Intervenciones españolas en el exterior (IV)

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Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora

La época de Rajoy.

Acabamos esta serie de artículos sobre las intervenciones militares españolas en el extranjero analizando qué está ocurriendo en la legislatura de Rajoy. En este año y pico Rajoy han mantenido todas la operaciones internacionales, ocho, que no habían acabado de la época de Zapatero (Bosnia, Líbano, Guinea Bissau, Kosovo, Congo, Índico, Somalia-Uganda, Afganistán) y ha iniciado una nueva, la número 67, desde febrero de 2011 en Malí. La operación se llama Serval y su objetivo es luchar contra el terrorismo islamista internacional bajo el mandato de una coalición internacional.

La intervención en Malí.

Aunque en principio en la intervención en Malí sólo iban a participar 50 soldados con la misión de instructores de las Fuerzas Armadas malienses, más tarde se empezó a hablar de sumar otros 54 con misión de protección de los primeros. En principio se había hablado de un gasto total de 3’8 millones de euros, pero la Revista Atenea hacía una estimación de gastos que podrían llegar a los 10 millones porque también habría que contar con un barco de nuestra flota que llegaría a la zona para hacer misiones de buque hospital y para un avión que también haría labores logísticas. Como en otros casos, parece que se empezó con poquito, pero poco a poco se irá llegando a gastos y números de efectivos cada vez mayores.

También es de destacar que la Unión Europea va a destinar 50 millones de euros, de su Fondo para la Paz en África, para la intervención de Malí. El cinismo es mayúsculo porque se hace mención de que los 50 millones no son para gasto militar, aunque con él se prevé pagar sueldos de las fuerzas, los equipos de transportes militares y los gastos sanitarios del contingente.

Datos totales.

En total, se ha intervenido 21 veces en la exyugoslavia, 19 veces en el Sahel y Centroáfrica, 8 en Oriente Medio y el conflicto árabe, 6 en el Índico, 5 en Centroamérica y el Caribe, 4 en las repúblicas exsoviéticas, 2 en Indonesia y 2 en el Norte de África.

En total, desde 1989 se han utilizado más de 100.000 militares y han muerto 161 soldados.

Reglamentación.

La mayor parte de la regulación de las misiones militares en el exterior se elaboró en la época socialista de Zapatero y con vistas, según declaraciones de Carmen Chacón, anterior ministra de Defensa, de estar preparados para mandar 7.700 soldados al exterior, a pesar de haber un tope legal de 3.000, y poder atender a 2 escenarios con operaciones principales y a 4 escenarios de operaciones menores al mismo tiempo.

Es la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005, de 17 de noviembre la que regula, muy laxamente, la cuestión de las intervenciones militares. Actualmente el gobierno es quien decide si se interviene o no y el Congreso, en un debate en plenario, autoriza la intervención. Sin embargo, ha habido 3 casos en los que primero se ha producido la intervención y luego se ha dado la autorización del Congreso:

  • 36 soldados a Afganistán para manejar aviones no tripulados.
  • La intervención en Haití en el 96 como ayuda al terremoto.
  • La operación Odisea al amanecer en Libia.

En principio, dado que en política todo es muy relativo, las intervenciones militares españolas en el extranjero han de cumplir 3 requisitos simultáneamente si no están destinadas a defender directamente a España:

  1. Petición expresa del gobierno del Estado donde se desarrollará
  2. Autorización por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU
  3. Acuerdo de una organización internacional (UE, OTAN).

Sin embargo, en este punto también se han dado excepciones. La primera siendo ministro Alonso (PSOE) para la construcción, en 2006, de un centro de internamiento de inmigrantes en Mauritania. Esta misión duró 5 días y utilizó a 35 militares. La segunda en 2008, siendo ministra Chacón, cuando se mandó un avión de patrulla marítima P-3 Orión a Somalia (entonces, Chacón arguyó que esta misión defendía los intereses nacionales, para saltarse la legislación).

Implicaciones de las intervenciones en la política de Defensa Nacional.

Aunque los diversos documentos que definen las líneas políticas de la Defensa Nacional reconocen que España no tiene enemigos, resulta asombroso y turbador encontrar que poco a poco se han ido militarizando la política internacional, la política de cooperación española y la ayuda humanitaria. Actualmente, España es un país que en dichas políticas es altamente dependiente del estamento militar.

Se ha pasado de

  • definir que los objetivos vitales de la defensa eran la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la libertad y la vida de los españoles,
  • a otras consideraciones denominadas estratégicas entre las cuales se habla de cuestiones cada vez más etéreas e intervencionistas:
    • “contribuir a la proyección de estabilidad a través de la OTAN y la UE,
    • al mantenimiento de la paz y el equilibrio en el Mediterráneo,
    • al mantenimiento de la libertad de intercambios y comunicaciones
    • a la seguridad del suministro de recursos básicos
    • e incluso, recuperar la soberanía sobre Gibraltar.

Con todo ello hemos pasado de un ejército franquista que se definía por su intervencionismo interior orientado al control del enemigo externo a un ejército profesional y moderno que es claramente intervencionista y ofensivo porque considera que los intereses españoles no sólo se han de defender en nuestras fronteras sino que también hay que defenderlos en cualquier parte del mundo.

El objetivo, por tanto, de esta política internacional militarizada y violenta no es ya la cooperación internacional o la búsqueda de la paz, sino:

  • nuestra proyección internacional
  • la mejora de nuestros negocios en el extranjero, sobre todo la venta de armas.
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