No a la intervención militar en Malí

 

out+of+Africa

 Fuente: Artículo publicado por Utopia COntagiosa el 25 de enero de 2013 en el periódico Es Hora.

Cada vez se hace más evidente el creciente papel militarista de la UE, esa compleja unión de mercaderes y burócratas construida al margen de la ciudadanía y ajena a los ideales de justicia y derechos humanos que le sirven de panoplia decorativa. Ahora, dentro de la nefasta idea de una política militar común (eso que llaman PESC) se ha acordado desarrollar una “estrategia integral para la seguridad y el desarrollo en el Sahel”, aprobada por el Consejo de la Unión en reunión de marzo de 2011, y que básicamente propone promover una especie de intervencionismo político-diplomático-militar para defender los “intereses” europeos en la región.
Dentro de esta nefasta política de relaciones internacionales no tanto en términos de solidaridad y justicia, cuanto en los de interés, cálculo, perpetuación de las asimetrías económicas, políticas y sociales, y amenaza y uso de la violencia, se ha iniciado una “misión civil” llamada Eucap Sahel-Niger, cuyo jefe de misión, como toda misión civil que se precie, es un general de brigada (para más señas de la Guardia Civil española, también de lo más peculiarmente civil). Además, Morenés ha informado de una misión “militar” (esta vez rotulada con su verdadero nombre) dirigida a Malí, que se llama EUTM Malí y que ya ha sido aprobada por los órganos europeos y consiste en proporcionar a la facción militar maliense de nuestro agrado asesores militares (en este caso se piensa que será suficiente con mandar unos 400) para que formen un ejército capaz de derrotar a la facción que no nos gusta tanto.
¿No se parece este tipo de intervenciones a las que usó la nefasta “estrategia de seguridad nacional” yanki en Latinoamérica? ¿Pretenderán que juguemos el mismo papel en África subsahariana que aquellos en la región sudamericana? ¿Tendremos, como ellos, que decir del presidente de turno en Malí, o en otro lado, que es un hijo de puta, pero que es nuestro hijo de puta?… Son preguntas inquietantes, pero no tanto como las previsibles respuestas.
Morenés ha desgranado parte del plan, que no es otro que provocar una guerra, mandar a ella unos “expertos” que la aconsejen y conduzcan, pero sin mancharnos las manos. Según dice Morenés, lo que está en juego es nuestra propia seguridad (al menos lo que la visión interesada y militarista de los halcones europeos entienden por tal): ” De todas formas, seguimos considerando muy necesario mantener una postura activa hacia las iniciativas europeas en el Sahel, ya que la desestabilización de la zona amenaza directamente a la seguridad de España, de nuestros aliados y de nuestros vecinos en el norte de África. Por ello a medida que se vayan desarrollando los acontecimientos, estaremos presentes en la adopción de decisiones en cuanto a la formulación de la misión de la Unión Europea”.
Malí es un estado con el doble de extensión que España y sólo unos 14 millones de habitantes, su ejército está mal pagado y desorganizado, es decir, no es una potencia militar ni capaz de desestabilizar el injusto orden político internacional. Además, está considerada como uno de los países más pobres del mundo a pesar de tener entre sus principales recursos naturales oro y uranio. Podríamos preguntarnos si esa defensa que preconizan los halcones europeos no incluye intereses territoriales, de acceso a materias primas, de control del desastre migratorio que se espera como fruto de nefastas políticas (por cierto, auspiciadas por Europa) que empobrecieron a la masa de hambrientos empeñada en cambiar de lugar y de vida, de intereses en la venta de armas, de negocios con la tierra y con los alimentos y un largo etcétera que suelen esconderse detrás de sus bellas palabras.
No cabe duda del papel que jugará España en esta estrategia de intervencionismo militar barato y chusco. Siempre les gustó a nuestras élites nacionalistas ondear las banderas imperiales allende las fronteras (también en las internas en eso de los desfiles y, si llega el caso, mostrando la “inquietud” de la bota militar ante diversos acontecimientos que les desagradan) y, al menos desde hace cuarenta años, nuestra política exterior consiste en ser cola de león en todo lo que suena a militar y a defensa del occidente cristiano.
Morenés lo ha dejado claro en el Parlamento: “por supuesto pronunciaremos una palabra definitiva sobre la posible participación de España. En todo caso, cualquier acuerdo favorable requeriría la autorización de esta Cámara, para lo cual, y tras previo acuerdo de Consejo de Ministros, solicitaría la oportuna comparecencia ante esta Comisión”.
Faltaría más. Van a participar y, dado que el partido militarista español (transversal a las siglas con las que se presentan en las elecciones) es abrumadoramente mayoritario en el parlamento, llevarán la votación allá (por cierto sin previamente someterla a debate social ni darle excesiva publicidad) para que se apruebe por unanimidad y poder decir que es lo que quieren los españoles.
El proyecto europeo cuenta, sin embargo, con pequeños problemillas:

  1.  Que dado el cambiante escenario de Mali, hace poco han depuesto al presidente títere elegido para aplaudir nuestras políticas y no está claro que el que queda, militar también, esté por la labor.
  2. Que, dada la sensibilidad abrumadora de desprecio al intervencionismo occidental, no tienen claro qué harán ante la guerra los sectores críticos pero no identificados cien por cien con el enemigo demomizado (yihadista) y si, ante la intervención militar europea, no se alinearán a favor de éste, creando más confusión y descontrol.
  3. Que no se tiene claro que los “amigos” vayan a respetar determinados usos guerreros, como no generar un genocidio ni matar a civiles, lo cual (aunque no les importa demasiado en la práctica) pondría en entredicho la justificación “humanitaria” de la intervención.
  4. El más importante, que no cuentan (de momento) con el beneplácito de la ONU para llevar adelante su estrategia, por lo que están a la espera de una resolución que les dé cobertura diplomática internacional.

¿Qué sacará España con la intervención en Malí?

  • Descrédito internacional entre nuestros vecinos del Magreb.
  • Mayor posibilidad de ataques terroristas en nuestro país.
  • Mayor probabilidad de secuestros a nuestros cooperantes y personal civil en África.
  • Continuar con nuestra política militar de tener entrenados y activos a nuestras unidades en conflictos internacionales, lo cual presentamos en diversos foros como nuestra contribución para que nos dejen asistir a reuniones internacionales.

Parece que todo está dispuesto para consolidar y normalizar la militarista manera de entablar las relaciones internacionales de esa Europa que un día se quiso presentar al mundo como cuna del humanismo y faro de la justicia, y va a acabar retratándose como cueva del militarismo y de la codicia de unas élites despiadadas y violentas.

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