Los desmanes del Militarismo (3)

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(Artículo publicado en la revista semanal Es Hora).

Hay un estilo militar de vida

Jorge Vigón, un general franquista, ministro desde 1957 al 67 y uno de los principales muñidores de los tratados de amistad con EEUU, jugó el papel de difusor de la ideología militar franquista, como nos recuerdan las conclusiones del Congreso de Historia de la Defensa (nov. 2009) promovido por el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado.

 Sus obras se transmitían a través de los mandos y de las Academias Militares, pero también mediante la escuela de adoctrinamiento que fue el servicio militar obligatorio, o la asistencia social obligatoria para las mujeres que aspiraban a ser funcionarias, así como por el adoctrinamiento en escuelas y propagandas del régimen.

 Según nos dice un ponente del congreso dicho

Uno de los aspectos más significativos de las bases ideológicas del ejército franquista fue que se mantuvieron intactas, en lo sustancial, durante toda la dictadura, a diferencia de lo sucedido en otras instituciones o sectores sociales”.

 Vayamos al pensamiento de Vigón. En 1951 pronunció una conferencia en el Ateneo de Madrid donde dice que

esencialmente el espíritu guerrero es un ingrediente del espíritu militar; una cualidad temperamental que se da en el estado natural de los hombres y en determinados países… El español ha sido siempre uno de esos pueblos naturalmente guerreros…

 Después de un repaso laudatorio de las virtudes militares de los españoles desde la antigüedad dice

las cortes de Cádiz tuvieron por una de sus mas acuciantes preocupaciones desacreditar a los militares, …Entre el fárrago de acusaciones y quejas contra los Generales, quedaron deliberadamente anegadas las legítimas glorias militares”. En el “Nuevo Orden” las virtudes militares “Más quizá, que en ningún momento de nuestra historia son ahora necesarias, en el Ejército y fuera del ejército. La subordinación y la disciplina, quizá en primer término”.

 Señala otras virtudes menos intensas, como la humildad, la abnegación y la

decente mediocridad, que ahora se hace indispensable recobrar.

¿no suena parecido al PP en nuestra rabiosa actualidad?.

 En su libro “Hay un estilo militar de vida”, de 1953, detalla otras virtudes, de entre las que nos llaman la atención la subordinación y la obediencia (sobre todo teniendo en cuenta que Vigón y sus congéneres desobedecieron a la República), para rematar con la explicación de que

un soldado cristiano sabe que ni el bien del servicio que, a veces se invoca en un fin en sí mismo, ni siquiera es un fin el bien de la Patria, sino en tanto que la Patria es un tránsito hacia Dios, principio que jerarquiza los deberes y las obligaciones y pone los del oficio por debajo de los que impone la Ley Divina.

Por eso enseña que existe un estilo militar de vida, una “ontología” específica de lo militar, pues los militares están destinados a liderar a la sociedad y

el pueblo mira intuitivamente a los Oficiales como representantes de un deber o de una misión más alta que la de los demás ciudadanos… representa el reconocimiento táctico de la colectividad como una “minoría selecta” y era a las “minorías selectas” a las que Ortega atribuía funciones rectoras.

Funciones rectoras que pretenden gobernar y garantizar “la psicología del pueblo español” que, dice, consiste en el espíritu de aventura, el mesianismo, la busca de Dios, el sentido tradicional, la familia, la pasión y el vivir conforme a las dos organizaciones arquetípicas de la época (iglesia y ejército), las cuales evitan las fuerzas centrípetas y anarcoides de los españoles.

Este mismo pensamiento lo remata en su libro «El espíritu militar español» de 1950:

El Ejército, siempre aislado, sin mezclarse con la nación, por encima de ella, dominándola con inconmensurable orgullo. El Ejército estaría allí de cuerpo entero, nada moderno, con el papel, con la misión superior de salvaguardia que tenía antes y no puede tener ya, la Iglesia.

¿No se parece a lo que dicen ahora algunos mandos en sus revistas propias?

 En otra ocasión añadió que

la patria era más de los muertos que de los vivos, y la fidelidad hacia los ausentes había de marcar el camino a los patriotas,

¿No dice lo mismo la actual derecha española a la hora de abordar el conflicto etarra?

 Es indudable la lealtad de los militares descendientes del alzamiento del 36 a estos ideales. Pero ¿ha sido tan radical el cambio como para afirmar, como hacen nuestros políticos devotos, que el ejército ya no es la misma institución?

