Fuerzas de la ONU abusan de niños en conflictos y sus jefes se resignan.

En EL PAÍS se hacen eco de la denuncia de Save the Children. Se trata de casos de rapto, prostitución infantil, pornografía y abusos sexuales, en algunos casos a cambio de comida, dinero o teléfonos móviles.

Para colmo, las declaraciones de una portavoz del Departamento de Fuerzas de Paz de la ONU: “Conocemos el problema. Sabemos que se producen abusos y para nosotros es terrible. Estamos haciendo todo lo posible para evitarlo, pero que haya algún problema de conducta en este tipo de personal es casi inevitable”. Este tipo de declaraciones no son una justificación de las acciones antedichas, pero sí nos educan en la inevitabilidad y buscan la resignación, es decir, son la justificación desde la cultura y la estructura para que se realicen nuevas acciones de violencia directa.

Si este tipo de personal realiza este tipo de acciones, tanto el personal como las acciones han de evitarse completamente. Así de sencillo. Lo contrario es manchar el nombre de la ONU, de las misiones de paz, y de todos los estados que contribuyen a ello. Además, llevar más problemas y violencia a las zonas en conflicto no ayuda en nada, todo lo contrario.

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