Rajoy tiene un problema de conceptos: no sabe qué es la seguridad

Si nos atenemos al uso constante (algunos con peores intenciones dirían que exagerado) que Rajoy (el presidente del PP español) hace en sus alocuciones y exabruptos del término seguridad, llegaremos a la preocupante conclusión de que el caballero no entiende qué quiere decir tal cosa. Y esto no es bueno para el liderato del susodicho, sobre todo teniendo en cuenta el aprecio de la derecha por la idea de seguridad.

Si tecleamos en internet “Rajoy seguridad” nos sorprenderá el número exagerado de entradas que contienen la combinación de ambos términos, un millón quinientos cuarenta mil entradas.

Pero veamos los contrasentidos: Rajoy pide que se lleven soldados y ejércitos en los barcos atuneros para garantizar la seguridad en Somalia (ver aquí), o para garantizar la “seguridad” de los soldados españoles en Afganistán (ver aquí) y con ello cae en una confusión de seguridad con militarización. Precisamente militarizar más Somalia no va a traer mayor seguridad sino mayor inseguridad.

En otro momento pide a ZP (ver aquí) , otro adalid de la mediocridad, que dé seguridad a los depositantes de las cajas de ahorros. Entendemos que ahora se estará refiriendo más a “confianza” que a poner un batallón detrás de cada depositante, pero en todo caso aquí asemeja seguridad a dar espectativas de lucro a los que tienen la suerte de poder invertir y capitalizar entidades financieras, tal vez menos de una sexta parte de la población si es que nos referimos a depositantes de menudeo, aunque el número sería mucho menor si nos referimos a inversores de verdad, que es en los que piensa Rajoy.

En otras ocasiones reclama seguridad para referirse a las fintas que le hace cetapé, pero esto no tiene que ver tanto con la seguridad como con el modelo de políticas y políticos que se estilan por estos pagos.

Hay otras ocasiones en las que ha afirmado que España no está segura por el mal gobierno de ZP, que improvisa, hace el tancredo, etcétera. Bien, esta seguridad que exige se asemeja más a la idea clásica de la derecha: seguridad como predicción y rectitud. Pero lamentablemente esta seguridad es poco segura y, por cierto, los mismos vicios que reprocha son los que le reprochan a él otros tantos.

Hay ocasiones en que nos amenaza con la inseguridad callejera, o con el desorden hacia la seguridad que provoca la inmigración, o cuestiones similares que asemejan seguridad a orden público (en el mejor de los casos) o a rancio control policial basado en el miedo y la desconfianza.

En todo caso, lo que es realmente seguro, es que en la idea de seguridad de Rajoy no entran los parámetros del concepto de seguridad humana que el PNUD ha definido: goce de derechos humanos, solidaridad internacional, disfrute de libertades públicas, posibilidad de comer, de protegerse contra el paro y la violencia, de tener sociedades colaborativas y cohesionadas, de reducir la brecha de países ricos y países pobres, de acabar con la pobreza, el hambre, la miseria o la explotación, etcétra.

Para esta categorización de la seguridad en términos humanos los ejércitos y los cuerpos represivos son no un puntal sino un contravalor, no traen seguridad, sino que la agreden.

Rajoy y la derecha hablan de seguridad pero la seguridad que predican ofrece una gran inseguridad a la inmensa mayoría de la gente.

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