  • Desde la muerte de Franco hasta la “estabilización democrática” se produjeron no menos de 10 intentos de golpe de Estado.

  • En los últimos años se han producido no menos de 20 afirmaciones de altos mandos militares invocando su derecho a intervenir corporativamente para impedir el separatismo.

  • Siguen en las cunetas miles de fusilados sin que haya, hasta la fecha, posibilidad de reparar esta tremenda realidad

  • La derecha española no ha condenado aún el régimen franquista, aunque sus más hilarantes apologetas se han encargado en los últimos años de intentar dulcificar, para la historia, la imagen de los golpistas.

  • Sigue existiendo una identificación confesional del ejército y los valores cristianos, patente en múltiples manifestaciones públicas.

  • Los muestreos al uso señalan las arraigadas preferencias de extrema derecha de los militares españoles.

  • En los últimos años se han hecho homenajes a “gestas” militares, como la guerra de África y otras, donde las aberraciones fueron inmensas.

Fijémonos en la Academia General Militar, la actual escuela de formación del ejército.

No hemos tenido acceso a los textos oficiales, muy en la línea de secretismo propia al ejército, pero sí a algunas de las publicaciones que auspicia.

En la revista “Armas y cuerpos” (núm. 125 de julio de 2012) hace una loa a los caudillos un “historiador y antiguo caballero legionario”. Dice

la historia los ha tratado con singular ingratitud, enlodándoles de leyendas negras y de todo tipo de prejuicios. Es lo que tiene interpretar el pasado con el buenismo” del presente.

El caballero legionario, después de hacer una descripción histórica muy singular de los adalides almogáraves, revestidos incluso de cualidades heroicas semidivinas y de una especial clarividencia para dirigir al pueblo, afirma

Y también hay algo permanente, aunque sea latente, en su existencia, pues, … los almogávares resurgen en España cuando se les necesita”.

Y eso es lo peor.

El estilo militar de vida vigoniano sigue, como vemos, bastante vigente en la actualidad

 

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2 comments

  1. pepe dice:

    Todavía no he visto al partido comunista francés apoyar la secesión de Córcega.
    La izquierda española tiene un complejo tiene un complejo autodestructivo que se deriva en un permanente sabotaje a su propio Estado-Nación, el primero de Europa.
    ¿Cuando ya no quede España que destruir, en qué os entretendréis?

    • utopia contagiosa dice:

      Nosotros, tal vez te sorprenda, no sabemos mucho de las propuestas del partido comunista francés y, si nos apuras, tampoco de las del partido comunista de sitio alguno. Nuestra ideología es antimilitarista y noviolenta, y no lo que desde esa estrechez de miras que parece que te aqueja, nos acusas. En todo caso, lo de que España es la nación primera de Europa es una explicación del PP y de la FAES, pero no un hecho histórico riguroso. Nosotros somos antimilitaristas y aspiramos a la defensa de la seguridad humana, no de la seguridad militar ni de ningún nacionalismo, con lo que estamos bastante ajenos al debate sobre si se destruye España o no, cosa que no tiene que ver nada con lo que proponemos. Los nacionalismos son una de las ideologías del siglo XIX más perniciosas y militaristas con que cuenta la historia universal, y particularmente la europea y la de este apéndice de Europa donde estamos, y probablemente uno de los sustentos del militarismo y de la práctica de la guerra más elocuente de los últimos doscientos años, por lo ucal aspiramos a que esa visión estrecha y manipuladora se supere por la cultura. Nos importa un pito la secesión de Córcega o de cualquier otro lugar, si el esquema de los nuevos «estados» va a ser tan militarista como el de los antiguos, porque en definitiva es más de lo mismo: mantenimiento del modelo de dominación-violencia que impera a escala global. Nuestro «entretenimiento» es desenmascarar el militarismo, sea español o de otro lugar, que tanto monta (perdona por la invocación a los reyes de Castilla y Aragón), y apostar por una defensa alternativa, tanto en lo que hay que defender, como en el cómo hacerlo y en quién debe hacerlo. No estamos para profecías de calamidades como la que propones.De modo que explicar los desmanes del militarismo no es hacer catastrofismo, sino alertar de la necesidad de acabar con el militarismo ramplón y el nacionalismo más rmaplón aún. En todo caso, gracias por el comentario.

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