Primeros ministros de Austria y Eslovaquia, junto a líderes socialdemócratas de Chequia, Alemania, Polonia y Eslovenia se oponen al escudo antimisiles.

El 15 de septiembre, el diario EL PAÍS publicaba que estos 6 líderes centroeuropeos estaban en contra de una base de misiles estadounidenses en Centroeuropa porque supone una escalada armementística. Los radares se situarían en la República Checa y los misiles interceptores en Polonia y tendrían como objetivo interceptar un posible ataque con armas de destrucción masiva de carácter nuclear, químico o bacteriológico a Estados Unidos o Europa.

Curiosamente, los socialistas húngaros que están actualmente en el gobierno participaron como observadores y no firmaron las conclusiones.

A finales de mayo de 2007, Rusia lanzaba con éxito su nuevo misil RS-24 que puede llevar 10 ojivas nucleares y que una vez lanzado es más difícil de detectar con lo que podría sortear el escudo antimisiles.

Por otra parte, este escudo ha tenido múltiples fallos técnicos.

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