Las mujeres de Mali nos marcan el camino hacia la paz

out+of+Africa

Fuente: Publicado en el periódico semanal Es Hora por Utopía Contagiosa.

Si hacemos caso de las informaciones, casi siempre interesadas, de los medios oficiales de comunicación, las guerras son siempre inevitables y no es posible resolver sin ellas los conflictos de diversa índole. Cualquier conflicto que escojamos, desde los más silenciados a los que forman parte de la rabiosa actualidad, son leídos de forma inexorable desde una óptica militarista y parece que la aspiración a una solución alternativa de ellos es una ilusión ingenua.

Es llamativa la absoluta falta de información en nuestros medios de comunicación respecto de cualquier práctica que no sea liarse a tiros en los conflictos que nos presentan. Nada se informa sobre las luchas noviolentas que tienen lugar en Palestina y frente al clima global de confrontación militar, o sobre los grupos que desarrollan actividades noviolentas, antiguerra, o de simple protección de víctimas en Siria, o en Congo, o en Mali, por poner ejemplos candentes.

Hoy queremos dar voz antimilitarista y alternativa a uno de los actores de las guerras que siempre permanecen en el olvido: las mujeres. Miremos un manifiesto de 42 mujeres de Mali, que abogan por una alternativa al la guerra a la que llaman “Badenya” (hijos de la madre) y que promueve otro enfoque y otras prácticas para resolver los conflictos.

Badenya,nos dicen- es uno de los valores que nosotras, las mujeres de Mali,  debemos cultivar más y contraponer al valor masculino fadenya (hijos del padre) que en su versión ultraliberal autoriza la carrera desenfrenada y fratricida al beneficio, hasta el punto de malvender empresas públicas rentables, de ceder tierras agrícolas a los dominadores y de aceptar la partición del territorio nacional.”

Ellas identifican de forma muy clara los males de su sociedad: De la situación dramática de Mali se desprende una realidad terrible que se verifica en otros países en conflicto: la instrumentalización de la violencia sobre las mujeres para justificar la ingerencia y las guerras causadas por la codicia de las riquezas de su país.”

Y ellas mismas se saben parte de la solución en su rol histórico de mujeres y con metodologías diferentes a las imperantes: “Nosotras, las mujeres de Mali, tenemos que jugar  un rol histórico , aquí y ahora, en la defensa de nuestros derechos humanos y fundamentales contra tres formas de fundamentalismo:

  • El religioso a través del islam radical;
  • el económico a través del todo mercado;
  • el político a través de la democracia formal, corrupta y corruptora.

Invitamos a toda/os aquella/os que, en nuestro país, en Africa y en otras partes, se sientan concernidos por nuestra liberación de estos fundamentalismos, a juntar sus voces a las nuestras para decir “No a la guerra”.

Las cuarenta y dos mujeres firmantes del manifiesto nos hacen preguntas interesantes como:

¿Donde está la coherencia de los dirigentes africanos en la gestión de los asuntos del continente si la mayoría de ellos se opuso en vano a la intervención de la OTAN en Libia y ahora se ponen de acuerdo sobre la necesidad de un despliegue de fuerzas militares en Mali, de consecuencias incalculables?

También nos recuerdan las consecuencias graves y negativas que la intervención en Malí va a tener sobre la mujer maliano: “Su vulnerabilidad, que está en todas las bocas, debería estar presente en todos los espíritus cuando se toman las decisiones y ser disuasiva cuando la guerra puede evitarse. Se puede. Debe evitarse en Mali.

Recordemos que los casos de violación que deploramos en las zonas ocupadas del Norte pueden multiplicarse con el despliegue de varios miles de soldados. A este riesgo hay que añadir el de una prostitución más o menos disimulada que se desarrolla generalmente en las zonas de gran precariedad y en consecuencia los riesgos de propagación del VIH/SIDA. El plan de intervención militar que va a examinar el Consejo de Seguridad ¿prevé los medios para proteger realmente a las mujeres y niñas de Mali de este tipo de situación desastrosa?

Recordemos también que en el conjunto del territorio las sanciones económicas impuestas por la comunidad internacional al pueblo maliano en nombre del retorno a un orden constitucional desacreditado afectan considerablemente a los grupos vulnerables. Debido a la división sexual de las tareas, las mujeres se enfrentan a nivel doméstico a la enorme dificultad de proporcionar agua, alimentos, energía doméstica, medicamentos a las familias. Esta lucha cotidiana e interminable para la supervivencia es ya en sí misma una guerra. En estas circunstancias de precariedad y de vulnerabilidad de las poblaciones, y de las mujeres en especial, la opción militar en preparación es un remedio que tiene todas las probabilidades de ser peor que la enfermedad, mientras que una alternativa pacífica que emanara de la sociedad maliana, civil, política y militar, sería constructiva.

Ellas hablan de otro enfoque para el conflicto: No a la guerra.

Nuestras armas deberán ser la lucidez y la madurez política en este mundo sin fe ni ley. No hay ninguna razón para que Mali se comprometa en un terreno en el que tanto Francia como Estados Unidos se retiran, a pesar de la potencia armamentística de la OTAN.

A la economía de la guerra, nosotras, las mujeres de Mali, oponemos la economía de la vida aprovechando la transición en curso como una ocasión histórica de hacer frente al triple desafío del saber, de la ciudadanía y del diálogo. Las evoluciones en curso sobre el terreno, entre ellas la voluntad de negociación de Anar Dine y del MNLA, la modificación constante de las relaciones de fuerza, así como las estrategias y las interacciones entre los distintos grupos presentes, deben ser examinados con la atención necesaria a fin de no solamente evitar una guerra potencialmente trágica sino también de sortear los escollos  de los acuerdos pasados.

Las concertaciones nacionales previstas desde hace meses deben celebrarse de una vez para permitir a la sociedad maliana en su conjunto de reencontrarse y de definir por sí misma las bases y condiciones de una solución concertada (y no impuesta) al conflicto actual. Nosotras, mujeres malianas,  contribuiremos a ello plenamente, así como mañana contribuiremos a la refundación de la democracia en nuestro país de acuerdo con los valores sociales y  culturales  que nos son familiares.

Todo un programa que desenmascara el interesado tratamiento de los conflictos desde la visión militarista en boga.

La guerra no sólo ha sido el recurso habitual en la “solución” de los problemas entre distintos pueblos o entre diferentes mentalidades dentro de un mismo Estado, sino que ha sido constantemente legitimada con argumentos que ofenden al más elemental sentido común, e incluso legitimada como una herramienta política en pie de igualdad con los votos, las leyes, etc., cuando no como uno de los instrumentos más eficaces de la acción política que ha alumbrado nuestro orden mundial de violencia y dominación.

Por eso desenmascararla es, sobre todo, socavar los pies de este coloso de barro que nos oprime. Y en ello las mujeres de Mali nos ofrecen un ejemplo incontestable.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed