España, séptimo exportador de armas del mundo, vende el triple de lo que compra.

No+hay+descanso

Fuente: Infodefensa

Estamos que lo tiramos.

En la España de la crisis para la sociedad, en riesgo de poner a más de una cuarta parte de la población en situación de riesgo de crisis, con una reducción real de la riqueza considerable, con un deterioro espectacular de la fuerza del trabajo y de los derechos sociales, con unos impuestos regresivos que acentúan la distancia entre ricos y pobres, con el mayor aumento de la tasa de pobreza de Europa, con una de las inversiones sociales más bajas de la Europa de los 27, con una amenaza de fractura social creciente y con unos ricos cada vez más ricos, tenemos una buena noticia: somos el séptimo exportador de armas del mundo, por encima de países que se ufanan de su riqueza y sólo superados por los principales vendedores de armas (que por cierto son algunos de los que tienen derecho de veto en Naciones Unidas, lo cual nos deja muy claro para qué vale el actual orden jurídico internacional).

Vendimos entre 2009 y 2012 más de 4.000 millones de euros en armas. Los vendemos por doquier, a quien sea, como sea. Todo un negocio.  (Negocio, claro, para unos pocos.  Porque para la inmensa mayoría supone más pobreza, guerra y muertos).

Nos dicen los que se dedican a perseguir este negocio inmoral que vendemos tres veces más de lo que compramos en armas (osea, que si seguimos al pie de la letra este asunto deducimos que en este período hemos comprado como poco 1.350  millones de euros al año, mucho más de lo que reflejan los presupuestos generales del Estado, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados las mentiras militares).

¿Qué quiere decir todo esto?

  1. Que España ha apostado por fortalecer una industria milita exportadora y agresiva tanto para dotarse de armas propias como para mantener la viabilidad de las industrias militares, las cuales, sin esta apuesta, son altamente deficitarias e ineficientes
  2. Que mantenemos una industria militar pujante y directamente implicada en el aumento de los conflictos en el mundo. De hecho nuestra baza en política internacional es, principalmente, nuestra venta de armas y nuestras exageradas intervenciones militares en el exterior.
  3. No mantenemos una cuota de mercado similar (3% del mercado mundial) en ningún otro elemento de nuestra industria.
  4. Que nuestro gasto en armas es desmesurado, incontrolado y oculto.
  5.  Que a pesar de las cuantiosas subvenciones públicas a las industrias militares, los réditos de éstas son privados, caen en manos de nuestros bancos “financiadores” de los programas militares y de los pocos dueños de las industrias militares, pero no redundan en la sociedad.
  6. Que, además, si miramos quiénes son los dueños finales de nuestras industrias militares y del capital y accionariado de nuestros bancos, resulta que todo este cúmulo de riqueza y poder pertenece a las muy pocas corporaciones mundiales que ostentan el poder mundial e imponen reglas de juego injustas y violentas al planeta.
  7. Que esta industria mortífera no sólo genera muerte en el exterior, sino que condena al monocultivo militar y a un desarrollo inmoral a varias regiones del territorio de la península (Ferrol, Cádiz, Sevilla, Getafe, Torrejón de Ardoz, etc.) que dependen de esta política de venta de armas para mantener la empleabilidad.
  8. Que, como potencia vendedora de armas, somos el enemigo para múltiples pueblos, lo que nos mete en una espiral inmoral.
  9. Que, dada la política de puertas giratorias entre los cargos públicos y las industrias del complejo militar industrial, esta política inmoral, insensata y lucrativa para unos pocos, se hace de espaldas a los intereses de la mayoría.

Son muchas razones que nos avergüenzan y que nos impulsan a proponer acciones para boicotear este negocio inmoral:

  • Con la objeción a los impuestos militares
  • Con el boicot y sabotaje a los intereses de las industrias militares y a los intereses de los bancos que los financian
  • Con la promoción de la objeción laboral a las industrias militares y a sus negocios
  • Con la lucha por la reconversión de las industrias militares a fines socialmente útiles
  • Con la denuncia del secretismo del gasto en armas
  • Con el llamamiento a la banca ética y a negar nuestra colaboración personal a los bancos que financian programas de armamentos
  • Con la denuncia de las negociaciones y contratos de armas
  • Con el boicot a las ferias de armas y exaltaciones similares en nuestras ciudades
  • Con la apuesta por promover alternativas de consumo, organización y desarrollo humano en las zonas depredadas por el militarismo y las industrias militares
  • Con la llamada a la coherencia de organizaciones y sindicatos en torno a esta inmoralidad de venta de armas
  • Con el trabajo de coordinación de las acciones antimilitaristas, ecologistas, sindicales y sociales para luchar contra este engendro.
  • Con la promoción de la toma de conciencia y sensibilización de la gente en torno a estos problemas sospechosamente ocultados de las agendas mediáticas, sociales y políticas.
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