez habría menos disposición a perpetuar el sistema de militarización vigente.

Es evidente que los alemanes de ahora no causaron esa guerra. Pero conviene preguntarse por sus élites económicas, financieras, industriales, bancarias, políticas… ¿No tienen responsabilidades?, ¿no basaron su posterior fortaleza en la guerra?…

SI en el interior de cada Estado hiciéramos este mismo ejercicio de calcular el coste de la guerra y de su preparación y pidiéramos responsabilidades por ello a los responsables, tal vez el mundo tendría otras expectativas mejores.

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