Concepto de Seguridad Humana (I).

El concepto de Seguridad Humana lo publicó el P.N.U.D. en su Informe sobre el Desarrollo Humano de 1994.  Curiosamente, si buscas los nexos informáticos en la página del P.N.U.D. están rotos.  Parece que algo tan importante e innovador les haya provocado un cierto sonrojo, y viendo que el premio Nobel de la paz lo conceden a un declarado militarista y que no frena las acciones violentas de su país han decidido ocultarlo al público no vaya a ser que nos pongamos a pensar y acabemos opinando que la única manera de preparar la paz es trabajar para la paz y no potenciar la guerra.  O quizá es que han sufrido un ataque informático y están bloqueados estos links. (No lo sabemos).

Hemos rastreado la web para ver si este concepto está en otras rutas informáticas y nos ha sorprendido comprobar que no es así.  Como parece que el concepto de Seguridad Humana no interesa ni a los que lo crearon, pero a nosotros nos parece una de las bases sobre las que se ha de asentar una alternativa noviolenta a la defensa militar, vamos a retomar la tarea de darlo a conocer, explicarlo y defenderlo en la web.

El concepto militarista de seguridad se basa principalmente en defender la seguridad del territorio contra la agresión externa, en la protección nacionalista de los intereses patrios, en la seguridad ante el holocausto nuclear y las agresiones militares exteriores.  Es, por tanto, un concepto estrechamente relacionado con los intereses del estado nación.

En contraposición, el concepto de Seguridad Humana se basa en la seguridad en la vida cotidiana y en la seguridad en las preocupaciones de la gente común:  ante las amenazas de las enfermedades, del hambre, del desempleo, del delito, de la represión política, de las carencias medioambientales sociales, políticas y culturales.

Como se ve, hay debate, es posible comparar, pensar y elegir.  Ustedes pueden decidir qué concepto de defensa quieren que se utilice en su país.  Esta es la primera sorpresa.  Se puede decidir qué es lo que queremos defender y, en concordancia, cómo.  Es posible decidir porque hay opciones:  una militarista y violenta, otra noviolenta y antimilitarista.  Es curioso que está opción a elegir no se nos ofrezca en los debates de los partidos políticos cuando presentan sus programas electorales, o en los debates parlamentarios de la Comisión de Defensa.

Así, el concepto de Seguridad Humana se basa en:

  • centrarse en el ser humano, al preocuparse por la forma en que la gente vive en una sociedad, la libertad con la que puede ejercer diversas opciones, el grado de acceso al mercado y a las oportunidades sociales, y la vida en conflicto o en paz.
  • Hacer de la defensa algo universal, es decir, democratizar su conocimiento y las posibilidades de decisión de un tema tan crucial para nuestras sociedades.  Considera que el concepto de defensa es pertinente a todo el mundo, tanto en países ricos como en países pobres.  Que hay muchas amenazas que son comunes a toda la gente, como el desempleo, los estupefacientes, el delito, la contaminación y las violaciones de los derechos humanos.  Considera que estas amenazas pueden variar en intensidad de un lugar a otro , pero todas esas amenazas contra la seguridad humana son reales y van en aumento.
  • Dar un enfoque global a los nuevos peligros que define como amenazas:  porque cuando la seguridad de la población está amenazada en cualquier parte del mundo, es probable que todos los países se vean afectados.  El hambre, la enfermedad, etc., ya no son acontecimientos aislados, confinados dentro de las fronteras nacionales.  Sus consecuencias llega a todo el mundo.  Además, añadimos nosotros, sus causantes también son internacionales:  las grandes empresas que sólo buscan el lucro egoísta, los gobiernos nacionales que invierten en armamento despilfarrando recursos que serían utilísimos aplicados en otras áreas.
  • Optar por un enfoque preventivo y noviolento porque unos pocos miles de millones de € invertidos en la atención primaria a la salud y en la educación en planificación familiar podrían haber ayudado a contener la difusión del SIDA, cuyos costos directos e indirectos ascendían a 240.000 dólares en el decenio de 1980.


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