«La patria es anterior y más importante que la democracia»

Fuente:  Público.

Las declaraciones son del general de división en la reserva Juan Antonio Chicharro el pasado 6 de febrero.

El razonamiento es el siguiente:

La patria es anterior y más importante que la democracia. El patriotismo es un sentimiento y la Constitución no es más que una ley

Es decir, cualquier día nuestro aguerridos militares nos darán un golpe de estado saltándose todas las leyes a la torera porque para ellos priman los sentimientos.  Sus sentimientos, claro, y también sus leyes.

Por si aún no os ha entrado todo el miedo que deberían dar estas declaraciones, seguimos con el razonamiento:

Luego insinuó que el artículo 8.1 forma parte del núcleo duro de la Carta Magna, lo que no ocurre con el artículo 97, que fija la subordinación de las Fuerzas Armadas al Gobierno, por lo que, a su juicio, la fuerza imperativa de este último artículo es menor.

Es decir, todo un general de división (en situación de retiro, ciertamente) nos razona que la sumisión de las Fuerzas Armadas al Gobierno no tiene mucha fuerza legal. Más bien son los vigías de la política, porque ya se sabe, su deber es mantener la integridad territorial, el orden, la propia constitución…

Como nos informa El País,

la Asociación de Militares Españoles (AME) dijo compartir sus palabras “de la A a la Z”

y, además, se está investigando a Chicharro por si sus declaraciones constituyen materia de sanción al faltar al deber de neutralidad de las Fuerzas Armadas con respecto a las diversas opciones políticas o sindicales.

Penoso hasta el fin este asunto porque sería más lógico que se le sancionase por animar al golpismo y no por hacer uso de su libertad de expresión.

La idea visionaria del ejército como último reducto de la convivencia y legitimado a intervenir en todo cuando les parezca que la cosa no está a su gusto no es nueva. Ha sido invocada para todas las asonadas y cuartelazos del Siglo XiX y XX por nuestros golpistas de pacotilla y, lo más preocupante, ha formado y forma parte de la doctrina que se ha enseñado en las academias militares, forma parte del ideario militarista como una verdad, una de sus verdades más supremas.

Cuando se habla de libertades, de profundización democrática, parece que los militares, al menos una buena parte de la cúpula, son más bien el enemigo y no tanto los que se han de encargar de defendernos.  Pero ya se sabe que hace no mucho disfrutamos de 40 años de dictadura militar (por nuestro bien, claro, argumentarán, dado que el levantamiento militar surgió de un sentimiento).

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