El gasto militar y el ISFAS

quarto-infantil-antes

I) El gasto militar y los Organismos Autónomos Militares.

Hemos explicado en otras ocasiones que los componentes del gasto militar van mucho más allá de los que se reflejan en los presupuestos del Ministerio de Defensa. Tradicionalmente contribuyen al gasto militar programas y partidas de otros ministerios (en nuestro caso ocurre con 9 de los 13 existentes en la actualidad, al que habría que añadir el de Hacienda que coordina todo el gasto), así como de organismos autónomos dependientes del Ministerio de Defensa y, en parte, de Interior, así como otros conceptos que se destinan a pago de militares, armamentos, sistemas de defensa o prestaciones varias (pensiones ayudas, asistencia social o sanitaria) de ex-militares.

Si nos fijamos en el último presupuesto fiscalizado por el órgano público encargado de controlar el gasto público (el IGAE), correspondiente a 2011, podremos comprobar que, amén de los presupuestos de defensa y de otras partidas “disfrazadas” en otros ministerios y que el IGAE reconoce como gasto militar, contamos con datos de los Organismos Autónomos Militares (OO.AA), que dependen de la Secretaría de Estado de Defensa a pesar de tener personalidad jurídica propia y capacidad de gestión autónoma, que nos permiten calcular otras partidas más del gasto militar.

La memoria del IGAE de 2011 señala que estos OO.AA militares percibieron de las diversas administraciones públicas la friolera de 842,02 millones de euros, cantidad nada despreciable y que desde luego debería formar parte de la cuenta total del gasto militar español

Si tenemos en cuenta que las transferencias que se han producido a estos organismos desde el Ministerio de Defensa han correspondido con 287,22 millones de euros, como consecuencia de transferencias de 204,59 millones de euros al ISFAS, y 82,63 millones al INTA y al CEH, tenemos que, amén de este gasto ya computado en el presupuesto del Ministerio de Defensa, contamos con otros 554,8 millones de euros que se han transferido desde otras administraciones.

¿Cuáles, por qué conceptos, de qué modo? Son preguntas que a día de la fecha no sabemos responder, aunque seguiremos indagando.

II) El ISFAS

Pero vayamos al ISFAS, el Instituto Social de las Fuerzas Armadas. Una institución singular y anacrónica que consume una de las partidas que suele pasar desapercibida del del gasto militar.

El ISFAS tiene el encargo de gestionar la “seguridad social” de los militares y de la guardia civil y cuenta con un estatuto legal propio.

Es evidente que el gasto del estado por estas prestaciones (médico-sanitarias, incapacidades, prestaciones a familiares, etc.) es un componente del gasto militar, y así viene reconocido por el “criterio OTAN”, que establece como gasto militar todo aquel que hace relación a la defensa y a las retribuciones por cualquier concepto de los militares y sus beneficiarios.

Conviene hacer esta aclaración porque las prestaciones sociales y las clases pasivas militares, para nuestros lustrosos políticos, suelen computarse como gasto social (incrementando este y haciéndolo parecer más voluminoso de lo que es en realidad) y no como el gasto militar que es en sí.

Y una segunda cuestión: dado que están adscritos al ISFAS los efectivos de la Guardia Civil y sus familiares, se refuerza la conclusión de que tal institución, adscrita al Ministerio del Interior a efectos presupuestarios, también es un componente importante (y oculto) del gasto militar.

          1.- ¿Cuánto ingresó el ISFAS en 2011?

Para estimar la magnitud económica del ISFAS durante 2011 (último ejercicio del que contamos con datos publicados) hemos utilizado dos fuentes distintas: la memoria que publica el propio ISFAS relativa a ese ejercicio (y  publicada en el segundo semestre de 2012) y la memoria de liquidación del gasto de los Organismos Autónomos realizada por la IGAE (órgano de control del gasto público del Ministerio de Hacienda), también correspondiente al ejercicio de 2011 y que es la última publicada por este organismo.

Conforme a los datos del IGAE, el ISFAS recibió dinero público por el importe de 204,9 millones de euros como transferencias del Ministerio de Defensa, pero obtuvo ingresos «presupuestarios» (es decir, en otras partidas presupuestarias fuera del MInisterio de Defensa) por importe de 734,99 millones de euros, realizando pagos con cargo a estos ingresos por valor de 723,43 millones (lo que implica que tuvieron 11,56 millones de dinero público de más respecto de lo que pagaron).

Ahora bien, si miramos la memoria del ISFAS, durante el ejercicio de 2011 los ingresos totales del ISFAS fueron de 773,41 millones de euros (es decir, un desfase respecto a los ingresos que consigna la IGAE de 38,42 millones «de más» que ingresó el ISFAS).

