El escandaloso desastre del sistema sanitario militar

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Fuente:  Diario Militar.

El Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) se encarga de ofrecer prestaciones sociales de sanidad y vejez a las fuerzas armadas y a la guardia civil.

Cuenta, según su memoria de 2010 (hacen las memorias con bastante retraso) con 632.702 beneficiarios, de los que 380.736 son «titulares» (osea, militares o guardias civiles) y 251.966 «beneficiarios» (familiares).

De estos 632.702 beneficiarios sólo cotizan 243.053, un cotizante por cada 2,5 (la media en el mundo civil es de 2 cotizantes por cada no cotizante).

Mantiene una red de hospitales militares «estratégicos», que son un aparte de los que tuvieron hasta fines de siglo, en que les dio por privatizarlos, ceder su gestión a las comunidades autónomas o llegar a acuerdos de uso conjunto para que los civiles pagaran parte de estas infraestructuras y actividades.

Se pasó así de mantener 14.000 camas a fines de los 80 del siglo XX a las algo más de 2.000 que tienen ahora (una cama por cada 316 beneficiarios, frente a la cama por cada 303 habitantes con que cuenta la sanidad española según el informe de la OCDE «Una mirada a la sanidad. Europa 2010»). Pero este dato tiene una segunda explicación: dado que de los 632.702 beneficiarios, la inmensa mayoría se han pasado a mutuas privadas (ASISAS y ADESLAS principalmente) o a la sanidad «civil», y sólo quedan adscritos a la sanidad militar 30.555, resulta que las 2.000 camas que financiamos entre todos cuentan con la ratio de una cama por cada 152,7 usuarios. ¿No suena mal este privilegio?

No es el único. Sigamos.

1) Los 564.020 beneficiarios de ISFAS que han «externalizado» a ADESLAS y ASISA su relación sanitaria, cuestan, por cabeza, cantidades superiores de las que cuesta un civil: El ISFAS paga 85 euros día (30.205 al año) por beneficiario mayor de 70 años; 68,23 por beneficiario de entre 70 y 60, y 57,76 por beneficiario menor de 60 años, como prestación «básica» (es decir, que tiene incrementos ampliables de los que no sabemos los importes). Una exageración que no sólo sale de las cotizaciones de los militares.

2) ISFAS nos cuesta, del presupuesto, la cantidad anual (según los presupuestos generales del Estado), de 728,25 millones de euros, que le son transferidos a este «organismo autónomo militar» desde el Estado.

3) Podría decirse que la cifra no es exacta pues hay 243.053 cotizantes (la suma de los guardias civiles y de los militares en activo), lo que supone un ingreso anual importante. Veamos las cifras. A las nóminas militares y de la guardia civil se les aplica un descuento de ISFAS de la asombrosa cifra de 46,80 euros. Si multiplicamos dicha cantidad por doce meses y por el número de cotizantes, nos arroja la cifra de 136.498.564,8 euros.

4) Quiere decir esto que, por la patilla, no como fruto de cotizaciones, los españoles regalamos al sistema de ISFAS de los ejércitos vía impuestos 591,7 millones de euros, y es que somos, sobre todo, muy generosos, no se nos vayan a poner malitos los militares por el terrible esfuerzo y abnegación bla, bla, bla.

Pero esto, con ser mucho, tampoco es todo.

Resulta que ahora a los gestores de pacotilla que tenemos, tampoco les salen las cuentas y han decidido que la única manera de hacer rentable ISFAS es externalizar por completo sus prestaciones. Mandar todo, como en lo público, a lo privado. Adelantemos nuestra solemne opinión de que es mentira que por medio de tal negocio haya una especie de prisión ideológica privatizadora y menos verdad es que haya algún amiguete de político puerta giratoria encargado de hacer negocio con la sanidad privada. Lo hacen todo por nuestro bien, porque lo público gestiona mal y lo privado muy bien, da trabajo a mansalva y tira de la economía.

Algunas consecuencias de esto:

  1. Nos cuesta una pasta inadmisible, mucho más que la de acabar con ISFAS y asimilar a todos los usuarios militares y sus familiares al sistema normal y civil de prestaciones sanitarias.
  2. Los militares tienen privilegios hasta en esto y son, por así decirlo, la punta de lanza del experimento privatizador de la sanidad.
  3. A costa de nuestros impuestos están engordando las cuentas de resultados de ASISA y otros negocios privados.
  4. Los militares se quejan de que, dado que se gana más en lo privado (como médico se entiende) que en lo público, se están quedando sin médicos, pues se fugan al calor del dinero (y de paso desenmascaran el discurso al uso del valor, la abnegación, el amor a los ideales y todo ese rollo que tanto les gusta a los discurseadores militares y a los políticos que intervienen en desfiles y otros actos folclóricos).
  5. La famosa medicina militar se colapsa: no tienen, según las quejas del propio cuerpo militar de médicos, experiencia suficiente, ni medios de investigar y profundizar, ni estímulos e incentivos para hacerlo, con lo que, no es por nada, no recomendamos ponerse en manos de un matarife militar.

Mientras esto ocurre en lo militar, al lado, en lo civil, prosigue la campaña de derrumbe de los derechos sanitarios de la sociedad y de privatización de la sanidad en manos de empresas que se caracterizan por pensar la salud en términos de lucro, no de derechos.

¿Y no tendríamos que defendernos de todo esto, precisamente de quienes nos dicen defender por vía civil o militar?

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4 comments

  1. […] Ahora es una licitación del Ministerio con la que han adjudicado a la empresa Rotosa S.A. la contrata para el suministro de talonarios de recetas de farmacia para el ISFAS, por un importe de 714.380 euros.  Todo ello cuando en el resto del Estado se ha implantado un sistema de receta electrónica que aminora gastos y cuando la mayoría de las recetas médicas no las emite el propio ISFAS, sino las mutuas privadas a las que ha entregado el servicio sanitario para la inmensa mayoría del personal a cargo de ISFAS, como informábamos en el artículo:  ”El escandaloso desastre del sistema sanitario militar“. […]

  2. […] explicado en otros post de este blog que el Ministerio de Defensa emprendió hace tiempo un proceso de privatización de las […]

  3. Antonio dice:

    Vaya un artículo… Lo que no dice es que los militares pagan si ISFAS a través de sus nóminas. Cada mes, y el mes con extra se paga doble… Así que menos regalos… Y no son 4 euros al mes, que rondan los 100 euros mensuales….
    Y si tanto privilegio le parece ser militar al espabilado autor del artículo, las puertas están abiertas para todos. Se está más a gusto en casa con la fibra óptica quejándose.

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