¿De dónde salieron esos 38,42 millones «de más» que ingresó el ISFAS y no contabilizó la IGAE? Se nos ocurren dos posibilidades:

  1. Dado que IGAE no siempre ha contado con todos los datos de los organismos que fiscaliza, pues a veces, como dice en su informe, han tenido que acudir a estimaciones a falta de los balances y cuentas anuales de las entidades, puede ser que hayan estimado de menos y todos los ingresos de ISFAS sean dinero público, con lo que el dinero público con que ha contado ISFAS ese año sería de 773,41 millones de euros y no de 734,41 millones
  2. Puede ser que, dado que el ISFAS sólo fiscaliza el dinero público, el desfase quiera decir que ISFAS, además del dinero público, obtiene ingresos de otro lado (por ejemplo inversiones, ventas que haga de sus servicios o patrimonio, etc).

A estas alturas no nos atrevemos a decir qué razón hay al respecto, pero prometemos investigar.

          2.- Los «cotizantes» y los «beneficarios» del ISFAS.

En la memoria del ISFAS de 2011 (por otra parte la última que han publicado) se señala el número de beneficiarios de esta institución, y en ello nos llevamos una morrocotuda sorpresa:

  • El ISFAS cuenta con 629.799 personas adscritas al mismo,
  • de las cuales solamente cotizan 239.918 (el 38%), por un importe por cotizaciones de 104,46 millones de euros (sumando a las 103´1 millones de las cuotas “ordinarias” los 0,44 millones de mejora voluntarias y los 0,92 millones de cuotas de mutuas) de los 773,41 millones de euros (es decir, el 13,50%) que componen sus ingresos del año 2011 según la memoria del ISFAS.

La aportación de cuotas de beneficiarios de sólo el 13,5% en el total del gasto del ISFAS implica que el grueso del gasto (el 86,5%) es soportado desde otro lugar, concretamente, desde los impuestos de todos nosotros, estemos de acuerdo o no con el militarismo.

          3.- ¿Quién aporta a los «ingresos del ISFAS»?

Ahora bien, ¿quién contribuye al ingreso con que se financia el ISFAS?

En primer lugar, los Presupuestos Generales del Estado transfirieron, según la memoria del IGAE, la importante cifra de 204,59 millones de euros a este organismo, lo que supone un 30,58 % de los 668,95 millones de euros dados de matute (es decir, los 773,41 que dicen que ingresan al año menos los 104,46 que se supone que salen de las cuotas de sus cotizantes) al ISFAS.

¿De dónde salen los restantes 464,46 millones de euros? Si tenemos que atender a los datos que arroja el informe del IGAE o la memoria del ISFAS, nos quedamos sin saberlo, por mucho que la conclusión final es que salen de los bolsillos de todos nosotros.

Sea como fuere, lo cierto es que la gran mayoría de los ingresos del ISFAS recaen sobre dinero público (es decir, son sufragados por todos nosotros) y son por ello una partida pública del gasto militar que hay que computar como tal.

          4.- El dinero público del ISFAS, en su gran mayoría, acaba en manos privadas y, en todos los casos, muestra una situación de privilegio intoletrable.

Pero no acaban ahí las sorpresas. ISFAS ofrece cuatro grandes “modalidades” de prestaciones sanitarias y es un claro ejemplo de privatización de esta función.

  • La primera modalidad es la que permite que la asistencia completa (es decir, asistencia primaria, especialidades, urgencias, etc) se preste por la red del propio ISFAS.
  • La segunda es que estas prestaciones las realice una de las dos compañías privadas con las que ISFAS ha concertado esta atención (ASISA o ADESLAS),
  • Una tercera es que estas prestaciones se presten en parte por la red de ISFAS (las especialidades) y el resto por las entidades concertadas
  • Y la cuarta, que alguna de estas prestaciones se preste por la red pública ordinaria en virtud del acuerdo suscrito por ISFAS y el INSS y la Tesorería General de la Seguridad Social.

 Pues bien, si vemos la distribución de beneficiarios de ISFAS por alguna de estas modalidades encontramos:

  • ISFAS únicamente presta sus servicios de forma completa a 38.880 beneficiarios, un 6,16%% del total
  • La asistencia de sanidad militar para especialidades se presta a otros 27.008, el 4,29% del total
  • El resto, es decir, 563.363 personas (el 89,45%) son atendidos por las aseguradoras privadas con las que ISFAS ha concertado acuerdos, ADESLAS y ASISA.

 Un claro ejemplo del tremendo y desmesurado negocio de las aseguradoras privadas en esta especie de externalización de las funciones de ISFAS, sobre todo si tenemos la curiosidad de conocer los precios que por sus beneficiarios “paga” ISFAS a éstas con carácter mensual, conforme a la resolución de 4 de noviembre de 2010 publicada en el BOE 273 de dicho año:

  • 56,30 euros por cada menor de 60 años/mes (676,6 euros/persona y año)
  • 66,89 euros por los comprendidos entre 60 y 70 (802,68 euros/ persona y año)
  • 83,33 euros por los mayores de 70 (999,96 euros/persona y año)

Estas cantidades han sido actualizadas para el ejercicio 2013 por resolución 4BO/38171/2012 publicada en el BOE de 18 de diciembre de 2012, siendo ahora respectivamente de 58,74; 69,39 y 86,45 euros.

Llama igualmente la atención el práctico desmontaje de la infraestructura hospitalaria de ISFAS, que en parte se ha conveniado para usos civiles con comunidades autónomas (lo que implica ingresos extra para ISFAS) y por desuso militar y en parte se ha desmontado sencillamente. De las 14.000 camas con que contaba la institución en los años 80 y 90 del Siglo XX (antes de los conciertos privados) hemos pasado a las menos de 2.000 que mantienen en la actualidad y de las plantillas médicas con que contaban hemos pasado a la ausencia de médicos en las instalaciones militares (al parecer porque los médicos ganan más en lo privado y se pasan a ese sector).

Así y todo, teniendo en cuenta que la propia infraestructura hospitalaria de ISFAS la usa solamente 38.880 personas, encontramos que cuentan con una cama por cada 19,4 personas, frente a la ratio de una cama por cada 350 personas que se da en lo civil, lo cual, una vez más nos permite ver un trato diferente no justificado hacia este privilegiado colectivo militar.

          5.- El «superávit» del ISFAS y la cuenta acumulada de «beneficios» de esta institución.

Veamos otra curiosidad del ISFAS. Durante el ejercicio 2011, y a pesar de que sus ingresos por cotizaciones no llegan sino al 13´5 % de sus ingresos totales, de los que el Estado aporta 668,46 millones de euros, obtuvo un superávit en su cuenta de resultados de 21,38 millones de euros, según la cuenta de resultados que aparece en la memoria del ISFAS, cantidad que podría ser mayor si a los 773,41 millones que el ISFAS declara que obtuvo de ingresos en su memoria anual, le restamos los 723,42 que el IGAE dijo que produjo de gastos (49,98 millones).

¿Revirtieron estos 21,38 millones “de más” que el ISFAS dijo obtener tras hacer todos sus pagos, al Estado y para otros fines útiles? No. Pasaron a integrar el capital de una cuenta que llaman “remanente de tesorería” y que contaba a finales de 2011 (ahora es previsible que sea mayor) con 191,99 millones de euros, lo que quiere decir que esta práctica de quedarse el dinero de todos es una constante.  ¿Qué se hace con este remanente?  ¿A dónde van los intereses?  ¿Quién y cómo se gestiona esta cuenta?  ¿Por qué este dinero no vuelve al estado para su gasto social en otras necesidades?

6.- Conclusiones

 Con todo, nos queda concluir: 

  1. El ISFAS tiene ingresos públicos, descontadas las cotizaciones de sus beneficiarios, como mínimo, por 668’95 millones de €, de los que únicamente se tienen reconocidos en cierto modo como gasto militar (dado que provienen del Ministerio de Defensa) 204’59 millones de €.
  2. El ISFAS no se soporta sobre las cuotas de sus beneficarios, sino a las costillas de los impuestos de todos,
  3. ISFAS está promoviendo un gigantesco proceso de privatización de la prestación sanitaria militar y de transferencia a las entidades privadas de gran parte del recurso público para atención hospitalaria. Como pasa con otros funcionarios, ha sido un campo de pruebas para el actual proceso de privatización y desmontaje de las prestaciones sanitarias universales.
  4. A pesar de ello conserva una infraestructura hospitalaria que privilegia a unos pocos.
  5. Desde el punto de vista de la eficiencia nos sale carísimo y supone un claro ejemplo donde los recortes sanitarios que nos aplican al resto de los mortales no tienen lugar.

Razones todas ellas que nos llevan a exigir el cambio de orientación de las políticas que han creado este instituto peculiar y ajeno al control civil.

Share

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Visit Us On TwitterVisit Us On FacebookCheck Our Feed